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El retorno de Jabugo

  • Lopera se reúne con Castaño, primer accionista a título individual, en un hotel de Sevilla Este. Ángel Martín, González Flores, Guillermo Molina y Javier Páez asisten al almuerzo.

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Los movimientos en el entorno del Betis se vienen sucediendo en los últimos tiempos, ante el cada vez más cercano final de la instrucción de la juez Alaya. Este martes, Manuel Ruiz de Lopera, cuyo paquete accionarial representa ahora mismo Francisco Estepa, se reunió con Manuel Castaño, máximo accionista a título individual de la entidad con cerca de un 4%, en un almuerzo al que también asistieron Ángel Martín, brazo derecho de Lopera; José Antonio González Flores, ex gerente de la entidad; Guillermo Molina, secretario y hombre de confianza de Lopera; y Javier Páez, sobrino del mismo y ex consejero de la entidad.

"Aquí he estado en una comida con mis amigos", espetó Lopera a este periódico, tras sorprenderse por la presencia de un fotógrafo y un redactor en el Hotel Vértice de Sevilla Este, lugar en el que se celebró el encuentro. La reacción de los asistentes fue de sorpresa, aunque Castaño, al que se le vio en el reservado donde almorzaban, no salió por el mismo lugar que el resto de comensales, al tener aparcado su vehículo en la puerta del hotel y no en el garaje del mismo, y que podría haber dejado el lugar junto al también accionista Rufino González.

En el círculo más íntimo de Lopera, e incluso entre sus representantes legales, siempre se ha manifestado el convencimiento de que las acciones intervenidas por la juez Alaya volverán a su poder cuando finalice la instrucción -cuestión que se apunta para antes de final de año- y su causa por un presunto delito societario y de apropiación indebida pase a la Audiencia, aunque ésta ya decidió mantener las medidas cautelares en esta primera fase judicial.

Las plataformas que demandaron a Lopera -Béticos por el Villamarín, Por Nuestro Betis y Liga de Juristas Béticos- no pasan por el momento de mayor unión de estos años de Betis judicializado, como se demostró en la última Junta General Extraordinaria de accionistas. Incluso entre algunos miembros de las plataformas no ha gustado el nombramiento de Diego García León como consejero de la entidad, después de que éste perteneciera a uno de los últimos consejos de Lopera e incluso formase parte desde la mesa principal de la conocida como "Junta de la vergüenza".

Con toda esta situación, la presencia de Castaño, que ya en su día pactó con Luis Oliver -algo de lo que dijo no estar orgulloso en una entrevista con este periódico- junto a Lopera y su gente de mayor confianza se enmarca dentro de esos movimientos de regreso al poder que se vienen pregonando desde la calle Jabugo.

Este martes, Lopera, tras pasar el primer momento de sorpresa ante la presencia inesperada de una cámara, incluso deslizó ese mensaje que viene repitiendo hacia los gestores de la entidad. "Yo dejé a Emana, Sergio García, Iriney, Cañas... Y mira lo que van a dejar ahora. Al filial lo tienen destrozado. Si yo hubiera hecho estas cosas, qué me estarían diciendo y qué estarían montando", aseguró el ex máximo accionista, que soltó una sentencia final antes de marcharse escaleras abajo hacia la zona donde se encontraba su automóvil: "Menos mal que Dios está arriba".

Las consecuencias de lo que se hablase este martes en ese salón privado del Hotel Vértice no tendrán efectos inmediatos en el gobierno de la entidad, al estar todavía vigentes las medidas cautelares impuestas por la juez Alaya, pero sí deja a las claras la intención tanto de Lopera de regresar al Betis, asunto que no se esconde entre su gente más cercana, como la cercanía de Castaño con la calle Jabugo, un tema que no pasará desapercibido entre las plataformas. El de ayer no fue el primer encuentro entre las partes, pero sí el primero que muestra que el entorno del Betis, éste y todos los que existan, están más activos que nunca.

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