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Ansu Fati, el sueño de un guineano criado en Herrera se hace realidad

Ansu Fati, cuando jugaba en las categorías inferiores del Herrera. Ansu Fati, cuando jugaba en las categorías inferiores del Herrera.

Ansu Fati, cuando jugaba en las categorías inferiores del Herrera. / Ayto. de Herrera

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Ya tiene la bendición de Messi. Con 16 años acaba de debutar con el Barcelona en LaLiga. Ansu Fati (2002) nació en Guinea-Bissau, pero es sevillano de adopción, más concretamente del pueblo de Herrera, al que llegó siendo muy pequeño y donde ha pulido un estilo con el balón que este fin de semana ha dejado boquiabiertos a muchos aficionados.

Cuando se instaló con unos seis años en la Sierra Sur de Sevilla, su sueño era jugar al fútbol, que va en su ADN. Su padre, Fati como le conocen todos, jugó en la segunda división portuguesa y en los veteranos del CDF Herrera. Tras trasladarse de Guinea a Portugal,  Fati se mudó a Sevilla, trabajó en Renfe y también como chófer de Juan Manuel Sánchez Gordillo, alcalde de Marinaleda. Ahora es el agente de su hijo Ansu y no puede disimular el gozo que le produce verlo entrenar y jugar con el primer equipo del Barcelona. "Es un orgullo, ojalá le vaya bien", comenta el guineano, que ya ya visto jugar a su hijo en el CDF Herrera y en el Sevilla FC, donde estaba cuando el Barcelona se fijó en él con 10 años y se lo llevó a La Masía. También el Real Madrid puso su vista en él, pero su familia optó por el club azulgrana.

Fati tiene seis hijos, tres chicos y tres chicas. A todos los gusta el fútbol pero Ansu siempre ha destacado. Cuando llegó a Sevilla con 6 o 7 años ya despuntaba. Uno de sus hermanos, Braima, de 21 años, pertenece también al club azulgrana y esta temporada jugará cedido en el CD Calahorra de La Rioja en 2ªB. Su posición es la de centrocampista y ha pasado por la cantera del Sevilla y del Barcelona, además de jugar en el Sabadell, Prato Eisden de Bélgica y Villafranca. Este último posee un carácter algo más "introvertido", como bien recuerda Jordi Figueroa, al que también dirigió en las categorías inferiores del club herrereño. También otro de sus hermanos, Miguel, de ocho años está vinculado con el fútbol, pues juega en las categorías inferiores del Barcelona. Pero no solo a los chicos les interesan el deporte rey, una de sus hermanas, Djucu Fati es una apasionada del fútbol.

Ansu cuando jugaba en las categorías inferiores del CDF Herrera. Ansu cuando jugaba en las categorías inferiores del CDF Herrera.

Ansu cuando jugaba en las categorías inferiores del CDF Herrera. / Ayto. de Herrera

Mucho más extrovertido es Ansu, un chico "agradable y sociable", como bien recuerda su primer entrenador en el CDF Herrera, Jordi Figueroa, el cual lo entrenó en categoría prebenjamín en la temporada 2009-2010. "Ansu era un niño increíble, pocas cosas había que decirle, nosotros nos quedamos sorprendidos cuando lo vimos jugar. Se le veían unas condiciones tremendas. Ansu tenía la habilidad de fabricarse su propia jugada. No tenía ningún problema a la hora de relacionarse con los demás, todo lo contrario, era un chico agradable, extrovertido y sociable". 

Cuando la semana pasada comenzó a entrenar a las órdenes de Valverde, ni Ansu ni su padre pensaban que iba a debutar tan pronto. En Herrera su estreno liguero se ha vivido como todo un gran acontecimiento. Ansu, herrereño de adopción, ha compartido categoría con otro paisano, Antoñito, lateral derecho del Real Valladolid. 

Ansu, rodeado de los jugadores del primer equipo del club azulgrana. Ansu, rodeado de los jugadores del primer equipo del club azulgrana.

Ansu, rodeado de los jugadores del primer equipo del club azulgrana. / FCB

Todos los que le conocen y han visto su actitud, dentro y fuera del terreno de juego, están seguros de que al canterano le espera un futuro prometedor. El fútbol es su pasión y no hay nada que le haga más feliz, asegura Fati, su padre, quien recuerda una anécdota de su hijo cuando militaba en la cantera del CDF Herrera: A Ansu le drenaron el muslo por un absceso de pus y ese día le recomendaron no jugar. Pero él no se pudo resistir y con la herida jugó y hasta marcó en ese partido. 

Ahora el sueño de este guineano de la Sierra Sur, que se pulió en la Escuela de Peloteros de este municipio sevillano, es jugar en la Selección española.  

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