Regata Sevilla-Betis

Noveno triunfo consecutivo bético en la Regata Sevilla-Betis

  • El bote sevillista, pese a esta nueva derrota, domina el palmarés con treinta victorias por veintitrés el bético.

LIII Regata Sevilla-Betis

"Este año ha habido regata", se congratulaban los presentes entre bastidores al término de la LIII Regata Sevilla-Betis. Y es cierto. A pesar de que los remeros verdiblancos sigan empeñados en hacer historia después de conquistar su noveno cocodrilo consecutivo, que desde este año además se bautiza con el nombre del eterno Antonio Muñoz Anchoa, la ventaja con respecto al bote sevillista fue mucho menor que en ediciones anteriores. Un golpe de palas a la altura del CEAR parecía dejar noqueados a los nervionenses y dieron alas a los remeros heliopolitanos hacia una nueva victoria en el derbi del Guadalquivir. "Este tiene que ser el primer gol para mañana", bromeó alguno. Se tiñeron de verdiblanco las categorías absolutas masculina y femenina, mientras que en promesas y veteranos, los dos platos importantes que abrían la jornada, los triunfos cayeron del lado nervionense.

Era una jornada idílica para la práctica del remo. Con apenas viento y un sol que calentaba a los presentes lo justo, el protagonismo caía en los palistas que tomaron la salida a las 13:00 más allá del Puente del Alamillo. Orientados hacia Triana, el ocho con timonel bético. Por la calle orientada hacia la ciudad, el bote sevillista. Históricamente, quien parte por esa vía cuenta con ventaja a la hora de afrontar la mítica curva en Chapina. Sin embargo, en esta ocasión no fue un factor determinante. Un igualadísimo tramo inicial hacía pensar en que la batalla en esta ocasión iba a estar mucho más disputada que en anteriores regatas. A cada palada, se dibujaba un atisbo de esperanza en el sector nervionense, ansiado de cortar la dinámica triunfal de sus vecinos helipolitanos, que llegaban con ocho cocodrilos consecutivos bajo el brazo. Y el ocho sevillista trató de poner toda la carne en el asador desde el primer momento, tratando de mantener el ritmo de su rival.

Llegó entonces el primero de los momentos claves de esta categoría absoluta masculina. A la altura del CEAR, el bote sevillista comentó a tratar de encerrar al bético en su carril, quizás como parte de su estrategia para obligar a los béticos a hacer un mayor recorrido a la hora de girar por Chapina. Pero un choque de palas cambió todo. Una situación así es como lanzar una moneda al aire, nadie sabe si será cara o cruz. Y la cruz, en este caso, cayó hacia el lado sevillista. La cara, para los béticos, que supieron rearmarse con mayor fortaleza que su rival tras esta incidencia. Comenzaban entonces a tomar ventaja.

Un momento de la regata Un momento de la regata

Un momento de la regata / Juan Carlos Muñoz

Palada a palada, metro a metro, el ocho verdiblanco comenzaba a sacar ventaja a un rival que trataba siempre de responder. Sin embargo, una buena maniobra de los vigentes campeones los orientó de forma determinante hacia un nuevo título. Antes de entrar a la mítica curva de Chapina, los béticos se echaron encima del Sevilla hasta lograr ganarles la calle y encarar con mucha ventaja el resto de la prueba. A pesar de los intentos del ocho sevillista de abandonar la ola hoguera verdiblanca, en la que es mucho más pesado palear, los béticos supieron jugar con los tiempos para mantener a su rival dónde querían. Los béticos tenían al alcance su noveno cocodrilo y el paso por el Puente de Triana, donde aguardaban numerosos miembros de la fiel infantería helipolitana con bengalas de humo, un aperitivo especial para la llegada al Muelle de las Delicias, que estalló en júbilo cuando el ocho bético, que estrenaba bote, cruzó la meta y comenzó a sonar el himno del Betis por la megafonía para sellar una victoria histórica, que bajó incluso de los 19.00 minutos.

El palmarés, a pesar de esta nueva victoria, continúa a favor de los sevillistas por 30-23.

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