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El mismo final con distintos colores

  • Como en las dos anteriores temporadas, el conjunto catalán ganó en San Pablo ante un Betis pobre en ataque que no pudo estrenarse en casa con victoria El Manresa estuvo por delante en el marcador de principio a fin

Todo era nuevo en San Pablo. Colores, escudo, muchos aficionados y jugadores... Pero una cosa no cambió en la visita del Manresa a un San Pablo que se estrenaba de verdiblanco: el triunfo se fue para tierras catalanas. El conjunto de Ibón Navarro aprovechó una buena puesta en escena, la actuación de sus pívots -que se cenaron a los locales- y los múltiples errores del Betis Energía Plus en ataque para ganar en la capital andaluza por 75-80.

Y es que Zoric, MVP de la pasada jornada, apareció en el minuto 37 con su primera canasta, el 2/14 en triples (0/7 al descanso) resulta demoledor en la estadística, así como el hecho de que al descanso los de Zan Tabak se fueran a los vestuarios con una sola asistencia. Poco juego de equipo en un conjunto que fue a tirones todo el choque, los de Stojanovski o los de Lockett, pero que nunca funcionó como bloque ni a un lado ni al otro del campo. Porque pese a que los béticos parecían empeñarse en dejar escapar el encuentro, los visitantes no paraban de dar vidas extras al rival por su incapacidad de cerrar el rebote (15 capturas en ataque de los de Tabak y 14 tiros más de campo) o regalar balones al contrario. Pero ni así. La ilusión por el estreno de una nueva etapa se apagó tras 40 minutos de un quiero y no puedo en el que el plantel sevillano no estuvo ni un segundo por delante en el marcador. Demoledor.

Y es que las cosas que no empiezan bien no suelen acabar bien. El conjunto verdiblanco no se encontró de inicio. Ni en defensa ni en ataque, porque el Manresa logró un parcial de 0-12 en los primeros cinco minutos mientras Tabak se desgañitaba desde el banquillo exigiendo a los suyos más intensidad atrás. Andric y Auda, los dos interiores manresanos -el primero, ofrecido en verano al cuadro sevillano y quizá de ahí su motivación-, imponían sus centímetros aprovechando que el rival parecía despistado, como si el partido no fuese con él o como si se ganase sólo con el recuerdo de todo lo bueno hecho en Madrid.

Les costó reaccionar a los locales, desesperados con cada pelota que hacía la corbata en el aro catalán hasta que Nachbar, tras cinco largos minutos de "uy", abrió por fin el marcador bético: 2-12 y a empezar a remar para que la ilusión de la afición no se fuese al traste a las primeras de cambio. Pero fue la entrada de Stojanovski la que dio el impulso al equipo hispalense. Entre las canastas del macedonio, la electricidad de Chery y los robos en defensa, el Betis despertó. Por fin. Al menos no era tarde.

El 14-18 con el que acabó el primer cuarto no parecía tan malo tras la pésima puesta en escena. Había tiempo por delante y tras el primer sopapo y los gritos del técnico balcánico para hacer despertar a su tropa, era de esperar la reacción. Pero no era la noche. El 1/24 en triples del Manresa ante el Barcelona quedó enterrado cuando Suggs lograba el segundo de su equipo en San Pablo al inicio del segundo acto. Mazazo para empezar y el ataque local no carburaba. Uno, dos y hasta tres rebotes necesitó el equipo para que, por ejemplo, Chery pusiera el 19-22. Costaba mucho anotar y en defensa no se encadenaban tres buenos minutos con la intensidad exigida para darle la vuelta al marcador.

Para colmo, pronto cometió Zoric su tercera personal y se fue al banquillo preguntándose por qué no le llegaban los balones en el bloqueo y continuación que tan buen resultado dio en Madrid. Triguero le dio el relevo y devolvió la esperanza a la grada, eso sí, tras dos rebotes ofensivos, poniendo a su equipo a una canasta del Manresa, que se fue a los vestuarios con 30-33.

Seguro que Tabak trató de ponerle las pilas a sus jugadores en el descanso. Se puede jugar mejor o peor, pero no consiente el croata la apatía en su equipo, pero nada cambió. Primera acción y tres fallos en el tiro seguidos en los béticos tras dos rebotes ofensivos. Fue entonces cuando Apareció Lockett para tomar el relevo de Stojanovski tirando del carro. ¡Un triple! El primero de los locales llegó en el minuto 23. A dos puntos puso Nachbar a los suyos, pero no había manera de defender agresivos en los momentos clave y el Manresa, de la mano de un estelar Aranitovic, abría brecha hasta dejar la renta en 49-58.

Si como Caja el sufrimiento era la bandera, como Betis también más de uno se dejará las uñas en los partidos. Va en el nombre. Porque entre Chery y Radicevic el conjunto verdiblanco tocó a rebato. Canasta por allí, asistencia por allá y Zoric decidió hacer acto de presencia en el partido para colocar el 63-64. Era el momento. Había que morder al rival. Comérselo. Pero de tanto ir a tirones el Betis se caló en el instante decisivo. Auda, completamente solo, clavó un triple. Respondió Zoric, que decidió justificarse (tarde), pero el checo, una vez más sin oponente, martilleó de nuevo al rival desde la línea de los 6,75 metros. Incomprensible. Todavía regaló Suggs una opción al Betis, pero ni Lockett ni un Radicevic pasado de pulsaciones supieron aprovechar el regalo. Aunque se cambien los colores, ante el Manresa, en verdiblanco, el resultado no cambió.

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