Tarjetas de la FAFFE

Piden el archivo respecto a las cajeras, que eran “el último escalafón”

  • “Ni siquiera podían opinar” sobre los gastos de sus jefes

Fernando Villén, cuando era director general de FAFFE Fernando Villén, cuando era  director general de FAFFE

Fernando Villén, cuando era director general de FAFFE / Juan Carlos Vázquez

La defensa de una de las cajeras investigadas por el pago con tarjetas de la FAFFE de puticlubs y otros gastos indebidos ha pedido el archivo de la causa respecto a ella: al igual que sus compañeras, eran “el último escalafón de la pirámide, no tenían ningún poder de decisión sobre las disposiciones de sus jefes y  no tenían ni la posibilidad simplemente de opinar”.

El juzgado de instrucción 6, que investiga el pago de  32.566 euros en clubes de alterne por parte de Fernando Villén, ex director de la FAFFE, tomó declaración en septiembre, en calidad de investigadas, a secretarias y cajeras y a otros testigos.

Uno de los defensores, en un escrito al que ha tenido acceso este periódico, indica en primer lugar que la investigada trabajó como cajera hasta 2006, por lo que han transcurrido más de 12 años y la supuesta infracción punible está prescrita.

Sorprende, además, que unas empleadas hayan sido citadas como testigos y otras como investigadas, con independencia de que “no exista motivo de investigación de ninguna de ellas”, según los defensores.

Contra ellas solo hay “simples conjeturas sobre su conocimiento del pago de facturas o gastos no relacionados con el funcionamiento o actividad de la FAFFE”, indica el escrito entregado al juzgado de instrucción 6.

En la Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo (FAFFE) existía un dinero en efectivo para los gastos ordinarios del personal (taxis, viajes, compra de material de oficina o gastos de correos) para los que era necesario entregar un ticket o recibo, y así lo explicaron todas las cajeras al juez, “pero siempre bajo la supervisión de sus superiores”.

Las cajeras “eran el último escalafón en la pirámide laboral, no tenían ningún poder de decisión sobre las disposiciones o las justificaciones de sus jefes y menos aún de su director general, no tenían ni la posibilidad simplemente de opinar”, según la defensa.

Por ello, afirma que “solicitar una responsabilidad penal sobre la base de la inexistencia de capacidad de decisión resulta inverosímil”.

En el caso de la cajera C.L., su abogado dice al juez que “no existe ni un solo documento firmado o confeccionado por ella sobre pagos que supongan dudas de su veracidad o procedencia, ni testigo que conozca o haya manifestado la relación de la misma con los pagos que supuestamente se utilizaron para gastos no relacionados con la actividad de la FAFFE”.

Según la Guardia Civil, Villén se gastó 32.566 euros en clubes de alterne y habría realizado entre 2004 y 2011 con las seis tarjetas de las que dispuso unos gastos por importe total de 72.486 euros.

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