Santiago Padilla | Presidente de la Hermandad Matriz de Almonte

"La Matriz ha perdido un tercio de sus ingresos estos dos años"

  • La prolongada estancia de la Blanca Paloma en Almonte y la crisis del Covid complican la economía de la Hermandad Matriz, que afronta su segundo Pentecostés sin romería

  • Su presidente descarta que, por ahora, el regreso de la Virgen a la aldea se efectúe de manera privada

Es tarde de novena en Almonte. Las campanas de la parroquia avisan de que falta media hora para que comience el culto. Hace calor. Santiago Padilla, presidente de la Hermandad Matriz, nos recibe en la casa que esta corporación tiene en el municipio. La entrevista se desarrolla en un amplio patio, bajo la balconera pintada por el mairenero José Manuel Peña Jiménez, autor también del cartel que anuncia este Pentecostés, el segundo de la pandemia. En circunstancias normales, a esta hora, el entrevistado se encontraría ya en la aldea.   

-¿Qué supone que el Rocío sea declarado Bien de Interés Cultural?

-Es una figura de protección y concierne a las señas de identidad del Rocío que se han ido conformando durante siglos, que ahora se pretenden conservar con esta declaración. Ahí entran los caminos, que para nosotros son de vital importancia, porque todos conducen a Doñana, que es el Rocío. Y por otra parte, es una figura que vuelve a dar unidad porque hay figuras administrativas creadas en otra época que, a mi juicio, no han hecho ningún bien a esta celebración, pues la han troceado, cuando el Rocío sólo tiene alcance si da sensación de unidad, por lo que la nueva figura contrarresta ese camino desacertado y refuerza la imagen de conjunto por la que todas las hermandades debemos trabajar. 

-Esa distinción del pasado creó enfrentamientos entre localidades y pleitos judiciales...

-Tendría sentido que se hubiera concedido al Rocío en su conjunto, pero no a manifestaciones parciales de la romería que son relativamente recientes, que han tenido una proyección muy fuerte con la ayuda de los medios de comunicación porque necesitaban establecer hitos en el camino y creo que ésa ha sido una fórmula que no ha ayudado al colectivo. Aquí se trata de remar todos en la misma dirección, sin crear divisiones, y reforzando el sentido de unidad y familia. 

-La organización de este Rocío ha estado pendiente hasta última hora con la suspensión de la misa en el Chaparral...

-Aquí en Almonte nos encontramos en una situación delicada, grave desde el punto de vista de la evolución de la pandemia. Esta cuarta ola para nosotros está siendo la peor, con los más malos índices de contagio, por encima de 600 y creciendo. Una circunstancia que nos ha llevado a suspender la misa en el Chaparral, que estaba muy bien organizada, con los asistentes divididos en cuatro sectores para que no se cruzaran. Hemos atendido a la responsabilidad, que ha presidido todas las decisiones que hemos tomado desde marzo de 2020 y, por tal motivo, hemos trasladado la celebración eucarística al interior de la parroquia con aforo limitado. 

-Ha sido un claro aviso para estos días de Pentecostés...

-Ya habíamos advertido que los rocieros tendrían que celebrarlo como el año pasado, a través de internet y los medios de comunicación, sin que haya lugar para que nos encontremos.

Santiago Padilla junto a la balconera y el cartel pintado por José Manuel Peña para este Pentecostés. Santiago Padilla junto a la balconera y el cartel pintado por José Manuel Peña para este Pentecostés.

Santiago Padilla junto a la balconera y el cartel pintado por José Manuel Peña para este Pentecostés. / Antonio Pizarro

-¿Teme que la imagen del Rocío se pueda ver dañada si finalmente no se siguen estas recomendaciones?

-Almonte es el municipio que está peor, por Covid, en la provincia de Huelva en estos momentos. Entiendo que puedan venir familias a sus segunda residencias en la aldea después de meses sin poder hacerlo, pero lo que no puedo comprender es que se organicen encuentros masivos de personas porque eso está contraindicado ahora mismo. Al no haber un estado de alarma, sólo hay dos herramientas para luchar contra el Covid: una es la vacuna, que estamos atrasados en su desarrollo; y otra es la responsabilidad individual. Tenemos que pensar en nosotros, en nuestras familias y en las personas con las que habitualmente nos relacionamos. Esa actitud es más necesaria que nunca al no haber instrumentos jurídicos para impedir las reuniones. 

