El precio de la paz | Crítica

Estado y moralidad

  • El periodista norteamericano Zachary D. Carter publica 'El precio de la paz', una biografía del economista más influyente del XX, desde su temprana intervención en el Tesoro británico durante la Gran Guerra

Imagen de John Maynard Keynes. Cambridge, 1883-Sussex, 1946

Imagen de John Maynard Keynes. Cambridge, 1883-Sussex, 1946

Se recoge aquí una voluminosa y pulcra biografía, a la manera anglosajona, de John Maynard Keynes, obra del periodista norteamericano Zachary D. Carter. Se trata, en cualquier caso, de una biografía que excede con mucho el mero retrato del economista eduardiano, perteneciente al grupo de Bloomsbury, y cuya notable e incómoda celebridad fue fruto de sus críticas al pacto de Versalles, vertidas en Las consecuencias económicas de la paz, en 1919. No en vano, El precio de la paz es una vindicación del carácter moral, de la herencia ilustrada que Maynard Keynes revistió, a juicio de Carter, con una sólida argumentación económica, desde sus primeras intervenciones para el Tesoro británico.

La tradición de Keynes empieza, por ejemplo, con el Leviatán de Hobbes y continúa con Adam Smith, David Ricardo y Stuart Mill

Digamos, pues, que la ejecutoria de Keynes se halla al final de un extenso linaje que comienza con los arbitristas del XVII, que llenaron de memorandos la corona Habsburgo y que no hacían sino tentar los resortes de un coloso moderno: el Estado barroco. En el caso de Keynes, su tradición es aquella que empieza, por ejemplo, con el Leviatán de Hobbes (1651) y continúa con Adam Smith, David Ricardo, Stuart Mill, y así hasta llegar a su formulación del Estado como agente económico decisivo. Por otra parte, es sabido que Keynes advirtió del estrangulamiento que implicaban las condiciones de Versalles y el subsiguiente riesgo de guerra. Y será también Keynes quien señale, con perspicacia liberal, que “no hay nada más tímido que un millón de dólares”. Lo cierto es que las economías anticíclicas de Keynes, su fórmula de la demanda agregada, no se explica sin los encadenados desastres que van desde la guerra franco-prusiana de 1871 a la Gran Depresión y el New Deal, arbitrado por Roosvelt, pero de clara inspiración británica.

La propia actuación de la UE tras la pandemia es hija legítima de Keynes. Otro acierto de Carter es éste de añadir un epílogo que va desde el plan Marshal y la economía opulenta de Galbraith a nuestros días, como forma de cerrar una biografía intelectual que excede necesariamente el tiempo biológico del biografiado.

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