Elecciones Municipales Sevilla 2019 Las fortalezas del futuro alcalde

  • La Alcaldía es cosa de dos. Espadas es el candidato que presenta un rol institucional más sólido tras cuatro años de gobierno donde se ha labrado una buena imagen entre sectores muy diversos. Cuenta con el respaldo de la marca PSOE.

  • El candidato del PP ha demostrado arrojo, valentía y capacidad de sufrimiento, cualidades indispensables para la aventura municipal que ha emprendido

Los candidatos Juan Espadas (PSOE) y Beltrán Pérez (PP). Los candidatos Juan Espadas (PSOE) y Beltrán Pérez (PP).

Los candidatos Juan Espadas (PSOE) y Beltrán Pérez (PP). / D.S.

JUAN ESPADAS

Imagen solvente 

Juan Espadas genera confianza como gestor. Siempre ha sido visto más como un técnico que como un político, pese a que tosa su trayectoria está ligada a la Administración Pública. ¿La razón de esta percepción favorable? Tal vez radique en que ha sido consejero de la Junta de Andalucía y ha ocupado previamente otros cargos en el organigrama autonómico. En un mundo donde mandan las percepciones, el candidato socialista sale bien parado en este particular aspecto. En la actual coyuntura ser político y no parecerlo es toda una ventaja. Gana en seriedad y credibilidad. 

Marca fuerte 

El PSOE vive ahora mismo una suerte de resurrección tras los resultados de las elecciones generales. A Juan Espadas se le ha puesto de cara la propia evolución de un partido que no hace mucho se veía al borde del precipicio. No le afectan ahora mismo ni las divisiones arrastradas entre el federal y el PSOE andaluz. Ni los pedristas lo ven como suyo, ni los susanistas lo ven como un enemigo. Pese a algunos detalles como el baile de unas sevillanas con Díaz, Espadas sabe guardar con habilidad cierta equidistancia. 

Buena prensa 

Ha sabido ganarse cierto crédito en determinadas ágoras tradicionales de la ciudad. Su trato personal es afable, afectivo, poco dado al enojo. Esa forma de ser le ayuda a no ser visto como una amenaza, sino todo lo contrario, en los sectores más conservadores, donde la influencia ya no es la de antaño por efecto de un mundo globalizado y cambiante. Espadas se siente a gusto en esos ambientes. Es su valor añadido como político militante en un partido de izquierdas y lo conecta con el PSOE de los grandes años de Felipe, cuando las relaciones con la Iglesia Católica eran fluidas y beneficiosas para ambas partes. 

Discurso poco ideologizado 

El alcalde milita en un partido de izquierdas, pero huye siempre de la oratoria ideologizada. Eso le viene bien para llegar a un público más amplio. Se puede enredar en tecnicismos, palabras vacías o en intervenciones largas, pero nunca sectarias o de marcado acento izquierdistas en una España con un debate no pocas veces crispado. Cuanto menos carga ideológica, más opciones hay de agradar a unos votantes fatigados de la política. 

Juan Espadas. Juan Espadas.

Juan Espadas. / Antonio Pizarro

En buena posición 

No es visto como un hombre de partido puro y duro. No tiene posiciones firmes ni inflexibles desde el punto de vista orgánico. No se ha enfrentado con nadie en el seno del PSOE. Quizás porque, como se ha apuntado anteriormente, le beneficia esa vitola de tecnócrata. 

Es el alcalde 

Su figura está avalada por su condición de alcalde. Es el alcalde de la capital más importante que ahora mismo controla el PSOE. El perfil institucional le viene dado. Eso siempre es una ventaja indiscutible. Esta ciudad es cruel, pero poco exigente. A Espadas le acompaña cierto halo de seguridad por el cual los sevillanos no verían mal que el actual alcalde siguiera otros cuatro años en el cargo. 

El antecesor 

¿Por qué gusta Espadas si la gestión de estos años no ha sido ningún alarde? Uno de sus puntos fuertes viene porque sucedió en el cargo a Zoido, el alcalde que más expectativas ha generado en la historia de la democracia. Ser el sucesor de Zoido era relativamente fácil. La imagen sosegada de Espadas gana en comparación con la del ex magistrado, que quizás se dejó ver con más frecuencia en saraos y en citas de la Sevilla costumbrista que en el despacho. Espadas ofrece una imagen sobria en la que ha salido ganando al suceder a un alcalde de pretendido relumbrón. 

No molesta 

El alcalde no hace ruido, no es objeto de escándalos, como tampoco hace grandes cambios en la ciudad, no genera molestias con obras interminables. No pone Sevilla patas arriba. Eso en una ciudad como Sevilla es un valor. El sevillano medio quiere que no le modifiquen mucho su particular hábitat y, si es posible, sentir próxima la figura del alcalde para contarle sus cuatro quejas de la vida cotidiana. Y Espadas sabe pararse y atender, aunque al principio le irritara, como a todo ser humano, que le interrumpieran una charla de café. 

