Conflicto en Oriente Medio
En directo la última hora de la guerra

50 años del incendio de la caseta del Labradores en la Feria de Sevilla

La Caja Negra

La apertura de una nueva calle en el real es positiva porque solo con la prevención se garantiza la seguridad

El feísmo se extiende por Bustos Tavera

No inventemos procesiones laicas

Incendio en la caseta del Labradores. Feria de 1.976

La Semana Santa enseña que la seguridad no se debe dar por hecha ni basar en la buena voluntad de los ciudadanos. La seguridad, como la suerte favorable, conviene ser trabajada. Y eso exige un grado de tensión productiva, la guardia alta y una constante previsión de incidentes de acuerdo con los tiempos. Los factores de riesgo cambian de una década para otra, como se ha visto desde la Madrugada de 2000. La Feria es un modelo de seguridad, máxime si se tiene en cuenta que entra en juega el alcohol. Los incidentes suelen ser menores si se tienen en cuenta las horas de convivencia, la presencia de la caballería y los carruajes y el uso socialde la bebida. No han faltado quienes han valorado muy positivamente que el resultado es cada año ejemplar.Pero conviene no abonarse a una confianza basada en balances pretéritos.

El Ayuntamiento apuesta este año por abrir una nueva calle en el real para potenciar la seguridad, una vía de evacuación más, que comunicará la calle Pepe Luis Vázquez con la Avenida de Juan Pablo II. La medida supone la reubicación de casetas, para lo que se aprovechan las que no ha sido renovadas y se sacrifica la que hasta el año pasado gestionaba directamente la Delegación de Fiestas Mayores. Esta decisión entra en vigor en la feria que se cumplen 50 años del incendio de la caseta del Real Círculo de Labradores. Por fortuna no hubo daños personales, como sí sucedió en la Feria de 1964, todavía en el Prado de San Sebastián, cuando ardieron 67 casetas y se registró un fallecido. El incendio de 1976 fue impresionante, como se comprueba en el vídeo realizado por José Muñoz Almonte, que estaba grabando un baile por sevillanas cuando se encontró con un panorama en el que se mascaba la tragedia.

A las seis y cuarto de la tarde salió ardiendo una de las mayores casetas del real por efecto de un cortocircuito. Al enchufar un músico la batería en las pruebas de sonido de un concierto, salió una llamarada que prendió en los farolillos y en las lonas. El alcalde, Parias Merry, abandonó la plaza de toros y se presentó de inmediato en la Feria, donde los agentes del entonces Servicio Municipal de Incendios se afanaban en las tareas de extinción. También acudieron el delegado de Fiestas Mayores, García Díaz, y el concejal Villarejo. La Sevillana de Electricidad instaló una iluminación provisional y, contra todo pronóstico, se pudo servir la cena en la que actuaba nada menos que Massiel. Las crónicas recuerdan el frío que se pasó en la velada porque no había techo, el espectáculo fue al relente. Era el penúltimo día de Feria. La historia reciente enseña que toda prevención es poca para que la Feria siga siendo un modelo de seguridad.

stats