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Led Zeppelin: legendarios gigantes con pies de barro

  • Alianza publica una versión ampliada de 'Cuando los gigantes caminaban sobre la tierra', una irregular pero iluminadora biografía de la banda inglesa

Robert Plant y Jimmy Page, cantante y guitarrista de Led Zeppelin, en icónica pose durante uno de los conciertos de la banda. Robert Plant y Jimmy Page, cantante y guitarrista de Led Zeppelin, en icónica pose durante uno de los conciertos de la banda.

Robert Plant y Jimmy Page, cantante y guitarrista de Led Zeppelin, en icónica pose durante uno de los conciertos de la banda. / D. S.

Cuando los gigantes caminaban sobre la tierra, una biografía de Led Zeppelin de vocación definitiva, se consideró en hace más de una década, cuando se publicó en inglés, una de las historias que mejor definían el estilo de vida del rock 'n' roll. El libro ha sido recuperado ahora por Alianza en una versión ampliada y actualizada... pero el problema es que su autor, Mick Wall, reputado cronista de rock que ya había escrito biografías de otras figuras del género, cuenta la historia con aburridas redundancias y repeticiones, y si uno consigue llegar hasta el final de sus más de 600 engorrosas páginas se da cuenta del gran sentido que tiene esa famosa frase de "nunca conozcas a tus héroes".

Es innegable que Led Zeppelin fue uno de los mejores grupos de la historia del rock a pesar de que su carrera, desde el punto de vista de Wall, duró solo desde 1968 hasta 1975. Y ese estatus lo alcanzó la banda británica gracias a los escalofríos que producía el final de When the levee breaks, a las cuerdas y metales de la atemporal y fascinante Kashmir, a No quarter, a Black dog, a tantas canciones maravillosas, llenas de detalles notables como el solo de armónica de Robert Plant en Nobody's fault but mine, la tamboura de John Paul Jones en In the light, con las que el autor podría haber llenado muchísimas páginas.

Los miembros de Led Zeppelin rompieron moldes. Y cuando no estaban rompiendo moldes, normalmente estaban rompiendo mobiliario de habitaciones de hotel. Todos los musicólogos y peritos de compañías aseguradoras están de acuerdo en que la más importante de todas las bandas que asolaron la tierra fue Led Zeppelin. Y Wall se centra sobre todo en describir la precisión y brillantez con que el grupo liderado por el guitarrista Jimmy Pge y el cantante Robert Plant desperdiciaron un talento inmenso, derrochándolo de forma absurda, empeñados en comportarse de forma desagradable y en ser personas horribles. Resulta poco plausible que el biógrafo excuse esos comportamientos con el endeble argumento de que tales excesos eran cosa de jóvenes que estaban pasando un buen rato. Más aún cuando se dieron casos como el de John Bonham, el legendario batería del grupo, que intentó violar a una azafata, episodio referido también en este libro. Perturbadores y repelentes, los gigantes que caminaban sobre la tierra tenían los pies de barro.

Un concierto de la mastodóntica banda. Un concierto de la mastodóntica banda.

Un concierto de la mastodóntica banda. / D. S.

Más clavos sobre el ataúd aporta el capítulo en el que se habla de que la banda pecó de lo que ahora se conoce como apropiación cultural, tomando prestado mucho material de otros intérpretes, pero cambiándolo un poco, adaptando piezas anteriores sin acreditarlas, para convertirlas en Black mountain side, Dazed and confused, Whole lotta love, o incluso su más gigantesca canción, Starway to heaven, cuyas primeras líneas de guitarra remiten más que sospechosamente a Taurus del grupo Spirit. Tampoco es excusa que una banda recurra al plagio para tener un repertorio con el que comenzar a dar conciertos pocas semanas después de su ensayo inicial y comenzar a grabar discos sin pasar mucho tiempo en los estudios... Igualmente cierto es que nada se crea en el vacío, todo está inspirado en algo o en alguien que llegó antes y es muy posible que todas esas viejas canciones folclóricas, de blues y de jazz, de las que se valió Led Zeppelin nunca hubiesen sido populares de no ser por esta banda, que además convirtió todas esas inspiraciones en algo hermoso y mágico que empujó a muchísima gente a acudir a las fuentes originales para comparar y disfrutar.

Entre historias de sexo, alcohol, drogas y comportamiento fuera de control, el libro va llegando a una parte final rocambolesca y peliculera que Wall achaca a una maldición sobre el grupo, lanzada por Kenneth Anger, discípulo al igual que Jimmy Page del célebre ocultista Aleister Crowley, a quien esta biografía del grupo dedica un truculento capítulo. La amistad entre Anger y Page se agrió cuando éste expulsó al primero de su casa, lo que puso en marcha el terrible y supuesto maleficio: Robert Plant sufrió un horroroso accidente de coche y más tarde falleció su hijo, Jimmy Page pasó por un largo periodo de adicción a la heroína y Bonham se bebió sus últimos cuarenta tragos de vodka de una sentada antes de morir.

Led Zeppelin: emperadores de la era del rock con aviones privados y montañas de dinero. Led Zeppelin: emperadores de la era del rock con aviones privados y montañas de dinero.

Led Zeppelin: emperadores de la era del rock con aviones privados y montañas de dinero. / D. S.

La química de la banda era lo importante y sus inicios están muy bien descritos en el libro. Wall detalla cómo Page, aburrido de ser músico de sesión y un segundón en los Yardbirds, decidió crear una especie de Yardbirds a su medida, para lo que intentó enrolar en el proyecto naciente al cantante de los Small Faces y al bajista y el batería de los Who. Como no pudo logarlo, se tuvo que contentar con un cantante cuya mayor virtud hasta entonces era la de ser guapo, un batería que aporreaba los tambores como si quisiera provocar un terremoto y un bajista que estaba tan frustrado de ser sesionero como el propio Page y al que éste nunca hizo demasiado caso en la banda, por no decir que lo humillaba casi por hábito. A pesar de todo ello, o quizás como consecuencia de esa esquiva taumaturgia, los cuatro músicos crearon algunos de los discos más impactantes de la historia del rock.

Otro punto en el debe del autor son los tremendos errores que comete. Escribe, por ejemplo, en referencia al cuarto disco de Led Zeppelin: "El álbum es casi el más vendido de todos los tiempos (sólo por detrás de los Greatest Hits de The Eagles)". Pero se olvida de Thriller, The dark side of the moon y varios discos más que le superan en ventas. Luego afirmará: "El conjunto viajaba en un avión privado propiedad del antiguo cantante Bobby Sherman, quien había sido una estrella adolescente de la tele americana", algo poco creíble si se tiene en cuenta que este cantante, una vez despierto del sueño de The Monkees, trabajaba ya entonces como enfermero, por lo que difícilmente podría permitirse tener un Boeing 720 aparcado en un aeródromo junto al del dueño de Playboy. La ligereza con la que se vierten esta clase de comentarios extienden un manto de suspicacia e incredulidad sobre otras partes de la obra, como cuando Wall sostiene que Starway to heaven se basa en imágenes de Crowley y es por tanto una letra de espíritu luciferino, pese a que la letra de la archiconocida canción no era de Jimmy Page, el versado satanista, sino de Robert Plant.

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