-Entiendo por sus palabras que la derogación del estado de alarma ha jugado en contra...

-Indudablemente. Me cuesta pensar que los asesores en la toma de decisiones no hayan considerado algo que ya ocurrió el año pasado en Pentecostés, que nos cogió justo en un momento bisagra, entre el cierre total y la apertura. Si se hubiera esperado 15 días, habría sido todo más beneficioso. O que se hubieran establecido unas medidas particulares para Almonte. Sabemos que hay una necesidad importante de que la economía se reactive, pero los índices de inmunización no son aconsejables para celebraciones.  

"Hay distinciones sobre manifestaciones parciales del camino que no han hecho bien a esta celebración”

-Los rocieros no están obligados este Pentecostés a venir donde se encuentra la Virgen...

-Efectivamente. Se ha suspendido la romería y el hecho de que, previsiblemente, las provincias sigan abiertas permitirá que se pueda acudir a visitar a la Virgen los próximos meses sin necesidad de hacerlo en Pentecostés. Debemos sacrificar el deseo de hacerlo ahora y demorar esa visita. 

-¿La Matriz tiene una fecha límite de permanencia de la Virgen en Almonte?

-No hay fecha límite planteada. Será cuando se den las condiciones de seguridad necesarias para el traslado. Las medidas ahora vigentes son difíciles de aplicar en un acontecimiento de ese tipo. Hay que esperar a tener una situación sanitaria de la que no disponemos en estos momentos. Sé que en el ánimo de mucha gente está que la Virgen vuelva al lugar donde se encuentra habitualmente, pues en Almonte está excepcionalmente nueve meses cada siete años, pero no es algo posible en la actualidad.  

-Porque un traslado de forma privada, como ha ocurrido en otras localidades con sus imágenes más veneradas, no se contempla...

-Ahora mismo, no. Es una fórmula que aquí no se ha utilizado nunca y que va contra la naturaleza en la forma en la que siempre se ha procesionado a la Virgen del Rocío. 

-Se habla mucho de la pérdida económica que ha supuesto para la aldea la ausencia de la Virgen estos dos años. ¿La Matriz también se ha visto afectada?

-Mucho. Nuestros ingresos han caído un tercio en el año 2020 y el 2021 se ha empezado también mal. Para la hermandad, la romería es un momento muy importante por lo que supone en la venta de recuerdos. Vamos a tener un segundo Rocío sin romería. A ello debe añadirse que cada vez que la Virgen está en Almonte la economía de la corporación se resiente, ya que hay que tener dos templos abiertos: el de la aldea y el del pueblo, donde los ingresos se comparten con la parroquia.  

"No hay fecha máxima de estancia de la Virgen en Almonte ni se plantea un traslado de forma privada”

-Y aún así, la labor social no ha decaído...

-Afortunadamente se está manteniendo, aunque con mucho esfuerzo. Ahí hemos recibido el apoyo del pueblo de Almonte y de muchos rocieros que están colaborando en esta obra. Nosotros estamos siendo los catalizadores de esa solidaridad. Las iniciativas que se están llevando a cabo en otros ámbitos son posibles gracias a patrocinadores privados, que apoyan distintos proyectos de la hermandad. 

-Hasta 2019 se hablaba de que los caminos de Sevilla estaban saturados. ¿Cree que tras la pandemia habrá una disminución de peregrinos?

-Una situación tan traumática como la que ha pasado la sociedad tendrá efecto en todas las realidades. En el Rocío también habrá consecuencias, lo que ocurre es que ahora mismo no somos capaces de calibrarlas. Una de las situaciones que seguramente se prolongará tras la crisis será ese aislamiento en el que muchas personas permanecen haciendo un ejercicio de responsabilidad, por lo que habrá mucho respeto y temor a las aglomeraciones. Esta romería se celebra en un ambiente multitudinario. Hay demasiadas incógnitas por despejar sobre los efectos de la pandemia en el Rocío. Nuestra intención es minimizarlos lo más posible y volver a una normalidad similar a la que había hasta 2019. Pero también es verdad que hay cambios que han venido para quedarse, como el desarrollo digital.

