España

El abrazo entre Sánchez y Lambán cierra la renovación regional del PSOE

  • El presidente de los socialistas aragoneses y el secretario general olvidan rencillas pasadas e intercambian en el congreso del partido en Aragón demostraciones de lealtad

Javier Lambán y Pedro Sánchez, en primer término, saludan a los asistentes al congreso del PSOE de Aragón. Javier Lambán y Pedro Sánchez, en primer término, saludan a los asistentes al congreso del PSOE de Aragón.

Javier Lambán y Pedro Sánchez, en primer término, saludan a los asistentes al congreso del PSOE de Aragón. / javier belver / efe

El abrazo que se dieron ayer el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el líder de los socialistas aragoneses, Javier Lambán, ha cerrado temporalmente una fase de profundas discrepancias personales, y de paso, ha sellado el proceso de renovación regional tras un año de gran tensión interna.

Había expectación en el XVI congreso del PSOE Aragón por cómo se reencontrarían Sánchez y Lambán después de las tiranteces -no disimuladas- que el uno generaba en el otro, y viceversa.

El líder de los socialistas no siente ya el rechazo que llegó a tener en dirigentes territoriales

En estos casos, además de las loas que se intercambien los protagonistas, importan mucho los gestos: había demanda de un abrazo entre los dos dirigentes que dejara atrás el antiguo rumbo e imprimiera velocidad a la nueva etapa.

En Zaragoza, en el día de mayor frío de lo que va de otoño, el abrazo se produjo, y los panegíricos también, así que el PSOE de Aragón y la Ejecutiva Federal dejan a un lado de la mesa la carpeta de las rencillas, incluso del malestar, y abren una nueva sobre la lealtad y la colaboración mutuas. Ambos sectores se necesitan, y lo saben.

Lambán, no obstante, tuvo que superar algún momento de apuro. A los pocos minutos de iniciar su intervención, manifestó ante centenares de delegados y militantes que desde que conoce a Sánchez, hace tres años, han atravesado discrepancias, aunque también se han ayudado. "Pedro, nos conocemos desde hace tres años, hemos tenido discrepancias, me has ayudado, te he ayudado...", comenzó el presidente de Aragón, quien no pudo continuar porque tras escuchar esas tres palabras, "te he ayudado", la concurrencia ha sorprendido con algunas exclamaciones y hasta con risotadas.

En la memoria de los asistentes y de los periodistas, de los dirigentes y hasta de los propios Lambán y Sánchez, seguro que aterrizaron recuerdos de aquel comité federal del 1 de octubre de 2016, el que se zanjó con la dimisión de Sánchez, y algunos episodios vividos durante las últimas primarias federales, en las que el aragonés apostó por Susana Díaz sin tapujos.

Lambán retomó el discurso con gran aplomo, y dejando muy claro su mensaje. "Pedro, te he ayudado; reconozco que a veces soy vehemente, y creo, Pedro, que tú también lo eres, pero sobre todo soy vehemente en el ejercicio de la lealtad, y la tienes toda; tienes toda mi lealtad y la de toda la organización y la de los socialistas aragoneses", dijo el presidente aragonés, que se declaró "colaborador absolutamente leal" del líder federal.

El secretario general del partido le devolvió los elogios con otros elogios, pero sobre todo con un abrazo. Un abrazo que ha cerrado la renovación de los congresos regionales del PSOE.

No han ganado todos los candidatos que hubiera querido el llamado pedrismo, y Aragón es un ejemplo, pero a Sánchez eso ya no le importa: a diferencia de la anterior etapa, la paz interna es rígida y la tiene garantizada.

Desde que comenzaron los congresos regionales en julio hasta hoy, ese llamado pedrismo se ha instalado en la mayoría de las comunidades, y en las que no ha sido así, como Comunidad Valenciana, Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía o Aragón, ninguno de sus dirigentes discute su liderazgo. Lambán, hoy en Zaragoza, lo ha demostrado.

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