fútbol división de honor

Tablas que obligan a luchar hasta el final

  • El Coria depende de sí mismo para subir en la última jornada

  • El Algabeño, salvado matemáticamente

Un jugador del Coria intenta controlar el balón. Un jugador del Coria intenta controlar el balón.

Un jugador del Coria intenta controlar el balón. / juan carloz muñoz

Emociones fuertes las que se vivieron ayer en el estadio Guadalquivir. Allí ejerció de anfitrión el Coria, que soñaba con una victoria con la que certificar el ascenso a Tercera. Y hasta allí se desplazó un Algabeño deseoso de sellar la permanencia. Por eso el choque no permitió un respiro a los aficionados, aunque el empate final no terminó de satisfacer a ninguno de los contendientes.

El Algabeño presionó de inicio. Tanto, que en el minuto 6 Jero Baena adelantó a los suyos de cabeza tras un saque de esquina. Las cosas pintaban muy bien para los visitantes.

Pero el Coria, consciente de lo que se jugaba, adelantó sus líneas de presión y empezó a inquietar la portería de Manu. No obstante, al descanso se llegó con el 0-1 en el marcador y la convicción de que todo podía pasar.

Tras la reanudación, el larguero repelió un disparo de los locales y Manu interceptó un par de balones peligrosos. El Coria apretaba, pero sin fortuna de cara a portería. Hasta que el colegiado señaló un discutido penalti por caída de un atacante en el área del Algabeño. Y Dani Casado no falló.

Así pues, el Coria depende de sí mismo para lograr el ascenso en la última jornada en casa del ya ascendido Xerez. Y el Algabeño, salvado matemáticamente, aún debe evitar la decimocuarta plaza, que supedita el descenso a lo que ocurra en Segunda B y Tercera.

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