Odile Fernández. Médico y superviviente del cáncer.

"El cáncer hizo que ya no viese enfermedades, sino enfermos"

"El cáncer hizo que ya no viese enfermedades, sino enfermos" "El cáncer hizo que ya no viese enfermedades, sino enfermos"

"El cáncer hizo que ya no viese enfermedades, sino enfermos"

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-Uno de cada tres españoles tendrá cáncer a lo largo de su vida. ¿Estamos tomando las riendas en este asunto?

-Sí y no. Cada vez somos más conscientes de la importancia que tiene comer de manera saludable, cuidarnos, hacer ejercicio..., pero todavía falta información. El dato es brutal y más desalentador cuando vemos que uno de cada dos recién nacidos va a tener cáncer.

El lado positivo es que una de cada tres muertes, según dice la OMS, se podría prevenir, así que hay que ponerse las pilas.

-¿Por qué hay tanto cáncer?

-Estamos haciendo cosas mal, cada vez comemos peor, estamos copiando el modelo de comida rápida americano, abandonando la dieta mediterránea tradicional. Cada vez vivimos más en un estrés crónico.

-Aunque por su profesión estaba familiarizada con la enfermedad, el día que le dijeron que tenía cáncer ¿qué sintió?

-Miedo, mucho miedo. Yo las primeras semanas lloré ríos, mares, océanos... Miedo a la muerte, miedo a si me iba a doler, a la incertidumbre, sentí ansiedad, rabia, ¿por qué a mí?, también tristeza... Tenía un niño de dos años y pensaba que no se iba ni a acordar de mi cara, que se iba a quedar huérfano.

-¿Y cómo pasó de ese miedo a la acción?

-Mi mente hizo un clic, decidí dejar el miedo, me di cuenta de que si quería sanar tenía que hacer algo, tenía que revolucionar mi vida. El miedo es lo que paraliza; por tanto, como no sabemos cuándo vamos a morir, es mejor ponernos a realizar nuestros sueños, la vida es de los soñadores. El futuro es incierto, el pasado, pasado está, así que vamos a vivir el presente.

-¿Cómo se le ocurrió cambiar de lleno la alimentación y su estilo de vida para enfrentarse al cáncer?

-Empecé a investigar a nivel médico, leí muchas publicaciones que ya había sobre la alimentación, vi que en muchas clínicas pioneras en el tratamiento del cáncer ya estaban llevando a cabo lo que ellos llaman "medicina integrativa", que es añadir a la medicina oficial una alimentación saludable, meditación, yoga, mindfulness, masaje... Todo suma y es positivo para el enfermo.

-Tres alimentos que debamos comprar.

-Cúrcuma, una especia muy antinflamatoria, está accesible en cualquier supermercado, semillas de lino, que ya se tomaban en tiempo de Carlo Magno, y brócoli.

-¿Y la leche?

-Leche no. Yogur y queso de cabra, sí. Se calcula que en España el 50% somos intolerantes a la lactosa, algo que a la larga está relacionado con el cáncer de próstata y el de ovario. Digo que de cabra sí porque la grasa y la proteína de la cabra son más parecidas a las humanas. Además, la leche de vaca tiene factor de crecimiento, está pensada para que el ternero crezca lo más rápido posible, que engorde mucho en poco tiempo; por tanto, si tenemos por ahí alguna célula tumoral vamos a estimular su crecimiento.

-¿Por qué arroz o pasta integral sí?

-Porque se mantienen todas las capas del cereal; al quitarle la fibra, la carga leucémica del arroz va a subir y eso va a hacer que los niveles de azúcar en sangre aumenten, por lo que el páncreas genera insulina y factor de crecimiento, dos sustancias altamente inflamatorias, que se ha visto que pueden promover la aparición de cáncer.

-Pero si nos cuesta sacar dos minutos para meditar, ¿cómo vamos a cocinar las barritas de cereales para el almuerzo de los niños?

-Es cuestión de organizarse, son recetas rápidas, y al final lo que te pasa es que empiezas a no necesitar tanto azúcar. No te hace falta la magdalena y disfrutas del dulce de la fruta, incluso ¡una zanahoria es dulce! Lo que pasa es que estamos sobresaturados.

-Hay una parte de tu libro en el que pides que escribamos cosas que hemos aprendido con el cáncer. Su lista debió ser bien larga...

-Cambió mi forma de ver la medicina. Ya no venía enfermedades, sino enfermos, con sus circunstancias personales, cada uno diferente. Y que si crees en los sueños, se hacen realidad. Nunca debemos dejar de soñar.

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