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¡El Gran Capitán!

  • El trío artístico formado por Mark Waid, Ron Garney y Andy Kubert firman una de las etapas más celebradas, protagonizadas por el Centinela de la Libertad

El Capitán América. El Capitán América.

El Capitán América.

¡Hola de nuevo! Regreso frente del teclado para recomendaros obras de cómic que, bajo mi criterio personal, pueden llegar a interesaros.

En el mes de agosto son muchas las editoriales que toman unas merecidas vacaciones, por lo que o bien publican nada o solamente ofrecen reediciones. Pero siempre hay alguna, como Panini Cómics, que sigue al pie del cañón. Y en este caso particular nos regala a todos los lectores, y en especial a los autodenominados marvel zombies, el primer tomo que recopila el volumen tercero USA de la serie protagonizada por Steve Rogers, el Capitán América.

Los años 90 fueron una época convulsa para el comic-book norteamericano. Yuppies trajeados tiraban de los hilos, gente que ni conocía ni amaba el medio, tan solo pensaba en los pingues beneficios que las coloridas portadas de esos tebeos debían generar.

Uno de los momentos más bochornosos y olvidables de esa época fue esa estrategia, plan editorial o como se le quiera denominar, llamado Heroes Reborn, en el que los hijos pródigos que años antes habían abandonado el seno de La Casa de las Ideas regresaban para dar su particular visión de los principales iconos de la editorial…

Aún tengo pesadillas con algunas de las portadas de aquel, menos mal, corto periodo de tiempo. Sé que Jim Lee y Rob Liefeld tuvieron las mejores intenciones, pero no, no consiguieron (menos mal) borrar de la memoria de los lectores años y años de buenas lecturas. Tirar de amnesia y plantear un reinicio desde cero no fue la mejor de las ideas.

No hay mal que cien años dure, y los gerifaltes de Marvel, viendo que la cosa no tiraba, decidieron hacer borrón y cuenta nueva y darles esas colecciones a grandes nombres, gente de confianza, dotados guionistas con ideas y dibujantes de excepción. Lo bautizaron como Heroes Return.

Y aquí tenemos a Mark Waid, que junto a Ron Garney ya habían dejado boquiabiertos a todos los lectores, sin necesidad de artificios, ni incomprensibles volteretas argumentales. Tan solo buenas historias que te agarraban desde la primera viñeta y, dejándote sin aliento, debías disfrutar hasta la última página.

En ella el talento gráfico de Ron Garney brillaba, ofreciendo composiciones en las que el calificativo espectacular se queda corto.

Así que os podéis imaginar la satisfacción de la bien avenida pareja cuando el editor de turno les volvió a ofrecer ponerse al frente de la colección con la que ya habían conseguido el éxito y beneplácito de los lectores.

Y justo aquí recomienzan las aventuras del Capitán América, que aparece en pleno Tokio sin saber qué hace allí, ni cómo ha llegado. La apocalíptica batalla con Onslaugh le ha borrado parte de la memoria, pero esto no es impedimento para que, claro está, se enfrente a un grupo terrorista que pretende recuperar las ancestrales costumbres niponas y luchar contra el invasor yanqui. Y la cosa se pone calentita cuando a esta ecuación se le suma la presencia de Dama Mortal…

A partir de aquí, el Capitán va a emprender una batalla contra las legiones de Hydra, comandadas en esta ocasión por un tipo que se autodenomina el Hydra Sensacional. Las cosas se van a poner al rojo vivo, y el Capi sufrirá una de las pérdidas más traumáticas de su vida, mientras reparte mamporros a diestro y siniestro, ya sea en solitario o con la ayuda de Sharon Carter o de algunos compañeros Vengadores, como Thor u Ojo de Halcón.

Por si esto no fuera suficiente ocupación para el héroe, va a tener que replantearse su papel como símbolo de los Estados Unidos, debido a la creciente popularidad que cada día va alcanzado y que ya comienza a agobiarle.Un grupo de taimados skrulls le quitarán el sueño al super ocupado Steve Rogers, que más tarde se enfrentará, dentro de una saga, a los Kree. Lo hará con Pájaro de Guerra, un personaje que en esos momentos no se encuentra al cien por cien, hecho que ocasionará más de un problema.

Justo en estos magníficos números, Ron Garney le entrega el testigo a un dibujante, Andy Kubert, que cumple a la perfección con su labor y mucho más, como ya pudimos comprobar, una vez más junto a Waid, en su etapa al frente de las aventuras de Lord Kevin Plunder, Ka-Zar.

En los siguientes números el Capitán, junto a Sharon Carter, van a vivir una auténtica pesadilla, contemplando como todo se derrumba a su alrededor, sin llegar a comprender el origen de la amenaza, que tal vez no sea de este mundo…

Lo dicho, un volumen que no se lee, se devora. Y, como es costumbre en la casa, repleto de textos, entrevistas, portadas alternativas, etc… Todos esos extras tan golosos que a los completistas nos encantan.

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