La caja negra

Bendodo se come la naranja

  • El consejero de Presidencia, Elías Bendodo, ha manejado a Ciudadanos durante toda la semana hasta lograr que Juan Marín corrija a su portavoz parlamentario, Sergio Romero

Bendodo y Marín, antes de una comparecencia en San Telmo Bendodo y Marín, antes de una comparecencia en San Telmo

Bendodo y Marín, antes de una comparecencia en San Telmo / M. G. (Sevilla)

Por fin. ¡Todos a la playa! ¡A la gloria de los pies manchados de arena, andaluces! ¡A los chiringuitos a beber cerveza mientras contemplas las cadenas de oro, los granos y las pelambreras del que está al lado! Qué maravilla lo cerquita que está la playa de Sevilla, valga el pareado que sí que lo he intentado. Pero en el camino hasta las playas han ocurrido la mar (salada) de cosas que han dejado en evidencia torpezas, equilibrios de poderes y otras miserias de la tramoya de la política. Todos estamos ahora muy contentos de que Don Juanma nos deje bajar a la arena. ¡Tonto el último!.

Pero recordarán ustedes que los dos partidos del Gobierno se liaron esta semana a cuenta de los desplazamientos entre las ocho provincias andaluzas. Que si Ciudadanos abogaba por un criterio, que si el PP por otro... Entonces no se sabía si Málaga y Granada pasarían a la fase 3 del tirón como sí se daba por hecho que harían las otras seis provincias. Hoy ya sabemos que pasan las ocho y que nos podremos mover de Cartaya a Pulpí.

Un ingrediente fundamental de esta historia es la sobreexposición mediática del vicepresidente Juan Marín. El pasado lunes tuvo cuatro comparecencias. En la primera, un desayuno de la agencia Europa Press, anunció que la Junta estudiaría y haría todo lo posible para implantar la movilidad en las provincias que pasasen a la fase 3. Lo dijo a pesar de que ese día no se sabía nada de competencias transferidas por el mando único. ¿Tenía entonces comunicación oficial interna para hacer semejante anuncio? Negativo. Pero a Marín le encanta pisar charcos y ser el protagonista.

El martes, 2 de junio, Elías Bendodo, todopoderoso consejero de Presidencia, es perfectamente consciente de la “barbaridad” que ha soltado Marín. Por eso rectifica públicamente al vicepresidente tras el consejo de gobierno:“O pasan las ocho provincias, o no hay movilidad para ninguna”. El lío está montado a esa hora. El miércoles, día 3, el portavoz de Ciudadanos en el Parlamento, Sergio Romero, acude a la sala de prensa a las 11:30 horas dentro de las habituales ruedas de los grupos políticos antes del Pleno. Ya sabe de la enésima metedura de pata del vicepresidente. Marín, por cierto, no ve la hora de laminar a Romero, pero ésta es otra historia. Romero, por supuesto, se ha dado cuenta de cómo, una vez mas, Bendodo ha tenido que corregir a Marín. Los periodistas, como era de esperar, le preguntaron por el lío. Y Romero apostó por la prudencia para no dejar en evidencia al vicepresidente de la Junta y compañero de partido.

Bendodo y Marín, en una comparecencia en San Telmo Bendodo y Marín, en una comparecencia en San Telmo

Bendodo y Marín, en una comparecencia en San Telmo / M. G. (Sevilla)

Optó por su defensa con el argumento de que la Junta llevaba semanas exigiendo la movilidad entre todas las provincias. “Creemos que debería haber movilidad en las provincias que estén en la fase 3. Desde Ciudadanos creemos que las ocho tienen que pasar a la fase 3”. Y le preguntaron: “¿Incluso aunque no pasen Granada y Málaga?”. “Bueno, aquí no deben pagar justos por pecadores, aunque aquí no hay ningún pecador. En cualquier caso, las ocho deben pasar”. La mayoría vio en este discurso una muestra de sentido común. Nada anormal.

A mediodía del miércoles, Bendodo lee las declaraciones de Sergio Romero. Sabe que le ha contradicho y que ha corroborado al vicepresidente con el objetivo único de salvar a Marín. Bendodo no se queda quieto. Busca a Marín en el Parlamento. Se les ve dialogar. De hecho, entran juntos en el pleno mientras continúan hablando muy concentrados en la conversación, según varios testigos. Y como si se tratara de Mari Carmen con sus muñecos, el malagueño se lo empieza a trajinar, como siempre, y le empieza a contar historias sobre supuestas presiones de empresarios de Málaga y Granada que estarían muy molestos con las palabras del portavoz parlamentario de Ciudadanos.

Ese mismo día, sobre las seis de la tarde, el resultado es que Ciudadanos como partido se tiene que bajar los pantalones tras la reprimenda de Bendodo a Juan Marín. El grupo parlamentario emite un comunicado en el que matiza y puntualiza las palabras de su propio portavoz, Sergio Romero, al asegurar que “la movilidad siempre estará sujeta a criterios sanitarios y profesionales”.

El jueves, día 4, sobre las 13:30 horas termina la sesión de control al Gobierno. El presidente de la Junta tiene encuentro informal con periodistas. “¿A qué se debe que los socios de Gobierno hayan dicho cosas contrarias sobre la movilidad, presidente?”. Y Moreno rebaja la importancia del asunto sin dejar de aludir a que se trata de un “problema” entre Juan y Sergio.

Javier Banderas, hermano del actor, con Juan Marín Javier Banderas, hermano del actor, con Juan Marín

Javier Banderas, hermano del actor, con Juan Marín / M. G. (Málaga)

Llega el viernes y Marín apuesta de nuevo por la exposición mediática para intentar que se olviden rápido los asuntos incómodos. Decide ir a Málaga para difundir una campaña de turismo. Tal vez debió pensar que la presencia de Javier Banderas, hermano del actor, ayudaría también a pasar página.

La trayectoria demuestra que Marín es de él mismo antes que de Ciudadanos. Es un superviviente con éxito. Y los verdaderos entresijos de cuanto ha ocurrido esta semana revelan que Bendodo se come la naranja cada vez que quiere. ¡Si hasta Marín tuvo el lapsus hace poco de pasarle la palabra al “vicepresidente” Bendodo! “No, Juan, el vicepresidente eres tú”, tuvo que salir al quite el malagueño.

Se trata de la enésima prueba de que Bendodo anula el criterio de Ciudadanos dentro del gobierno hasta controlar incluso el criterio político del partido naranja. ¿Se imaginan por un momento que hubiera ocurrido si al final Granada y Málaga se quedan ancladas en la fase 2? Mientras Bendodo se dedicaba a la política pura y dura, Marín se preocupaba de la proyección de su figura. Parece que cuando Bendodo le susurra a Marín al oído, Ciudadanos se pliega. Y eso no lo arreglan las decenas de comparecencias del vicepresidente.