Sole | Estreno en Filmin Otro neorrealismo es posible

Claudio Segaluscio y Sandra Drzymalska en una imagen de 'Sole'.

Claudio Segaluscio y Sandra Drzymalska en una imagen de 'Sole'.

No tiene mucho sentido seguir haciendo una y otra vez la misma película neorrealista de siempre, algo que no todos los jóvenes (y no tan jóvenes) cineastas italianos tienen claro a la hora de emparentar con la más célebre y exportable tradición del cine nacional. El debutante Carlo Sironi es una excepción, un cineasta que nace ya con ideas (propias) de puesta en escena que trascienden el retrato y el relato frontal y descarnado de esos márgenes sociales donde los nuevos ragazzi di vita, siempre tentados por el lado oscuro de la delincuencia o las mafias, vagabundean buscando un refugio o unas raíces que los salven literalmente del abismo.

Sole, último (y merecido) premio Discovery de la EFA, es un filme más que estimable en su asimilación natural de formas depuradas, precisas, minimalistas y silenciosas a la hora de retratar la relación entre una joven embarazada de origen polaco y el también postadolescente que ha de cuidarla y vigilarla hasta que dé a luz un bebé destinado a una adopción fuera de la ley. Unas formas que asumen el plano en formato 1:33:1 como territorio de pleno sentido, el gesto o el detalle como sustitutos del diálogo, la autenticidad de los actores no profesionales, la palabra medida y parca como un tesoro preciado y la observación de la periferia romana y su fisonomía urbana más despersonalizada y fea como territorio que, a la manera de un Antonioni o un Olmi, revela espacios y rincones donde caben la fantasmagoría, el trampantojo o la metáfora.

Y lo mejor de todo es que este rigor no sólo no flaquea, sino que tampoco está reñido con el brote de la emoción y la calidez, fuerzas que se cuecen a fuego lento aunque de manera poderosa entre estos dos personajes desplazados que encontrarán el uno en el otro el espejo, la empatía y el tacto necesarios para la autoafirmación y la posibilidad de sentido para unos cuerpos y unas vidas que parecían no pertenecerles.