Disimula las ambiciones 

Se le ve con ganas para cuatro años más de alcalde, aunque a veces le cueste esconder la fatiga que genera la vida municipal. Sus metas son mayores, pero nunca las reconocerá. Sabe guardar una ambición prudente, como tiene habilidad para maquillar el punto egocéntrico de todo político. Tiene claro que no hay nada peor que publicar sus objetivos o ilusiones cuando se trata de una carrera política. Sobre todo porque es algo que no depende de él en exclusiva.

BELTRÁN PÉREZ

Valentía 

Será por el alma de torero, pues tiene carnet oficial de becerrista, Beltrán Pérez asume riesgos, se tira al ruedo, no tiene miedo a la hora de emprender aventuras donde no tiene ni mucho menos garantizado el éxito. Su discurso no es nada incendiario, pero muestra interés por querer cambiar ciertas dinámicas propias de una ciudad acusada muchas veces de adolecer de un carácter excesivamente provinciano. No oculta que le gustaría promover una nueva oficialidad en una ciudad donde siempre son los mismos en los mismos actos. De arrojo anda sobrado. 

No exhibe debilidades 

Es capaz de soportar un discurso en contra, referencias aceradas contra su persona o gestión y hasta silencios afilados sin acusar por ello el daño. Cuida muy mucho no exhibir sus puntos débiles. Sabe sufrir. Lo ha demostrado en los duros enfrentamientos internos que vivió en el partido. 

Cierta independencia 

Se ha criado en las Nuevas Generaciones, fue un destacado cachorro del PP que sabe de la importancia del aparato dentro de un partido, pero sabe también darse un barniz de cierta independencia, como ha demostrado en la confección de la lista electoral, donde ha sabido guardar los equilibrios del propio partido y de sus propias convicciones en la forma de entender la política. Este detalle siempre es importante a la hora de formar un gobierno. 

La Junta de Andalucía 

Tiene el poder autonómico de su lado. O debería tenerlo. Nunca un candidato del PP de Sevilla ha gozado de la presencia de un presidente de la Junta de su partido. Moreno Bonilla y Beltrán Pérez se conocen desde hace años. Es previsible que en la segunda semana de campaña se intensifique la exhibición de apoyo del Ejecutivo andaluz a la capital. 

Convencimiento personal 

Sus discursos y sus formas son las de un candidato que está convencido de que será alcalde. Eso un punto fuerte, sobre todo cuando sopla el viento en contra. Nadie cree en ti si tú no eres el primero en creer en tus posibilidades de forma natural. Emplea hasta un tono heroico en muchos momentos, como tratando de arengar a la tropa. 

Beltrán Pérez. Beltrán Pérez.

Beltrán Pérez. / Juan Carlos Vázquez

Modelo de ciudad

Tiene claras varias propuestas de gobierno en el orden económico, en las prioridades sobre las infraestructuras que necesita la ciudad, así como las referidas al refuerzo de la capitalidad de Sevilla en la comunidad autónoma, lo que siempre suma en unas elecciones municipales. Su modelo lo aleja de la figura del último alcalde que tuvo el PP en Sevilla, Juan Ignacio Zoido, que huyó sin éxito de la teorías sobre la necesidad de contar con un modelo. 

Capacidad de trabajo

No piensa en otra cosa que en la política, que concibe como una suerte de sacerdocio hasta dejar muchas veces extenuados a sus colaboradores. Este carácter no es que suponga ya una ventaja, sino una verdadera necesidad si quiere tener aspiraciones de gobierno. 

Distancia con Génova 

Tuvo que apoyar a Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias del partido del pasado julio por imperativos de la estructura andaluza, pero nunca tuvo especial relación con la ex vicepresidenta del Gobierno. Es más, se le ve más alineado ideológicamente con el gallego Feijóo que con Pablo Casado. Es verdad que tiene algún contacto fructífero con asesores de Génova, pero no se le ve especialmente condicionado con la cúpula del partido, lo cual es positivo en estos momentos. ¿Una prueba? No usa en campaña el logo nuevo diseñado por el equipo de Casado, sino el anterior con las dos letras y la gaviota. 

Autonomía beneficiosa 

Fue muchos años la joven promesa del PP municipal. Incluso fue considerado uno de los cachorros aventajados de Javier Arenas, pero lo cierto es que nunca estuvo en el núcleo íntimo del padre natural de la derecha andaluza. Otros ocupaban esos lugares de privilegio en los años de máximo esplendor político del lince de Olvera. Sí recibió consejos de Arenas en los días de duros enfrentamientos internos por el control del aparato provincial. Pérez siempre ha reconocido la sabiduría del hoy senador autonómico, pero es cierto que nunca ha recibido la gran cantidad de favores de los que otros disfrutaron gracias a su relación con el santo y seña del PP. Beltrán disfruta ahora de un grado de autonomía que puede tener indudables beneficios al no aparecer como dependiente de nadie. Su imagen tampoco es la de un sevillano conservador o tradicional. Es taurino, pero no está inscrito en ninguna hermandad ni es aficionado al flamenco. Fue el primer concejal del Ayuntamiento de Sevilla en presidir el matrimonio de una pareja homosexual. Ha asistido a muchas celebraciones del Orgullo Gay, colectivo con el que ha mantenido muchos años la interlocución en nombre del PP.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios