La caja negra

Los asideros de la política

  • Susana Díaz encuentra en la Diputación el tronco al que agarrarse durante su particular tormenta mientras el PP sevillano exhibe unidad

Susana Díaz junto a Fernando Rodríguez Villalobos Susana Díaz junto a Fernando Rodríguez Villalobos

Susana Díaz junto a Fernando Rodríguez Villalobos / Belén Vargas (Sevilla)

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EN fútbol ganan los alemanes y en política los aparatos. La composición de la Diputación Provincial de Sevilla permite a Susana Díaz tener un asidero que es básico para sus intereses en el evidente estado resbaladizo que padece. Rodríguez Villalobos es un banderillero fiel a la ex presidenta. Si tras la histórica pérdida de la Junta también se le hubiera escapado la Diputación, esto es, la provincia de Sevilla, el final político de Díaz se hubiera acelerado. Ahora mismo está “políticamente moribunda” para el PP. En San Telmo no se irá contra ella mientras no resulte estrictamente necesario.

El panorama para el Ejecutivo de Moreno (“Llamadme Juanma”) es relativamente cómodo. El mejor orador de la oposición, Antonio Maíllo, se ha marchado. Teresa Rodríguez, portavoz de Adelante Andalucía, no tiene fecha de retorno. Los de Vox viven su particular crisis con el orillamiento de su ariete, Francisco Serrano, y la bisoñez general de los todos los miembros del grupo. ¿Qué hacer con Susana Díaz? Dejarla como está. Que la tumben los sanchistas desde Madrid. Que asuman ellos el “trabajo” que son, al fin y al cabo, los interesados. El PP andaluz, que por el momento genera la percepción –aposta o no– de tener fagocitado a los socios de gobierno de Ciudadanos, se encuentra comodísimo con una Susana debilitada. Aunque en política, nunca se olvide, los muertos no existen y las alegrías son siempre efímeras. El aparato socialista andaluz se mantiene en coma, pero se mantiene.

Luis Paniagua, portavoz del PP en la Diputación, con Rodríguez Villalobos Luis Paniagua, portavoz del PP en la Diputación, con Rodríguez Villalobos

Luis Paniagua, portavoz del PP en la Diputación, con Rodríguez Villalobos / Belén Vargas (Sevilla)

El aparato del PP de Sevilla también ha sufrido un comienzo de verano convulso. Sordo, pero muy movido. Ha trascendido poco de algunas luchas internas que se han librado también el seno de la Diputación, a la hora de la elección del portavoz y de los diputados provinciales. La formación al final ha ofrecido la imagen de una piña, pero previamente ha habido escaramuzas e intentos frustrados de vetos. Quién lo iba a decir hace pocos meses: la otrora todopoderosa Susana con el barco de la Junta hundido y agarrada al tronco de la Diputación en su particular tormenta, y el PP sevillano poniendo sonrisa de familia bien avenida en Nochebuena. Pásame la bandeja de los langostinos que yo te doy la salsa rosa.

La presidenta provincial, Virginia Pérez –que venía de colocar a su secretario general en lugar destacado de la candidatura municipal en la capital– ha impuesto a su hombre de máxima confianza, Luis Panigua, como portavoz en la Diputación. Paniagua está criado en las juventudes del partido y a su edad ha demostrado una capacidad de aguante que ha asombrado a los más veteranos de la formación.

Virginia Pérez Virginia Pérez

Virginia Pérez / M. G. (Sevilla)

Entre los diputados provinciales, la presidenta ha colocado a Ramón Peña, candidato en Valencina de la Concepción que ha estado a punto de ser alcalde y persona del círculo de Juan Ignacio Zoido. El ex alcalde de Sevilla, por cierto, está muy comprometido con su nueva condición de eurodiputado y se traslada con carácter permanente a la capital europea. La propuesta completa del equipo del PP para la Diputación fue aprobada por unanimidad. A mano alzada. Los críticos con la propuesta, que se habían movido en conciliábulos previos, no se manifestaron. El secretario general, Juan de la Rosa, llevaba más votos delegados que nunca. Tantos que algunos bromearon con el poder extraordinario del que gozaba para darle un vuelco a la sesión a su antojo.

El caso de José Luis Sanz

La Diputación, que es clave para la supervivencia de Susana Díaz, lo es también para un PP que ha de contemplar determinadas situaciones posibles a corto plazo. Si este julio fracasa la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno y los españoles somos llamados a votar en noviembre, todo indica que el PP subiría en apoyos y, por lo tanto, podría recuperar el acta de senador por Sevilla, perdida en primavera por poco más de cien votos. ¿Y de quien era ese acta? Del alcalde de Tomares, José Luis Sanz, que ha revalidado la mayoría absoluta en el Pozuelo de Alarcón sevillano, pero que se ha quedado sin más cargos que el del Aljarafe. Ha tenido que estrenar sueldo como tal, unos 56.000 euros anuales, al dejar de percibir sus emolumentos –mucho más elevados– como miembro de la Cámara Alta.

El futuro de Beltrán Pérez

Si se repiten los comicios generales, todo indica que Sanz volverá ser presentado como senador y en tal caso sí podría recuperar el cargo en Madrid. Si eso ocurriera, el ex presidente provincial recuperaría mucho peso específico en el seno del partido al tener de nuevo un asidero desde el que proyectarse para fraguar su sueño: la candidatura a la Alcaldía de Sevilla. Eso siempre que el correoso Beltrán Pérez le deje libre el camino, pues podría perfectamente aspirar a una segunda oportunidad de ser alcalde si las circunstancias se lo permiten.

Por el momento, especulaciones aparte, quien se proyecta como referencia en la provincia es el alcalde de Carmona, Juan Ávila. El PP capitalino se quedó en ocho concejales en la Plaza Nueva, los mismos conseguidos en su día por la ex ministra Soledad Becerril. En la provincia pasó de siete a 11 Alcaldías: Carmona, Mairena del Alcor, Burguillos, La Roda, Herrera, Villanueva del Ariscal, Tomares, Pilas, Huévar, Los Molares y Lora del Río.

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