Bienal

El arte de escuchar y escucharse

Imágenes cedidas por el ICAS. Ayuntamiento de Sevilla.

Lo cortés no quita lo gallardo. Guitarra: José María Gallardo, Miguel Ángel Cortés. Percusión: El Cubano. Colaboración: Esperanza Fernández. Lugar: Teatro Alameda. Fecha: Miércoles 17 de septiembre. Aforo: Media entrada.

Son dos tradiciones que han transcurrido paralelas y alimentándose tanto la una de la otra que en determinados pasajes, los protagonizados por ejemplo por Julián Arcas o Trinitario Huertas, es imposible establecer una línea divisoria. Ésa ha sido la intención en este proyecto, borrar los límites y alimentar el mensaje dionisíaco del flamenco con el esplendor apolíneo de la guitarra clásica española. O viceversa.

El concierto se nutre de composiciones de los propios intérpretes, de manera que uno trabaja para el otro y se inventa nuevas variaciones en los temas ajenos, o ve disparada su propia propuesta con la inventiva del de al lado. Ambos son grandes creadores y fenomenales intérpretes, conocedores al dedillo de su propia tradición e inventores, ellos mismos, de nuevas formas de entender su parcela de arte. Sólo en una pieza por barba ejercen de solistas puros, taranta-granaína-bulería, Cortés, y Noches de San Lorenzo, Gallardo. Cortés es un flamenco de contundencia, lírico de una manera ruda, casi brusca, de emociones metálicas, rotundas. Gallardo es un académico que derrocha pasión, energía. Hay otros guitarristas jondos con un perfil más académico y por eso mismo la propuesta resulta tan estimulante, porque Cortés se sale, siempre, de la norma. Ha habido egregios dúos de guitarra en la historia de lo jondo. El modelo más fructífero es Sabicas-Escudero porque se trató de un verdadero diálogo en igualdad de condiciones, sin jerarquías. Esto ocurrió en Lo Cortés no quita lo Gallardo, donde los discursos no se superponen sino que se complementan, se potencian, se fecundan el uno al otro.

La versión de la noche -de muchas noches- fue Amargura, que inunda por segunda vez durante esta Bienal los corazones del público sevillano que se encanta de verse en la escena. El cierre es la composición de Gallardo que es desde hace años la sintonía oficial de la Bienal, una obra épica, plena de fuerza e hipnótico compás que está en la memoria sentimental de todos los aficionados porque está asociada a muchas noches de gloria y que, por una vez, escuchamos en una deliciosa versión en los propios dedos de su compositor.

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