Victoria de Suecia: la última boda de una heredera europea

Marta Luisa y Ari Behn contrajeron matrimonio hace ocho años.
Fátima Díaz

14 de junio 2010 - 01:00

Han pasado más de 30 años desde que se celebró la última boda real en Suecia y los suecos ya ardían de impaciencia por poder celebrar por todo lo alto un acontecimiento soberano de tal índole. A falta de justo cinco días para que Victoria de Suecia diga el 'sí quiero' a Daniel Westling, por parte de la Casa Real española se han confirmado ya la asistencia al enlace, que se celebrará en la catedral de Storkyrkande, en Estocolmo, de los Príncipes de Asturias, la Reina, la infanta Elena y los duques de Palma. Todos salvo el Rey, por el momento.

Pero no sólo estará la Familia Real española casi al completo. Gran parte de la realeza europea se dará cita en la boda de una de las últimas princesas que quedaban por casar, la última de una generación compuesta, entre otros, por el propio Príncipe Don Felipe, pero también por Marta Luisa (casada con Ari Behn) y Haakon de Noruega (con Mette-Marit), Federico de Dinamarca (con Mary Donalson), Guillermo de Holanda (con Máxima Zorreguieta), Félipe de Bélgica (con Mathilde d'Udekem d'Acoz) y Carlos de Inglaterra (con Camilla Parker-Bowles, en segundas nupcias), entre otros.

Aunque en el caso de Victoria de Suecia se trata, probablemente, de la última heredera al trono que continuaba soltera en Europa (a excepción de Alberto de Mónaco), sí tendrá en común con la mayoría de los mencionados antes su elección de un plebeyo para compartir el resto de su vida así como las tareas que se desprenderán de su labor como reina cuando alcance el trono.

De tener como consorte a una plebeya entiende mucho su propio padre, el rey Carlos Gustavo de Suecia, quien, el 19 de junio de 1976 (justo 34 años antes que lo hará su hija, en la misma fecha), se unió en matrimonio con una joven de origen alemán-brasileño llamada Silvia.

Pese a que será una de las últimas bodas de la realeza de esta generación, en Europa no se vivía un acontecimiento similar desde el matrimonio de Carlos de Inglaterra con Camilla Parker-Bowles, en 2005, al que, debido a las circunstancias, tampoco se le dio excesiva pompa. De hecho, fue el primer miembro de la realeza británica en contraer matrimonio civil. Supuso el triunfo de una relación de muchos años, incluso durante el tiempo que el príncipe de Gales estuvo casado con Diana. Si ella, Lady Di, no hubiera muerto en 1997 en un fatídico accidente de coche, seguramente la reina nunca hubiera accedido a que Carlos y Camilla dieran este paso.

La de los Príncipes de Asturias, en 2004, sí tuvo más parecido con lo que representará en Suecia el enlace de su futura reina. Como los españoles hace seis años, los suecos también se están volcando con los preparativos de una boda cuyo coste se estima en torno a los 20 millones de coronas (2 millones de euros). Una cifra que ha generado toda clase de críticas y polémicas, como también lo han hecho los comentarios sobre supuestas tensiones con el arzobispo Anders Wejryd, el sacerdote que les casará, así como sobre el pasado nazi de la familia o una posible enfermedad del novio.

El mismo año que Don Felipe y Doña Letizia se casó Federico de Dinamarca y, dos años antes, en 2002, lo hicieron Marta Luisa de Noruega y Guillermo de Holanda. En el año 2001, también habían pasado por el altar Haakon y Mette-Marit. Ahora le toca a Victoria de Suecia, quien cerrará el turno de los jóvenes herederos casaderos en Europa.

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