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Igor Stimac, la voz discreta de la Croacia gloriosa

  • A sus 50 años, ha dejado atrás sus tiempos en el banquillo y ha aparcado su etapa de dirigente para involucrarse en otro tipo de proyectos

Igor Stimac Igor Stimac

Igor Stimac / Efe

Igor Stimac siempre formará parte del momento más glorioso del fútbol croata. Aquél que estuvo a orillas de la final del Mundial de Francia 1998 cuando aún daba sus primeros pasos como selección, independiente de Yugoslavia.

A sus 50 años, ha dejado atrás sus tiempos en el banquillo y ha aparcado su etapa de dirigente para involucrarse en otro tipo de proyectos, aunque siempre relacionados con el fútbol.

Días atrás fue la imagen visible del proyecto 'Match of Life', una iniciativa pensada para futbolistas croatas en paro, de entre 18 y 25 años, que podrán reengancharse a este deporte con un contrato profesional durante, al menos un año, en el Dinamo Zagreb.

Es el último paso dado por este hombre natural de Metkovic, una ciudad del distrito de Dubrovnik, que destacó como jugador, experimentó como entrenador y ejerció también como dirigente, además de comentarista de televisión.Todo por mantener el vínculo con el balón.

En pleno auge personal probó suerte, además, como cantante. Una efímera aventura musical para seguir bajo el foco. Sueños de estrella del pop con la canción "Mare i Kate".

Nadie puede negar la entrega y el espíritu de Igor Stimac, que dio sus primeros pasos como jugador en el Hajduk Split, con el que disputó la Liga yugoslava y, después, tras la escisión, la croata.

Fue desde aquí desde donde dio un paso al frente para recalar en España. Fue jugador del Cádiz durante dos años. No olvida la afición gaditana la aportación de este defensa que dejó allí su sello a pesar de no vivir la mejor etapa del equipo amarillo. Dos descensos consecutivos propiciaron que el Cádiz pasara de Primera a Segunda B en dos años. Un golpe para la entidad.

Tuvo que volver al Hajduk, pero poco después probó también suerte en Inglaterra, donde estuvo seis temporadas repartidas entre el Derby County, cuatro, y el West Ham, dos, que coincidieron con la explosión del fútbol croata, más que animador en los grandes torneos internacionales.

Y es que Stimac formó parte de la selección de Croacia que se estrenó en la Eurocopa de Inglaterra 1996, donde llegó a los cuartos de final y, sobre todo, en el Mundial de Francia 1998, donde logró su mejor papel. El tercer puesto como parte de una generación inolvidable, liderada por Davor Suker, Zvonimir Boban, Robert Prosinecki, Robert Jarni o Slaven Bilic, entre otros, entrenada por Miroslav Blazevic.

Igor Stimac, menos mediático que estos, fue un fijo en el combinado balcánico, al que defendió en 53 ocasiones.

Dejó el fútbol el zaguero a los 35 años, en Split, en su equipo de toda la vida. Se unió al cuerpo técnico y dirigió al primer equipo como entrenador tres años después.

Sobrevivió en los banquillos hasta el pasado año. Cerró su etapa en Catar, en el Al-Shahania, a donde llegó desde el Sepahan de Irán.

Fue en estos países donde disfrutó de sus últimas experiencias tras dirigir al Cibalia, al Zagreb, al Zadar e, incluso, a la selección de Croacia.

Igor Stimac es una de las voces autorizadas del fútbol croata. Ocupa ahora su tiempo con iniciativas para potenciar el deporte en su país, para sacar adelante a deportistas. Dejó la ropa de deporte por el traje y los vestuarios por despachos mientras aporta su sapiencia en los medios de comunicación. EFE

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