Cultura

'Backinblakeando' en Jerez

  • El cantaor, bailaor y 'showman' jerezano Tomasito publica, tras siete años sin sacar disco, su cuarto álbum de estudio

Tomasito. Producido por Tino Di Geraldo. Con Delinqüentes, Muchachito Bombo Infierno y Tino Di Geraldo. Nuevo Medios.

Vuelve el muñeco eléctrico, el Mister Proper del flamenco. El mejor alumno de Diego Carrasco. Adoradores ambos de otros genios jerezanos tan dispares como Luis el de la Pica, El Mono o Diego Pantoja. Pura energía, puro swing. Humor y compás, con toques eléctricos, que le han impedido triunfar en alguno de los dos circuitos: para los flamencos es eléctrico, y para los rockeros, flamenco. Y yo me pregunto, "y de lo tuyo, Tomás Moreno, ¿qué?". Y es que son siete años sin sacar disco.

Consejos de mi padre es una de sus declaraciones de intenciones habituales en sus discos, en este caso con letra firmada por Kiko Veneno para un blues sureño. La vida está mu mala es una canción de Kiko al ciento por cien, hasta el punto de que Tomasito se acerca al estilo vocal del catalán afincado en Sevilla. Estribillo subyugante y contundente descarga eléctrica a cargo de Lalo del Val. Lola y Candela, unos tientos funk, canción de amor a sus zapatillas caseras, que contienen un taranto. Y, de lo mío ¿qué?, tanguillos rapeados, un auténtico grito de guerra flamenco. De Marte a Miércole es un viejo tema de Tomasito que recupera ahora a ritmo de blues. Más intimismo para una bella canción de amor, no exenta de humor, en Quisiera: un canto vital desde la desesperación, celebración en forma de marcha country de autopista de la alegría de vivir. El universo en mis manos es una fantasía de ciencia ficción a ritmo reggae con la huella de los Delinqüentes, una nueva descarga de energía. Los eléctricos y eclécticos Fandangos de Coppini tienen ritmo y melodía de Huelva y letra del mítico cantante de Golpes Bajos. La constatación de que un estilo flamenco tradicional puede servir de vía de expresión para sentimientos y fantasías de hoy mismo, con su toque hard rock cuando resulta oportuno. La Rumba del revés cuenta con la colaboración vocal y la guitarra frenética ventilador de Muchachito Bombo Infierno. El olvido es una alegría lenta, en tono mayor, con la melodía tradicional donde repite la fórmula de los fandangos, aunque en este caso en una entrega más intimista y acústica. Es un dúo con Tino Di Geraldo, productor del disco.

El corte más acústico de este disco es el más impensado. Una versión íntima de un clásico del repertorio de Tomasito y del repertorio del rock de todos los tiempos. Creo que no lo había registrado todavía por cuestión de derechos con sus autores. Se trata de los míticos riffs de Bac in black de AC/DC con letra nueva y verbo nuevo: backinblackear. Un pelotazo.

Casi todos los arreglos corren de las manos de Tino Di Geraldo que, como en las anteriores entregas de Tomasito, produce el disco.

Tomás Moreno Romero nació en Jerez el 4 de octubre de 1969 y se inició como bailaor en los tablaos madrileños. Pronto descubrió su interés por todo tipo de propuestas musicales y escénicas. Patentó un personaje ecléctico a mediados de los años noventa, que canta, baila y cuenta chistes, siempre desde el más absoluto dominio del compás tradicional jondo, cuyos primeros discos asombraron a propios y extraños. Este es su cuarto álbum.

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