Dry Martina | Compositora y cantante “Estamos asistiendo atónitos a la muerte de nuestra profesión”

  • Dry Martina celebra una década viviendo por y para la música

  • A pesar del momento tan difícil, prepara un nuevo trabajo discográfico

Laura Insausti es Dry Martina. Laura Insausti es Dry Martina.

Laura Insausti es Dry Martina. / Alejandro Lévar (Málaga)

Laura Insausti es Dry Martina, su alma y su voz desde que la banda pasó a ser su proyecto en solitario. La malagueña prepara su cuarto álbum en el tiempo más difícil que le ha tocado vivir como artista. Para las bandas que no están en primera línea, como ella misma apunta, las actuaciones en directo lo son todo. Si les quitan esa posibilidad les impiden salir a flote. Seguir con su trabajo y que sea respetado como otra industria más es lo que van a demandar el 17 de septiembre en la Movilización Unida de Trabajadores del Espectáculo (MUTE).

–Celebraban el décimo aniversario de Dry Martina con un concierto el 25 de septiembre en el Teatro Cervantes de Málaga...

–Hemos pensado en posponer, porque nos da la impresión de que en Málaga se va a cancelar todo. Además, nos da mucha pena hacer un aniversario con menos de 200 personas entre el público, cuando antes podíamos llenar el 65% del aforo del teatro, que suponía unas 700. Esperaremos a que la situación sea más favorable aunque la incertidumbre es durísima.

–¿Cómo ve la situación del sector?

–Somos muchos los músicos que estamos planteándonos hacer otra cosa en nuestras vidas.

–¿Ya se ha llegado a ese punto?

–Es que hemos perdido el año entero, habrá gente que se pueda mantener pero otros tenemos la mala costumbre de comer tres veces al día.

–¿Han podido hacer algún concierto durante el verano?

–Solo uno y en acústico con un aforo de 80 personas. Solo en marzo tenía tres festivales, todo se fue cayendo, incluso los conciertos pequeños. Y como yo, muchos compañeros, músicos, técnicos y toda la industria que conlleva, que se nos está obviando, directamente. Entiendo que hay que tomar medidas de seguridad, pero es que se están tomando, sobre todo en los teatros.

–¿Considera que las medidas de seguridad han sido injustas con la cultura?

–Es que ves cómo terrazas de bares, trenes, aviones están al 100%. Estamos asistiendo atónitos a la muerte de nuestra profesión, de la música y de la cultura y sin artistas no hay arte. El año que viene cuando no haya artistas no habrá arte y seguiremos escuchando reguetón.

–¿Están llegando esas ayudas del Gobierno a las bandas, a la cultura local?

–La gente que es empresa ha pedido los créditos ICO, pero muchos músicos somos autónomos. Y no solo eso, autónomos temporales. A mí se me ha terminado ya la ayuda que tuve durante el estado de alarma, la única ayuda que me dan es que sigo siendo autónomo sin tener que pagar el seguro. Y como yo todo el gremio excepto los pocos de primera línea que están trabajando. La sensación general es de impotencia y de tristeza. Hay una manifestación el 17, espero que nos escuche alguien.

"El año que viene cuando no haya artistas no habrá arte y seguiremos escuchando reguetón”

–Para los espacios el aforo tan limitado no sale rentable…

–No sale rentable ni para el teatro ni para nosotros, el espacio pierde dinero y nosotros también. Si estamos demostrando que la cultura es segura solo pedimos que nos dejen trabajar como al resto de industria. No estamos pidiendo más, solo que se nos respete el trabajo. Está habiendo un ninguneo tremendo.

–¿Esto supone arrastrar una situación de por sí mala?

–Siempre hemos sido los últimos de la cola, pero es que con esto nos estamos ahogando y además nos ponen la pierna encima. Si no nos van a dejar trabajar, al sector nos tienen que ayudar. Pero antes que todo lo que pido es que nos dejen trabajar, no quiero una ayuda. Todos tenemos familia, hipotecas, pagamos nuestros impuestos. Qué hacemos con esta situación. Además de los artistas, hay mucha gente detrás. Técnicos de sonido, de iluminación, tramoyistas, fotógrafos, maquilladora, hay muchas familias comiendo de esto y que ahora no tienen nada. El sector está crítico y vamos a ser muchos los que tengamos que chapar. Aquí está todo el mundo trabajando menos nosotros.

–¿La cultura se considera ocio y no necesidad?

–Sí, pero eso lleva pasando mucho tiempo, lo que pasa es que ahora se ha visto mucho más claro y después del mazazo para todos, los sectores que estaban peor están prácticamente hundidos. La precariedad de nuestra profesión es manifiesta, ni siquiera tenemos un estatuto del artista. El sector necesita ayuda y no tenemos ese sí del Gobierno.

–¿Ha compuesto durante el confinamiento?

–Sí, estoy a punto de sacar los singles de lo que será el próximo disco. Pero tampoco es buen momento ahora para hacer esta inversión, supone tirar dinero a la basura. Nosotros el disco lo sacamos para poder tocar en directo, para vender en directo, los bolos son lo que nos da de comer. Muchos artistas se están guardando el disco hasta que la situación mejore.

–¿Cómo han sido la aventura Dry Martina?

–Algunos difíciles, otros muy felices. Estamos muy contentos porque en diez años hemos conseguido cosas muy bonitas y, sobre todo, hemos trabajado de lo nuestro, que para mí ya es un éxito.

–¿Cómo ve el futuro?

–Tendremos que buscarnos otras vías de ingresos y si seguimos con el valor y las ganas de seguir contando historias y hacer canciones, seguiremos haciéndolas a la espera de un tiempo mejor. Pero el sentir general es que la gente se va a buscar otras vías a pesar de las dificultades. El futuro es bastante incierto y gris.

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