-Un avance que ha permitido mantener la convivencia rociera, aunque sólo sea de manera virtual...

-La pandemia tiene también sus luces. No podemos focalizarlo todo en la parte negativa. Uno de los efectos positivos para mantener el pulso de la devoción y de las relaciones entre las hermandades ha sido la búsqueda de alternativas digitales. Es un bagaje que es y será muy positivo para el Rocío. 

Santiago Padilla sonríe mirando al cielo. Santiago Padilla sonríe mirando al cielo.

Santiago Padilla sonríe mirando al cielo. / Antonio Pizarro

-Siempre se dijo que el Rocío era el eje vertebrador de Andalucía. Pero también se puede decir de España, especialmente en territorios con deriva independentista. ¿Cómo viven las hermandades catalanas esta situación?

-Lo viven con incomodidad, porque este tipo de manifestaciones religiosas allí no son bienvenidas por los nacionalistas. Muchos de los descendientes que emigraron de Andalucía hacia esas tierras en la década de los 50/60 están alejados de nuestras prácticas. Existe un problema de relevo generacional que las políticas nacionalistas están agravando. Pero al mismo tiempo hay una realidad religiosa muy amplia e interesante todavía, con mucha fuerza. 

-Por cierto, de Cataluña procede el nuevo arzobispo de Sevilla, al que pudimos ver con mucho fervor rociero en la romería de Tarrasa.

-¡Da gusto escuchar a monseñor Saiz Meneses darle los vivas a la Virgen del Rocío! Precisamente desde la Diócesis de Tarrasa han contactado con nosotros porque están interesados en acercarse este verano a Almonte. Me imagino que el hecho de que su prelado haya sido nombrado arzobispo de Sevilla tiene bastante motivación para ellos. Vamos a abordar la reunión con mucho entusiasmo porque esa realidad paralela del Rocío en Cataluña está muy viva todavía, tiene fuerza y desde luego nos interesa sumarla.

-¿Cómo ha sido la relación con los rocieros catalanes desde aquel famoso 1 de octubre?

-Estuvimos poco antes de que estallara la pandemia en un acto que se celebró en Montserrat, Allí las hermandades rocieras catalanas participaron en el 25 aniversario del Consejo de Hermandades y Cofradías de Barcelona. En esta iniciativa tuve la oportunidad de conocer al que después fue elegido como presidente de la Conferencia Episcopal Española, a monseñor Juan José Omella, que me causó una magnífica impresión y al que también hemos invitado para que cuando sus ocupaciones se lo permitan venga por aquí. Yo creo que todo esto nos abre unas expectativas muy interesantes para el Rocío y también nos permite vertebrar España. Ahora mismo el Rocío está casi en los cuatro puntos cardinales del país, lo que es motivo de satisfacción.

"¡Da gusto escuchar al que será nuevo arzobispo de Sevilla darle los vivas a la Virgen del Rocío!”

-Por cierto, será también el primer Pentecostés de don Santiago Gómez Sierra como obispo de Huelva. ¿Cómo ha sido este primer año de inmersión en la realidad rociera?

-Él estuvo en la función del voto del Rocío Chico. Ahora, con motivo del gran proyecto Huelva es Rocío, ha participado muy activamente en esta iniciativa. También estamos colaborando con él en la reapertura de la causa de beatificación de Manuel Siurot Rodríguez, el maestro de los niños pobres de Huelva, que fue un gran rociero, llegó a ser hermano mayor de la Hermandad de Huelva y tuvo un papel muy importante en la coronación canónica de la Virgen. 

-Para terminar. El pasado verano se habló de un nuevo paso para la Virgen del Rocío. ¿Ese proyecto ha quedado parado con la pandemia o sigue adelante?

-Continúa en estudio. Esperemos que cuando pase Pentecostés podamos avanzar más información sobre en qué punto se encuentra.