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Educación

Informe PISA: España sigue estancada

  • Andalucía se encuentra por debajo de la media nacional y de la OCDE en los indicadores de lectura, ciencias y matemáticas

Antonio Bolívar

Catedrático de Didáctica y Organización Escolar. Universidad de Granada

Como cada tres años, por Navidad, volvió el Informe PISA 2009 realizado por la OCDE. Como en otras ocasiones, la media de España continúa en la zona de mediocridad, sin remontar. Andalucía, por su parte, en la cola. Ahora, con la mejora experimentada por Cataluña, de modo más nítido se acrecienta la división Norte y Sur (Andalucía, Murcia, ciudades autónomas), con una zona intermedia (Extremadura, Castilla-La Mancha, Valencia), que no participa con datos propios. El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE (PISA, por sus siglas en inglés) se emplea para medir el rendimiento de los alumnos de 15 años (4º de ESO) en determinadas competencias clave. En esta ocasión han participado 67 países. En España, además, catorce comunidades autónomas han tenido datos propios, por ampliación de su respectiva muestra.

La evaluación se ha centrado en la comprensión lectora, de manera que se pueden comparar los datos con la edición de 2000 (en 2003 y 2006 se evaluó en profundidad, respectivamente, la competencia matemática y la científica). Esta competencia acapara más de la mitad de la prueba, las otras dos (matemática y científica) son en 2009 complementarias. Conviene advertir que PISA no mide conocimientos (lo que estudian los alumnos), sino las capacidades del alumno para poner en práctica lo que han aprendido en tres competencias importantes, pero que no son la totalidad de competencias que los jóvenes precisan para vivir en sociedad e integrarse laboralmente. Por tanto, sólo evalúa una proporción reducida de lo que se enseña en la escuela. Sin embargo, ha logrado ser la más importante evaluación que, además, ocupa con mayor éxito el espacio mediático, por varios factores confluyentes: un buen diseño del propio instrumento, un concepto innovador de competencia, población bien definida (15 años) con regularidad periódica (trienal), y cobertura de un número importante (y creciente) de países.

El Informe PISA 2009 muestra que, en conjunto, España continúa “sin novedad”. Nos mantenemos estancados en los niveles medios, sin subir el listón, más bien hacia abajo. La comprensión lectora se ha situado en los 481 puntos, veinte puntos más que en la última edición (2006), aunque sigue por debajo de la media de la OCDE (493 puntos). Se interprete como una subida respecto a 2006 o, más bien, que fue un error el drástico e incomprensible bajón de 2006, lo cierto es que no se remonta de 2003 (481, igual que 2009), y se encuentra por debajo de los datos registrados en el 2000 (493). Precisamente, con relación a 2000, la referencia más fiable al haberse centrado en la lectura, España baja 12 puntos, cuando la media de la OCDE lo ha hecho en 7 puntos. Por su parte, los 3 puntos de incremento en conocimientos matemáticos respecto a 2006 son poco significativos, dado que no llegan a los 485 alcanzados en 2003. Menos significativos son aún en ciencias, que igualan la puntuación de hace cuatro años (488, frente a los 487 de hace siete años). Además, tenemos muy pocos alumnos en los niveles superiores. De hecho, sólo un 3 por ciento de los estudiantes españoles se situó en los dos niveles superiores (el porcentaje en el de mayor excelencia fue del 0 por ciento), cifras que en la OCDE sólo fueron inferiores en Chile (1 por ciento) y México (0 por ciento) e iguales en Rusia (3 por ciento). Un 20 por ciento de alumnos están por debajo del nivel mínimo requerido en lectura (inferior o igual a 1) y un 36 por ciento de alumnos eran repetidores de cuarto de ESO (cuando en otros países no llegan al 5 por ciento y en Andalucía llegaba hasta el 43 por ciento).

Y, sin embargo, tan mediocres en excelencia, alcanzaríamos un sobresaliente en equidad entendida, estadísticamente, como una concentración en zona intermedia con escasa dispersión y alta homogeneidad de resultados. Andalucía se encuentra por debajo de la media nacional en los tres indicadores analizados (lectura, ciencias y matemáticas). Sólo Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla obtienen peores resultados en matemáticas y lectura. Andalucía se sitúa en los 461 puntos, 16 más que en 2006, aunque sigue por debajo de la media de la OCDE (493 puntos) y de la media española (481 puntos). La subida en toda España en comprensión lectora se explica por el bajón generalizado en 2006. De no comparar con dichos datos de 2006, sino con anteriores, propiamente no habría tampoco recuperación en esta competencia. Los alumnos andaluces, igualmente, han retrocedido ligeramente en las otras competencias evaluadas (en matemáticas 462 frene a 463 en 2006; en competencia científica 469 puntos frente a 474 en 2006). A su vez, uno de cada cuatro (26 por ciento) de los alumnos andaluces de 15 años se sitúan en el nivel más bajo de comprensión lectora, con grave riesgo de exclusión. Otro amplio grupo (24 por ciento) se encuentra en niveles medios. Por contra, no tenemos porcentaje alguno en el nivel más alto de los seis de PISA y sólo un 2 por ciento en el nivel 5. El año terminó con el mal sabor de PISA, acompañado de reiteradas quejas. En diciembre de 2013 volverá de nuevo, ¿tendremos mejores resultados o continuaremos con los lamentos para, luego, no hacer nada? Las medidas deben afectar a algunas invariantes claves de la educación que han permanecido intocadas, a pesar de las reformas de las últimas décadas: organización parcelada del currículum escolar, modos de enseñar y aprender, formación inicial y selección del profesorado, autonomía de los centros y capacidad pedagógica de la dirección escolar, tiempos escolares persistencia de una de las tasas más altas de repetición de curso, entre otras.

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