"Quedamos muy saturados de la televisión, preferimos el directo"

Antonio Reguera. Humorista y músico

Antonio Reguera se enamoró de la música oyendo los discos de Elvis y Los Beatles. Acaba de iniciar una nueva gira por Andalucía. No actúa fuera por puros principios.

"Quedamos muy saturados de la televisión, preferimos el directo"
"Quedamos muy saturados de la televisión, preferimos el directo"
Pedro M. Espinosa

30 de abril 2010 - 12:22

-Ubiquemos la acción. Tres palabras y ya resuenan las primeras carcajadas. ¿Cómo lo logra?

-Es una forma de ser. Desde que me levanto estoy diciendo bromas. Es una suerte que he tenido. No creo en el guasón de turno. Y menos en Andalucía, en Cádiz, donde al gracioso ficticio se le ve venir de lejos.

-Si los gaditanos tienen fama de graciosos y usted está considerado uno de los más graciosos. ¿Es usted una de las personas con más age del mundo?

-Gracia hay en todos lados. Pero sí creo que en Cádiz hay mucha gracia natural. Yo me considero uno más, lo que pasa es que por las vivencias que he tenido durante tantas noches por ahí, te haces un poco más ingenioso. Y sin olvidar a la música, que te hace ver las cosas de forma diferente.

-Y Antonio Reguera, ¿con qué se ríe?

-Con películas, con gente de Cádiz con ingenio, y sobre todo conmigo mismo. Hay que respetarse pero también reírse de uno.

-Sus giras mundiales nunca salen de Andalucía. Explíquese.

-Yo veo Despeñaperros y ya le estoy pidiendo a Agustina el dinero para pagar el peaje de Utrera otra vez. Tenemos la mejor región del mundo. Es una suerte. Si viviéramos en Galicia, donde te puede caer un goterón con un albañil dentro, en Helsinki, o en Ucrania, pues saldríamos más, pero somos unos privilegiados. Aunque actuamos en los sitios más difíciles y exigentes, como Cádiz, Jerez, Sevilla, Marbella, Algeciras, Huelva...

-¿Por qué no se prodiga en televisión últimamente?

-Quedamos muy saturados. Si te dejaran hacer lo que quieres, como en Noche trasnoche, pues sería otra cosa. Además, hoy día todos los entrevistadores quieren ser protagonistas, desde no sé cuanto colorao hasta imitadores o alumnos aventajados que dicen que tengo yo. Preferimos las actuaciones en directo.

-Formó parte de grupos pioneros del rock-blues español como Simún. ¿Qué recuerda de aquella época?

-Dicen que la humildad es vanidad. Así que tengo que decir que antes de Triana, el rock andaluz y la movida madrileña, éramos el mejor grupo del país, incluso superior a Smash, que era de Sevilla. He tenido ofertas para ir con cantantes famosos pero nunca he sentido la necesidad y he preferido tocar por pubs haciendo la música que siempre me ha gustado. Hay gente que nos conoció por los chistes pero ahora están viniendo por la música.

-Y esa afición por los chistes ¿de dónde le viene?

-Yo lo que cuento son historias. Siempre me ha gustado. Y prefiero ir dando topetazos constantes aunque el final no sea bueno. Qué más da si lo hemos pasado bien antes durante muchos minutos.

-¿Cómo es Reguera en su día a día?

-Mi filosofía de la vida es igual arriba del escenario que abajo, pero obviamente las palabras malsonantes que empleo cuando actúo y los tacos no van en mi vida personal. Yo jamás digo por la calle ¿qué pasa polla? O cosas así.

-¿Es cierto que tiene admiradores famosos?

-Eso me han dicho. Me comentaba Sara Baras que desde los jugadores del Madrid hasta cantantes reconocidos como Ketama o Alejandro Sanz se llevan vídeos nuestros cuando van de viaje.

-Veinte años juntos y Agustina aún sigue partiéndose con sus historias ¿es fundamental la risa en el amor?

-Creo que sí. Yo me volví loco por ella del tirón pero sin duda la risa me ayudó a conquistarla. Es importante también el respeto a la intimidad, aunque reconozco que yo soy un poco Mohamed. Pero vamos, que prefiero ser Mohamed que un toro de Domecq (ríe). Quiero dejar claro que si no fuera por Agustina yo no estaría aquí. Además, yo antes de conocerla llevaba una vida que Lucifer a mi lado era la madre Teresa de Calcuta. Ella se ríe cuando actuamos porque yo improviso mucho. Hay veces que ni siquiera sé por dónde voy a salir. Son cosas que se me van ocurriendo.

-Usted llena siempre allá donde actúa, ¿le gustaría intentarlo en el Falla?

-Claro. Los culpables de que no pueda son los culturales de Cádiz. Nunca nos vino una propuesta. Sería un reto maravilloso. Nos da pena por el público fiel que tenemos. Ahora, el día que toque en el Falla me quedo a vivir allí, aunque sea agarrado al gachó que está pintado en el techo.

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