Laura Morán, psicóloga y sexóloga

"Para hablar de cosas serias hay que hacerlo con humor"

Laura Morán, psocóloga y sexóloga. Laura Morán, psocóloga y sexóloga.

Laura Morán, psocóloga y sexóloga. / Carlos Gil

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Laura Morán (Santurce, 1981) es psicóloga. Estudió en la Universidad de Deusto. Posteriormente amplió su formación en terapia familiar y de pareja en la Universidad de Comillas y se especializó en sexología. Sobre su vertiente como divulgadora (que trajo a Morán recientemente a Granada dentro del programa de Desgranando Ciencia) reconoce que "desde pequeña era muy didáctica". Primero como espectadora, asistió a eventos como Naukas hasta que alguien le propuso "¿por qué no hablas tú?".

-Para un divulgador científico, tener que hablar sobre sexo es hacer la mitad del trabajo. Ya tiene en el bolsillo la atención del espectador seguro... ¿O no es así?

-Seguro. Por eso sé que no tengo mucho mérito (risas).

-¿Por qué nos atrae tanto escuchar hablar de sexo?

-Creo que nos atrae porque hay poca información, la que hay a veces es incorrecta y luego tiene ideas alrededor como el pecado, el vicio, la culpa, el miedo... es un tema del que cuesta hablar. La vergüenza también está ahí. Cuando alguien llega y te habla del sexo sin sufrir y sin problemas resulta atractivo.

-Recurre mucho al humor. Es algo clave para un divulgador...

-Mi padre me decía que para hablar de cosas serias hay que hacerlo con humor. Es un recurso que me sirve bastante en terapia. Emplear el humor hace que el ambiente se relaje. La verdad es que me sale sin pensar mucho.

-Pero el recurso del humor puede dar a entender al público que todo puede ser divertido... Y quien sufra un problema quizá no lo ve así.

-Entiendo que el humor no reduce el nivel de sufrimiento. Lo que facilita es la sensación de que puedes abordarlo. Eso en cuanto a la terapia. Cuando llega a la consulta, el paciente viene angustiado, preocupado, su problema es el mayor. A mí también me ha pasado cuando he sido paciente... Darle un toque de humor ayuda a hacerlo más abordable, más pequeño.

-En internet la palabra más buscada, nos dicen, es sexo...

-(Risas) ¡Pues muy mal!

"Cuando he buscado sexo en internet he encontrado porno y películas románticas. Malas escuelas"

-¿Es una fuente fiable para documentarse?

-No, no, desde luego que no. Cuando he puesto sexo en internet lo que he encontrado es porno. También películas románticas. Esas dos respuestas son malas escuelas. El guión que enseñan se aleja de la realidad, de lo cotidiano.

-Y eso ahonda en el estereotipo y en el mito...

-Exactamente. Es el mismo esquema, principalmente en las relaciones heterosexuales. La relación, el coito y la eyaculación. Si a eso le añades una peli romántica viene el orgasmo simultáneo, que tiene que haber amor... es un esquema muy rígido y reducido. A quienes no encajan en esto les puede provocar sufrimiento, culpa...

-Frustración..

-Sí.

-¿Le llega mucha gente frustrada a la consulta?

-Me llegan muchas mujeres con falta de deseo. Cuando no te lo pasas bien en algo no te apetece hacer. Es la consecuencia de no hacerlo bien. En hombres suele ser más la preocupación por la ejecución, el tamaño...

-¿Ahora se quiere arreglar todo con una pastillita?

-Sí (risas). Desde que apareció la Viagra creen que puede ser así. Pero hay un poco de confusión. La Viagra masculina fue un descubrimiento por casualidad. Estaban haciendo ensayos de un fármaco para pacientes cardiacos vieron que una de los efectos secundarios era que provocaba erecciones en los sujetos. Dijeron "ya está, arreglado". Ayuda cuando el problema de erección es cardio vascular. Si no es así, sino que el problema es psicológico, relacional o emocional, la pastilla no lo va a resolver, porque no hay un deseo previo. En el caso de las mujeres, cuando no quiere practicar sexo no es porque no se le erecta, es porque no tiene deseo. La Viagra que se les vende a las mujeres es un antidepresivo, no tiene nada que ver con la masculina.

-Le da bastante caña a Freud en sus charlas.... Resulta llamativo que sus conclusiones estuvieran en vigor durante tanto tiempo.

-Siempre ha sido un tema tabú. El sexo ha estado muy reducido a la reproducción. A mediados del XIX se empieza a hablar de sexo. Freud lo hace desde su entender y desde su vivencia, con poca evidencia empírica. Resulta atractivo lo que cuenta simplemente porque lo habla. Intenta encontrar explicaciones a problemas emocionales, da una teoría y, bueno, como antes no había nada... Pero es una teoría muy reduccionista y errónea. Lo que pasa es que ha calado por ser el primero en hablar. Por lo menos empezó.

-En ciencia continuamente se producen avances. Sin embargo con este tema parece que la cuestión de investigar se atascó...

-Entiendo que la ciencia, lo quiera o no, también se empapa del modelo patriarcal. Todos los estudios o investigaciones relacionados con la sexualidad siempre tienen un enfoque masculino, todo muy centrado en ellos. El tema anticonceptivo es femenino. Cuando se trata de quirúrgico, se hacía más la ligadura de trompas, cuando la vasectomía es mucho más sencilla y mucho menos peligrosa. Parece que siempre la mujer siempre carga con las penas del sexo, y el hombre con las glorias.

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