De Fukuoka a Hytasa pasando por Madrid
Calle Rioja
Éxito. El Club Waterpolo Sevilla que entrena y juega en las instalaciones de Cerro del Águila queda subcampeón de España en el campeonato de cadetes disputado en Madrid. Plata con sabor a oro
Esta historia le encantaría a Salvador Távora y a Diamantino García, el cura que está enterrado en la iglesia del Cerro del Águila. El nombre de Hytasa ha llegado a lo más alto gracias a un grupo de chavales, los componentes del Club Waterpolo Sevilla, que entrenan y juegan en las instalaciones deportivas que llevan el nombre de la antigua empresa de hilaturas.
Nacidos en los años 2007 y 2008, todavía no tienen edad para votar, pero el 23 de julio, día de las elecciones generales, se trajeron de Madrid para Sevilla la medalla de plata de los Campeonatos Cadetes de Waterpolo después de no perder ningún partido en el tiempo reglamentario. La final la disputaron contra el Natación Barcelona, que sólo pudo llevarse el oro en la segunda tanda de penalties, en la muerte súbita. El Waterpolo Sevilla se trajo para casa además del subcampeonato los premios para el mejor portero, que recayó en Víctor Pérez, y para el mejor jugador, Fernando López, autor de trece goles.
Llegaron a la final después de una brillante trayectoria en la que fueron eliminando al Leioa vasco en octavos de final, al Cuatro Caminos Madrileño en cuartos y al Barceloneta en semifinales. Tiene el mérito añadido de conseguir una proeza deportiva en un deporte que está dominado desde hace décadas por los equipos catalanes, con superclases como el goleador Manel Estiarte, la cantera con la que España ganó el oro olímpico en los Juegos de Atlanta 96.
Este Campeonato de Cadetes se disputó cuando comenzaban en la ciudad japonesa de Fukuoka los mundiales de Natación. Certamen en el que la selección masculina cayó en semifinales frente a Hungría (máximos dominadores mundiales: nueve oros olímpicos acreditan a los magiares) y se llevó el bronce derrotando a Serbia; mientras que la selección femenina, en un proceso similar a los cadetes de Hytasa, cayó en los penalties en la final frente a Países Bajos, pero igual que los waterpolistas sevillanos consiguieron los premios a la mejor portera y la mejor jugadora.
Las instalaciones del M 86 deben su nombre a que fueron construidas por la Comunidad de Madrid, siendo alcalde de la ciudad Enrique Tierno Galván, que falleció ese año, para acoger los Mundiales de Natación disputados en agosto de 1986. Dos décadas después empezaron a nacer estos centauros sevillanos de las aguas que han hecho disfrutar a sus familiares y seguidores.
La Plata del M 86 agranda un palmarés en el que figuraban ser campeones de categoría alevín en Andalucía (2019), categoría infantil (2021) y benjamín nacional en Barcelona (2017). El club Waterpolo Sevilla formaba la columna vertebral de la selección andaluza infantil que ganó los campeonatos de España de Federaciones Territoriales.
Además del mejor portero y el máximo goleador, completaban el equipo de Hytasa José Gavín y León Ordóñez, autores de diez goles cada uno, José Manuel Reinoso, Daniel Franco, Fran Gavín, Mario Hijón, Rafael Esteve, Ricardo Beato, Antonio Andújar, Álvaro Sánchez, Pepe Delgado y Luis Rodríguez. Los entrenadores son o han sido jugadores de Club Waterpolo Sevilla: Daniel García, Ignacio Curquejo, Álvaro Fernández, Ale Andújar. Miguel de Toro, que forma parte de la selección que ha conseguido el bronce en Fukuoka, es sevillano, se formó en este equipo y actualmente pertenece a la plantilla del Barceloneta. “Es el espejo en el que se miran nuestros jugadores”, dice Carolina Palacios, madre de dos de los jugadores.
Fue una plata que supo a oro, con el añadido de que los otros dos equipos andaluces que participaron en el campeonato de Cadetes, Málaga y Dos Hermanas, los arroparon en todo momento en la final disputada en las instalaciones del M 86, década que evoca la movida madrileña de las canciones de Sabina, las fotografías de Ouka Lele, los dibujos de Ceesepe, los regates del Buitre y los bandos municipales de Tierno Galván. Estos waterpolistas de Hytasa son cosecha del siglo XXI. Aromas de Quejío y de Herramientas, dicho con títulos de obras de La Cuadra de Salvador Távora que fueron creadas a dos pasos de las piscinas e instalaciones del Cerro del Águila.
Un éxito refrescante logrado en la penúltima semana de julio. En puertas de los Juegos Olímpicos de París 2024, los primeros de la normalidad pandémica después de los celebrados casi en la clandestinidad de Tokio en 2021. El waterpolo masculino es olímpico desde los Juegos de París 1900. Gran Bretaña ganó la primera medalla de oro. Curiosamente, el waterpolo femenino tardó un siglo en llegar a las Olimpiadas. Lo hizo en Sidney 2000. Tuvieron que recorrer “océanos de tiempo” para homologarse, por usar una expresión del Drácula de Coppola.
Otra tardanza inexplicable fue de índole gramatical. El anglicismo waterpolo, aceptado en los diarios deportivos y en la jerga popular, no estaba admitido en el Diccionario de la Lengua de 1986, el año de los Mundiales de Natación de Madrid que le da nombre y número a las instalaciones donde se colgaron los de Hytasa la medalla de plata. No aparecía waterpolo en la página de la W de Wamba o Witiza donde sí estaban wagneriano, wolframio, whisky o welintonia, el árbol exótico al que le dio notoriedad el hecho de que le daba nombre a la calle donde vivió y recibió la noticia del Nobel de Literatura el poeta sevillano Vicente Aleixandre.
“Deporte parecido al balonmano que se practica en una piscina”, se dice finalmente en la definición del diccionario. Expertos en nadar y guardar la ropa, los académicos también podrían haber dicho del balonmano “deporte parecido al waterpolo que se practica en una pista de tierra o de parket”. Y donde casi siempre gana el Barcelona. Del hand ball habla en uno de sus poemas el cubano Nicolás Guillén.
El sevillano Miguel de Toro formó parte del siete inicial que se enfrentó a Serbia en la disputa del bronce de Fukuoka. Un equipo que completaban Edu Lorrio, Alberto Munárriz, Álvaro Granados, Marc Larumbe, Martín Famera y Felipe Perrone. No pasará mucho tiempo para que en la selección española figure algún nuevo nombre de la cantera de Hytasa, que en la semana electoral consiguió la plata sin perder un solo partido. Perdieron en la pena máxima, dicho sea en el argot balompédico, que se hizo mínima con la alegría que les proporcionó un subcampeonato que les supo a la cima del podio. De Fukuoka a Hytasa, de Hytasa a París. Mucha tela que cortar en la legendaria empresa de hilaturas.
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