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Somos tan frágiles...

  • El artista Bryan Talbot tiene una carrera ligada a sus producciones centradas en el universo de Luther Arkwrigth con obras que ahora ofrece Astiberri

Una imagen de la obra. Una imagen de la obra.

Una imagen de la obra.

La trayectoria de Bryan Talbot da noticia de un artista ambicioso, que no se conforma con lo fácil, sino que busca continuamente nuevos retos. Cómo, si no, se puede explicar el salto cualitativo que existe entre Las aventuras de Luther Arkwright y su continuación, El corazón del imperio, el esfuerzo creativo y los riesgos asumidos en Alicia en Sunderland o la audacia y el compromiso de trabajos como El cuento de una rata mala y La niña de sus ojos. Todos estos títulos son soberbios, joyas que justifican la enorme consideración de la que goza Talbot, dentro y fuera del cómic británico. Puestos a escoger su mejor obra, es imposible no volver la mirada al universo de Luther Arkwright, aunque conviene también recordar que la ingente documentación y los logros de Alicia en Sunderland le granjearon un doctorado honorífico, distinción que nunca había recaído en un historietista. Y puesto que la elección es difícil, quizá lo más sensato sea considerar la opinión del propio Talbot: "Han pasado catorce años desde que puse el punto final a Cola de rata y El cuento de una rata mala sigue siendo el libro que más me enorgullece haber escrito y dibujado".

La cita anterior procede del segundo epílogo, firmado por el artista en 2009, de los dos incluidos en la edición de Astiberri de la obra (Cola de rata es el título del primero, fechado en mayo de 1995). Allí, Talbot explica el motivo de su orgullo: "No sólo debido al dibujo y la narración, de las cuales me siento inusitadamente orgulloso, sino por la gran cantidad de respuestas positivas que he recibido en el transcurso de los años por parte de supervivientes de abusos, sus parejas y familias". Y es que El cuento de una rata mala narra la historia de Helen Potter, una adolescente sin techo que mendiga en el metro de Londres, siempre en compañía de una rata negra y blanca. Helen tienen pensamientos suicidas y una incontrolable aversión al contacto humano, pero también una enorme imaginación y un talento especial para el dibujo. En su mochila, hay un puñado de libros de Beatrix Potter, otra "experta en relatar historias usando una combinación de palabras e imágenes", de nuevo en palabras de Talbot. El imaginario infantil y antropomórfico de la escritora inglesa es uno de los ejes de esta alucinante novela gráfica que también busca reflejar el amor de su autor por el distrito de los lagos de Inglaterra: "No hay en el mundo otra zona tan reducida que contenga una gama más amplia de peculiaridades geológicas y tal variedad de entornos como los reunidos en el distrito de los lagos". Con estos paisajes, la protagonista del cómic de Talbot se nos muestra como una joven resquebrajada por culpa del incesto y los abusos sexuales, que busca una salida al laberinto de la ira y la culpa.

Bello y doloroso, tierno, duro y necesario, El cuento de una rata mala es una obra maestra capaz de emocionar al lector a distintos niveles. El mejor ejemplo de la capacidad de la ficción para contener la verdad, y transformarnos.

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