La caja negra

El baile por sevillanas de Soledad Becerril

  • Hace casi 30 años de las sevillanas que se marcaron la entonces concejal y el empresario Gabriel Rojas (1922-2012) en la casa del hermano mayor del Rocío de Sevilla en la aldea

Soledad Becerril bailando sevillanas con Gabriel Rojas a principios de los años 90 Soledad Becerril bailando sevillanas con Gabriel Rojas a principios de los años 90

Soledad Becerril bailando sevillanas con Gabriel Rojas a principios de los años 90 / Archivo Juan Casal (Sevilla)

Han pasado treinta años. Este Lunes de Pentecostés las marismas estrenan su particular vacío. Los sevillanos no pueden ir a Huelva. Almonte con la Virgen se queda para los almonteños y todos los municipios de la provincia. Cuando algo se pierde se mira hacia atrás para valorar de otra forma los momentos vividos. Se valora más el pasado. Ha ocurrido con la Semana Santa y la Feria. Sucede con el Rocío. Ocurrió a principios de los años noventa, cuando la ciudad vivió el orto y ocaso del 92. De la luminosidad de los fuegos artificiales al olor a pólvora quemada. De la euforia a la gran depresión. Pero ya se sabe que a la Virgen nunca se le deja aunque los tiempos se vuelvan, ¿verdad Aurelio Verde?. 

Era José Mestre hermano mayor del Rocío de Sevilla. Soledad Becerril era una política conocida en toda España. Poseía ya la vitola de uno de los iconos femeninos de la Transición al haber sido ministra. La primera ministra en la historia de la democracia. Después sería la primera en muchas cosas más sin necesidad de generar odios ni de emplear lenguajes inclusivos impostados. Se encontraba consagrada a la política municipal cuando acudió a la aldea almonteña de una guisa que pocos sevillanos la han visto y menos aún la recuerdan.

Cuentan que visitó las hermandades sevillanas en sus respectivas casas. Era la primera teniente de un alcalde que entonces era Alejandro Rojas-Marcos. Todavía no habían chocado entre ambos. Soledad se sintió especialmente a gusto en la casa del hermano mayor del Rocío de Sevilla, la que está entrando a la derecha en el corralón que diseñó el arquitecto Delgado Roig. Allí bailó sevillanas con el empresario Gabriel Rojas (1922-2012), un histórico de la hermandad, el principal promotor del barrio de Los Remedios, el primero que creyó en la expansión urbanística de la ciudad más allá del puente de San Telmo. Rojas venía de ser presidente del Sevilla desde junio de 1984 a octubre de 1986. Murió a los 90 años.

El final del baile entre Becerril y Rojas El final del baile entre Becerril y Rojas

El final del baile entre Becerril y Rojas / Archivo Juan Casal (El Rocío (Huelva))

Empresario, constructor, hotelero, ganadero, rociero, macareno, sevillista, rey mago... Un hombre polifacético que siempre miró más por el mañana que por el hoy y que ocupó puestos de gran notoriedad: el referido de presidente del club nervionense y el de hermano mayor de la hermandad del Rocío de Sevilla, que posteriormente le concedió tratamiento honorífico. Rojas se casó en la parroquia de San Roque en 1946 con Lola Jiménez-Becerril, tía del concejal asesinado por ETA en enero de 1998, que es una de las señoras que aparece en la fotografía principal con mantoncillo rojo.

Don Gabriel cedía cada año su finca de El Caoso (Villamanrique de la Condesa) para la pernoctación de su querida hermandad del Rocío de Sevilla. El hermano mayor es hoy, precisamente, su sobrino Gabriel, a quien le ha tocado vivir este Pentecostés sin camino y que también se quedó sin recibir a la Virgen del Rocío el Lunes Santo a su paso por la Cuesta del Rosario.

Soledad bailó aquel día. No se le vio hacerlo mucho años después. Llegó a alcaldesa en 1995 y le tocó administrar una ciudad ya completamente apagada tras la Expo y orillada de los presupuestos públicos después de las fortísimas inversiones recibidas. Todavía sigue Sevilla maltratada en las cuentas, pagando la factura de aquellos fastos y de haber sido la primera capital conectada con Madrid por Alta Velocidad. Pero, sobre todo, le tocó vivir el asesinato de Alberto y Ascensión aquel final de enero de 1998.

Perdió la Alcaldía en 1999 porque el PA se entendió con el PSOE de Chaves. Soledad fue después vicepresidenta del Congreso, senadora y primera Defensora del Pueblo Español. Hoy no reside ya en Sevilla. Es curioso cómo algunos de los ex alcaldes abandonan la ciudad temporal o definitivamente, o se buscan la forma de no tener que estar en ella a diario. “Sevilla quema a los arzobispos”, se le oyó decir a un prelado en una ocasión. Debe ocurrir lo mismo con los alcaldes. Aunque no con todos.

Hoy es Lunes de Pentecostés, decíamos. Hay otro Gabriel Rojas al frente de la hermandad de Sevilla. La Virgen está en la parroquia de Almonte, que es lo mismo que decir que la Señora está en otro salón noble dentro de su misma casa. En el recuerdo quedan aquellas sevillanas que se marcó Soledad con uno de los empresarios más importantes de Sevilla de todo el siglo XX.