La libertad de la Manada

Torpeza

  • El intento del guardia civil de la Manada de sacarse el pasaporte cuando lo tenía expresamente prohibido por el tribunal resulta a todas luces incomprensible y su explicación todavía más insólita

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Torpeza / Raúl Caro / EFE

No puede calificarse de otra manera más liviana, si se le concede el beneficio de la duda. El intento del guardia civil de la Manada Antonio Manuel Guerrero de renovar su pasaporte, cuando se trata precisamente de uno de los requisitos fundamentales de su libertad bajo fianza, resulta incomprensible. Y su explicación todavía más insólita. El auto de la Audiencia de Navarra era suficientemente claro, al establecer la “prohibición de salir del territorio nacional sin autorización judicial con obligación de hacer entrega del pasaporte de que disponga ante este Tribunal dentro de los 4 días siguientes a su puesta en libertad, así como prohibición de obtenerlo en el futuro”.

De la lectura del auto se desprende que este miembro de la Manada, al que se presupone que por su condición de guardia civil es uno de los más preparados de este grupo, sólo tenía la opción de entregar el pasaporte, en caso de que dispusiera de él y si no lo tenía, o estaba caducado, o incluso si lo había perdido, lo que tenía que hacer es comunicar esta circunstancia al tribunal.

Sin embargo, el guardia civil, que como los otros cuatro jóvenes de la Manada están condenados a nueve años de prisión por un delito continuado de abusos sexuales con prevalimiento, decide solicitar cita previa para la expedición del documento y se persona el pasado lunes, 25 de junio, en la Oficina del DNI de Tablada.

Allí es atendido por la jefa del equipo expedidor, quien le pone de manifiesto la imposibilidad de facilitarle dicho documento puesto que el sistema le ha dado el aviso de las restricciones impuestas por la Audiencia de Navarra, al constar una “prohibición de salida del territorio español”, por lo que el joven se marcha de la oficina sin el documento. Pero la cuestión es que el guardia civil ni siquiera debió pedir la cita previa para renovar el documento, puesto que el auto es suficientemente claro, al establecer la “prohibición de obtenerlo en el futuro”.

Es ilógico que teniendo la prohibición de obtener el pasaporte en el futuro pidiera la cita previa

Dicen que en un bar que hay justo al lado de la oficina de Tablada y donde se hacen fotografías de carné para aquellos solicitantes despistados que se presentan a última hora sin las pertinentes fotos pequeñas, el guardia civil preguntó para hacerse las fotos.

El abogado del guardia civil, Jesús Pérez, ha manifestado que lo ocurrido se debe a un “exceso de celo” por parte de su cliente, que estaba muy “preocupado” por querer cumplir con todas las exigencias impuestas en el auto de libertad por el tribunal navarro. Según el defensor, el joven acudió con su padre para explicar su situación –tenía que entregar un pasaporte al tribunal– y en la oficina le dicen que el documento está “caducado” y por tanto no tiene que presentar ningún documento ante la autoridad judicial.

A su juicio, no hay ningún tipo de incumplimiento o de quebrantamiento de la medida cautelar, achacando lo ocurrido a un “malentendido en la Policía”, que tan sólo unos días después publicó un tuit en la cuenta oficial de la red social twitter, donde bajo una imagen de un dibujo animado de Batman, podía leerse el siguiente mensaje:“Pillado uno de los miembros de #LaManada cuando intentaba obtener un pasaporte... teniendo en vigor una prohibición de salida del territorio español por un Juzgado. #AsíNO”.

La polémica que se ha generado tras conocerse esta noticia ha llevado a la Fiscalía de Navarra a solicitar a la Audiencia Provincial la celebración de una vista, que tendrá lugar el próximo jueves, en la que el Ministerio Público volverá a pedir el ingreso en prisión de Antonio Manuel Guerrero.

La Fiscalía, que también ha recurrido el auto de libertad de los cinco miembros de la Manada, solicitará el encarcelamiento del guardia civil al entender que de nuevo existe riesgo de fuga manifestado por el intento de quebrantamiento de la medida puesto que ninguno de los condenados podía obtener un nuevo pasaporte en el futuro.

La Fiscalía también ha reclamado a la Sala que deduzca testimonio del auto en el que se estableció la medida cautelar de no obtención de nuevo pasaporte y de la comunicación de la Policía informando oficialmente del hecho al juzgado de guardia de Sevilla, por si los hechos pudieran ser constitutivos de un posible delito de quebrantamiento de medida cautelar en grado de tentativa.

Con independencia de la intención que tuviera el guardia civil de la Manada al intentar renovar el pasaporte –algo que sólo él sabe realmente–, lo cierto es que con su actuación muestra como mínimo una gran torpeza que, además, puede llevarle de nuevo a la cárcel, tras haber cumplido casi dos años de prisión preventiva por la agresión a una joven de 18 años en lo Sanfermines de 2016.

Acreditado como está y así lo ha certificado la Jefatura Superior de Policía de Andalucía Occidental que el joven de la Manada tenía cita previa y que intentó renovar el pasaporte –en contra de la prohibición expresa que recogía el auto de libertad–, la defensa tendrá que acreditar ante los magistrados de Navarra ese supuesto “malentendido” por parte de la Policía.

De ahí la importancia de las preguntas planteadas por el tribunal a la Policía respecto a si el joven, en su visita a la oficina del Pasaporte, mostró el auto en el que se le imponía la prohibición y, sobre todo, cómo se desarrolló la conversación con la funcionaria del servicio de expedición del pasaporte. Si la exposición de la defensa convence a los magistrados, el joven podrá seguir disfrutando de la libertad hasta que se resuelvan los recursos contra la condena.

Realmente no creo que el guardia civil, al que se le presuponen ciertos conocimientos, intentara quebrantar la prohibición, pero con su actitud tampoco ha demostrado que sea un lumbrera.

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