Mariola Cantarero, soprano "En Andalucía tenemos muchísimo nivel en muchos aspectos, no sólo en el flamenco y la copla”

“Hoy en día Caballé no haría carrera, pero por los kilos”

“Hoy en día Caballé no haría carrera, pero por los kilos” / Jesús Jiménez Hita (Photographers)

Mariola Cantarero (Granada, 1978) ha logrado convertirse en una de las grandes divas de España. Una profesora descubrió sus dotes para el canto y hoy compagina sus actuaciones por los principales auditorios de todo el mundo con sus labores como docente y ahora también con sus colaboraciones televisivas. Trabajadora incansable, atesora numerosas distinciones, como la Medalla de Andalucía. Aunque la pandemia redujo el ritmo, ultima la vuelta al vértigo de los escenarios con el regreso a su ciudad natal el próximo día 29.

–En más de 20 años de carrera como soprano se ha atrevido con muchas cosas. La última, un espectáculo flamenco: In Paradisum.

–Sí, Pepe Luis Carmona Habichuela pensó utilizar algunas piezas clásicas compuestas por Juan Cruz de Guevara. Y luego, lo que pasa entre los músicos, que van saliendo nexos de unión que se desarrollan hasta límites insospechados: al principio mi participación era muy escueta y luego la parte lírica se ha convertido central.

–En su próximo proyecto para este verano con Marina Heredia, ¿se aventurará ya con algún palo?

–Nuestro mundo está muy interconectado. Yo había hecho incursiones en la copla, pero no en el flamenco. Marina es una cantaora pura y de esencia. En el programa de Canal Sur vamos a hacer un tema juntas para un próximo especial: ella cantará una granaína y yo una media granaína, que es lo que me han dicho que mejor va con mi voz. Será un anticipo de lo que se podrá ver en el espectáculo de Diputación de Granada que haremos juntas.

–Hablando de Tierra de Talentos, después de cantar en tantos escenarios de todo el mundo, ¿mucha gente la conoce por televisión?

–La tele está siendo una aventura supermágica porque te da popularidad y el cariño de un público que no conoce tu género, que siempre es más minoritario. Gente que nunca ha escuchado un aria de ópera o una romanza de zarzuela te puede reconocer incluso con mascarilla.

–Aunque adaptarse las formas de trabajar del medio no será fácil.

–Sí, son muy distintas. Los líricos no utilizamos micrófono por el volumen y la cantidad de armónicos pero ya me estoy haciendo una experta. Lucho mucho, porque siempre quiero más calidad, pero tenemos que estar como el reto para que haya un balance.

"Caballé no haría carrera hoy en día, pero por los kilos, aunque sea la soprano más grande que hemos tenido en este país"

–¿Qué le llevó a embarcarse en un talent show?

–El objetivo del programa es abrir el abanico a todas las posibilidades culturales que hay en Andalucía. Tenemos mucho nivel en muchos aspectos, no sólo en el flamenco y en la copla. Que en un prime time de un sábado por la noche se escuche a Debussy, a Ravel a Puccini... es un sueño. Porque se está haciendo además respetando mucho la esencia.

–Ahora, con esta situación, para un artista joven también será muy importante contar con esa plataforma.

–El panorama es muy complicado y doy las gracias por la posición en la que me encuentro, porque realmente tengo compañeros que lo están pasando muy mal. Yo sólo puedo animar a los jóvenes a que estudien, trabajen, no busquen la ley del mínimo esfuerzo... Es importante que vean que este mundo es muy bonito pero también muy exigente. También que comprendan que, si en el momento en el que estamos no se consiguen sacar espectáculos, que sigan formándose, que no desfallezcan. Quiero ser positiva y pensar que vamos a salir reforzados porque la cultura es fundamental en la vida.

–Y además de estrenar faceta de comunicadora, ¿en dos décadas de trayectoria cómo ha evolucionado su voz?

–Ha evolucionado naturalmente. Vamos envejeciendo y el instrumento envejece con nosotras. Además, existe un momento muy importante en la vida de una soprano: cuando da a luz. Hay un cambio hormonal brutal y a partir de ahí todo se modifica. Las voces se hacen más líricas, digamos que se ensanchan y se consigue la madurez completa. Hoy en día mi timbre sigue intacto, porque eso no cambia, pero sí el volumen y la densidad vocal.

–¿Eso qué le permite como soprano?

–Al haber empezado tan joven siempre había tenido una voz más ligera, digamos de campanilla. Ahora puedo afrontar papeles que cuando empecé no podía hacer y por eso me estaba desarrollando en un repertorio más ligero.

–¿Cuáles son esos papeles?

–Mimí de Puccini y como yo soy especialista en bel canto, las tres reinas: María Estuardo, Ana Bolena y Roberto Devereux, que es Elisabetta. Ahora puedo acceder a ellos con más facilidad y plenitud vocal.

–También ha evolucionado mucho físicamente desde que perdió peso para una Traviata hace diez años.

–Muchísimo. Entonces perdí 12 o 13 kilos, que estaba bien pero no era tan evidente. Luego me quedé embaraza y engordé más de veinte. Después de la lactancia decidí que debía tomar cartas en el asunto y ya he perdido 36 o 37 kilos, aunque me quiero quitar algunos más. A ver si lo consigo, sobre todo por salud. Aunque no voy a mentir, soy muy presumida.

–En ese sentido, al menos la lírica no es tan exigente con la imagen como, por ejemplo, el pop.

–Sí lo es, yo he tenido problemas. Hoy Caballé no haría carrera, pero por los kilos aunque sea la soprano más grande que hemos tenido en este país y la que yo más admiro.

–¿Y Pavarotti tampoco?

–Tampoco, con los hombres es distinto aunque también han tenido sus problemas. Son terrenos pantanosos pero en la lírica también existen y las mujeres lo hemos tenido más difícil. Así que: a luchar.

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