España

Identificados 39 presos captadores de internos para sumarse a la yihad

  • Otros 82 reclusos, en el punto de mira por ser susceptibles de radicalizarse.

  • La Administración, optimista por el programa pionero que busca "desenganchar" de la violencia a una veintena de estos reclusos

Policías nacionales, deteniendo a un miembro de una célula yihadista (imagen de archivo). Policías nacionales, deteniendo a un miembro de una célula yihadista (imagen de archivo).

Policías nacionales, deteniendo a un miembro de una célula yihadista (imagen de archivo). / EFE

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Instituciones Penitenciarias tiene identificados a 39 presos con potencialidad para captar a otros internos para que se sumen a la yihad y a otros 82 susceptibles de radicalizarse con este fin, según datos de Instituciones Penitenciarias. Además, un equipo multidisciplinar de Instituciones Penitenciarias trabaja con una veintena de ellos dentro de un programa pionero de tratamiento que busca "desengancharlos" del radicalismo.

Según los datos con fecha de noviembre de 2018, en las cárceles españolas existen 250 presos relacionados con el yihadismo, clasificados internamente en tres grupos: Grupo A, con 129 internos con condenas por terrorismo; Grupo B, donde hay 39 "captadores" que han sido condenados por otros delitos, pero con indicios de que hacen proselitismo islamista; y Grupo C, los "susceptibles de ser captados", con 82 internos.

Desde Instituciones Penitenciarias, organismo dependiente del Ministerio del Interior, se subraya que la situación dentro de las prisiones en relación con el terrorismo yihadista está controlada, recordando la operación reciente de la Guardia Civil, en colaboración con Prisiones, que llevó a identificar a 25 internos en 17 prisiones por hacer proselitismo de Estado Islámico.

La operación se inició por unas pintadas y llevó a la intervención de comunicaciones y registro de celdas, además de la detención, entre otros, de Jamal Zougam, condenado por el atentado del 11-M. El cabecilla era Mohamed Achraf, un yihadista muy conocido en las prisiones españolas, pues ha pasado interno más de una década tras ser arrestado en la 'operación Nova'.

Plena colaboración con fuerzas de seguridad

"La información entre Prisiones y las Fuerzas de Seguridad es fluida porque tiene que haber plena colaboración", ha explicado un alto cargo de Instituciones Penitenciarias especializado en radicalismo violento, que ha pedido mantener su anonimato.

Se refiere en concreto a la Instrucción 8/2014 porque dio inicio a una "triple actuación muy relevante": prevención y detección; evaluación del riesgo; y, finalmente, tratamiento. "Conseguimos hilar mucho más fino desde entonces", indica esta fuente, para quien el modelo penitenciario español es en este sentido "modélico".

En la parte de evaluación del riesgo los expertos de Instituciones Penitenciarias trabajan con 12 factores de riesgo violento y 27 de captación y radicalización. El tratamiento individualizado ha incorporado desde este pasado mes de febrero un nuevo instrumento de evaluación del riesgo de radicalismo violento que se ha empezado a utilizar con una veintena de estos presos relacionados con el yihadismo.

"Huimos de confundir religión y violencia"

Trata de combatir el "fanatismo corportamental" para conseguir que el interno se "desenganche" del radicalismo. Los expertos en esta materia evitan el uso de des radicalización, el término generalizado por políticos y medios de comunicación. "Se acepta que alguien pueda ser radical pero lo que se busca es que no sea violento y que pueda vivir en sociedad, huimos de confundir la religión y la violencia, de ahí que el tratamiento no contemple una corrección religiosa", señala este funcionario.

Al ser preguntado sobre el balance que hacen de este tipo de tratamiento, se muestra optimista porque el programa de tratamiento permite "entender los factores criminológicos" y tiene "vocación de amplitud y de buscar criterios de eficacia" sobre toda la población reclusa, y no sólo los 20-25 presos beneficiados por ahora de entre los clasificados en los grupos A, B y C -incluidos aquí todos los que a su vez forman parte del fichero de seguimiento especial FIES-.

"Es un fenómeno muy reciente y cuantificar matemáticamente el éxito en materia penitenciaria es difícil", advierte este funcionario, "pero es cierto que hay un número creciente bajo observación, además de más peticiones voluntarias para acogerse al mismo y de tomar conciencia y reconocer el delito". De forma genérica, detalla que el tipo de perfil del preso es el de varón originario de Marruecos o Argelia, aunque también hay nacidos en España, principalmente en Ceuta y Melilla.

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