El nuevo mapa laboral andaluz: menos camareros y más técnicos
Balance 2019-2022
Andalucía ha superado la cota de empleo de 2019 con el sector TIC, la sanidad y la educación como sectores más pujantes
La hostelería aún no alcanza el nivel prepandemia
Crecen con mucha fuerza los profesionales técnicos y bajan las ocupaciones elementales
Andalucía bate el récord absoluto de ocupados: 3.278.500
Andalucía le ha dado la vuelta al mercado laboral tras el 'shock' de la pandemia. No solo recupera el empleo perdido en 2020 (unos 100.000 puestos menos) sino que bate todos los récords de ocupación, según la media anual de 2022 elaborada por el Instituto Andaluz de Estadística y Cartografía (IECA) a partir de datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Estos son los datos completos del año, y no solo de un trimestre, lo que refleja mejor cómo se mueve estructuralmente el mercado.
Pues bien, la región ha generado desde 2019 casi 140.000 nuevos puestos de trabajo, hasta alcanzar la cifra total de 3.259.500, máximo histórico. La parte negativa es que el paro no baja de la misma forma: hay 'solo' 73.000 menos y esto es así por una característica histórica de la comunidad. La población activa (la que busca activamente trabajo o tiene trabajo) sigue creciendo y eso hace que el paro no se reduzca a la misma velocidad con la que se crea empleo. Y que la tasa de desempleo solo baje apenas dos puntos desde 2019 y se mantenga alta, en el 19,02%.
Las ramas de actividad que crecen y retroceden
Centrándonos en el empleo, observar en qué ramas de actividad ha crecido (y en cuáles ha menguado) ayuda mucho a saber si no las causas al menos por dónde van los tiros en este mundo pospandemia. Y hay tres sectores especialmente beneficiados: información y comunicaciones, educación y sanidad y servicios sociales.
El primero, en el que se incluye el sector TIC, ha elevado su empleo en Andalucía por encima del 50%. Si en 2019 había 58.700 personas trabajando en él (media del año) en 2022 son 89.100. Es el sector que más crece en términos relativos.
La educación le va a la zaga con un aumento del 19%, de 205.000 a 244.000, y es el que más avanza en términos absolutos. El tercero es la sanidad y los servicios sociales, que incrementa la fuerza laboral un 11%, de 269.000 a 301.000, el segundo que más sube en términos absolutos.
Los tres aumentos tienen de una u otra forma relación con la pandemia. El avance exponencial de la digitalización por el confinamiento, y la fuerte inyección de fondos europeos y del Estado en los servicios públicos esenciales son claves. Y se refleja en la estadística.
Por el contrario, la hostelería (que engloba al sector hotelero también) se lame todavía las heridas del coronavirus. Aún no llega al nivel de 2019, cuando tenía 312.000 empleos. Ahora roza los 300.000 pese al regreso a la normalidad, y en esa dificultad por alcanzar los niveles previos a la pandemia puede tener que ver el trasvase de trabajadores del sector a otras actividades y los problemas para revertir esa circunstancia por parte de las empresas hosteleras. El comercio, por el contrario, sí que ha recuperado el nivel previo a la pandemia. Está un 3,5% por encima y es la rama de actividad más numerosa: 502.900.
El otro gran sector que retrocede posiciones respecto a 2019, además de la hostelería, es el primario. La agricultura tiene un 5,1% menos de trabajadores que entonces, pero la pandemia aquí no tiene nada que ver. De hecho, en 2021 registraba crecimiento respecto al año previo a la crisis, pero el año pasado la fuerza laboral cayó un 12% y la situación se dio la vuelta. La causa es clara: la caída de las producciones por la sequía y, por tanto, la reducción de los jornales disponibles.
La evolución por ocupaciones
El IECA también recoge cómo han evolucionado las ocupaciones, que van desde directores-gerentes a técnicos, pasando por camareros, operarios de máquinas, oficinistas o simples peones. Y nos encontramos, sobre todo, con un aumento espectacular de los técnicos, en sus diferentes variantes. Pasan de 780.000 a 922.000, un crecimiento de más de 140.000 personas que incluso supera a la generación total de empleo de Andalucía en los últimos cuatro años.
Aquí se engloban muchas categorías: profesionales de la salud y la enseñanza, ingenieros, científicos, trabajadores del sector TIC, profesionales del derecho, de las finanzas, técnicos de la administración pública, etc. Y también aquellos profesionales con menos cualificación y que sirven de apoyo a la labor de otros. Son técnicos en sentido más estricto y son estos, precisamente, los que más crecen: un 24%, de 276.000 a 344.000
En el lado opuesto se encuentran los trabajadores de la restauración y el comercio (el IECA los engloba en un mismo apartado, y son sobre todo camareros, cocineros y dependientes), que pasan de 478.950 a 451.200, y es de suponer que con más afectación al sector hostelero al perder más empleo que la actividad comercial.
También pierden empleo las ocupaciones elementales, las que engloban a peones de la agricultura, la construcción o la industria. Pasan de 278.000 a 255.000 (23.000 trabajadores menos), aunque en ello tiene que ver mucho la agricultura, ya que en 2020 y 2021 este grupo de ocupaciones se mantuvo más o menos estable.
Bajan también los profesionales cualificados de la construcción y la industria, un 2,2% y un 6,7% respectivamente. El IECA excluye de esta clasificación a los operadores de máquinas, que bajan en el caso de las fijas y suben espectacularmente -en unos 100.000 trabajadores- en el caso de las móviles (los que usan carretillas elevadoras, por ejemplo). En este último apartado se incluyen los conductores en general, por lo que hay que ponerlo un poco en cuarentena.
Más temporalidad en el sector público que en la hostelería
La estadística refleja que tres de cada diez empleos creados en Andalucía desde 2019 son públicos. Es un número alto si tenemos en cuenta que, en total, hay dos trabajadores en los servicios públicos por cada ocho en el privado. Pero el crecimiento andaluz es inferior al español: a nivel nacional cuatro de cada diez nuevos puestos de trabajo son públicos. Por otro lado, bajan los trabajadores por cuenta propia (empresarios y autónomos) desde 2019. Son 13.600 menos, hasta sumar 511.900. El IECA contabiliza 348.000 autónomos, una cifra muy inferior a la que registra la Seguridad Social, que supera los 560.000 y que registra en los últimos años crecimientos anuales. Por otro lado, el número de asalariados crece en 152.000 personas, hasta 2.731.000. De ellos, el 28% son temporales, frente al 35% de 2019. La temporalidad ha bajado todos los años, pero especialmente en el último, gracias a la implementación de la reforma laboral, que elimina el contrato de obra y servicio y potencia la figura del fijo discontinuo. De hecho, donde más cae la temporalidad es en agricultura, construcción y comercio y hostelería, hasta el punto de que la temporalidad en estos dos últimos sectores (24,2%) es inferior a la del sector público: 28%.
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