Tintín y la Luna. 50 años de la primera misión tripulada | Nueva exposición

Caixafórum celebra en Sevilla medio siglo de la llegada a la Luna

  • Sevilla analiza la gesta de los tripulantes del Apollo 11 con una muestra que, hasta octubre, analiza la conquista del espacio desde Galileo a julio de 1969

Reproducción del célebre retrato de la tripulación del Apollo 11 (Neil A. Armstrong, Edwin E. Aldrin y Michael Collins). Reproducción del célebre retrato de la tripulación del Apollo 11 (Neil A. Armstrong, Edwin E. Aldrin y Michael Collins).

Reproducción del célebre retrato de la tripulación del Apollo 11 (Neil A. Armstrong, Edwin E. Aldrin y Michael Collins). / Antonio Pizarro

"Este es un pequeño paso para un hombre pero un gran salto para la humanidad", afirmó la voz distorsionada de Neil Armstrong el 21 de julio de 1969 tras caminar por primera vez sobre la superficie lunar. Pronunció esas palabras, que ahora vuelven a resonar con fuerza al cumplirse medio siglo de la gesta, un día después de que la primera misión tripulada llegara al satélite en la fecha que ha quedado como un hito de la conquista del espacio.

Caixafórum celebra ahora la efeméride en Sevilla a través de la muestra Tintín y la Luna que, hasta el 27 de octubre, permitirá al público remontarse a ese 20 de julio de 1969 en que el hombre llegó a la luna a bordo de la nave Apollo 11. "Este proyecto expositivo nos permite recorrer un hito en la historia de la humanidad", consideró el director del área de Cultura y Divulgación Científica de la Fundación Bancaria la Caixa, Ignasi Miró, que presentó ayer estos contenidos junto al director de Caixafórum Sevilla, Moisés Roiz, y del asesor científico e ingeniero Rafael Clemente, que participó hace 40 años en una versión pionera de esta muestra en Barcelona, "el único antecedente hasta hoy".

"El primer viaje a la Luna fue una misión con una fuerte carga simbólica, pero de un alcance científico limitado; aun así, el viaje del Apollo 11 llenó durante muchos días las páginas de la prensa de todo el mundo", recordó Miró, que precisó que, hasta el regreso de los astronautas, los únicos testimonios gráficos fueron las borrosas imágenes recibidas por televisión, lo que se podría considerar como el primer espectáculo global seguido en el mundo entero. "Una vez disponibles las fotografías obtenidas en la luna, las revistas ilustradas de todo el mundo lanzaron ediciones especiales que mostraban por primera vez el desolado paisaje de nuestro satélite".

Sin embargo, 16 años antes que Armstrong pronunciara su celebérrima frase ya se le había adelantado Tintín, la criatura creada por Georges Remi, conocido como Hergé, en los cómics Objetivo: la Luna y Aterrizaje en la Luna de los que ahora pueden verse en Sevilla bocetos originales, pruebas de color y material relacionado. "¡Ya estoy aquí! ¡He dado unos cuantos pasos! Seguramente por primera vez en la historia de la Humanidad, se ha caminado sobre la Luna", dijo el más célebre personaje del historietista belga.

Sala dedicada al trabajo que Hergé realizó para crear las viñetas de sus cómics sobre la luna. Sala dedicada al trabajo que Hergé realizó para crear las viñetas de sus cómics sobre la luna.

Sala dedicada al trabajo que Hergé realizó para crear las viñetas de sus cómics sobre la luna. / Antonio Pizarro

Así, Tintín y la Luna está estructurada en dos partes: una pequeña que se centra en la obra de Hergé y el proceso de creación de sus viñetas, y otra, mucho más amplia, que a través de módulos interactivos, documentos sonoros y gráficos traza un recorrido científico desde el momento en que Galileo observó por primera vez la luna con un telescopio construido por él en 1609 hasta la llegada del Apollo 11.

La exposición, de gran valor didáctico, muestra todo lo que se conoce actualmente sobre nuestro satélite natural, cómo se preparó esta gesta hace cincuenta años y cómo se preparan estas misiones en la actualidad. Para ello, arranca en la zona de acceso con una apabullante reproducción de la luna que permite admirar incluso su cara oculta y que cuelga muy cerca de un traje de astronauta que permite al visitante retratarse como si fuera un tripulante del Apollo 11.

Ya en el interior de las salas la visita comienza con la observación de la luna por Galileo Galilei y se puede ver la reproducción del primer telescopio que le permitió estudiar su superficie y contemplar sus montañas, llanuras y cráteres. "Con Galileo la luna deja de ser una luminaria casi mística y se convierte en objeto de estudio científico", desgranó Rafael Clemente, que explicó cómo "con su tubo óptico Galileo observó la progresión de las manchas solares, así como el movimiento de los satélites de Júpiter y las fases de Venus, dos hallazgos que acabaron apoyando la teoría copernicana".

Escafandra del granadino Emilio Herrera y traje de Armstrong (réplicas). Escafandra del granadino Emilio Herrera y traje de Armstrong (réplicas).

Escafandra del granadino Emilio Herrera y traje de Armstrong (réplicas). / Antonio Pizarro

Desde ese momento la muestra avanza hasta acercarse a la Guerra Fría y mostrar cómo la conquista del espacio se convirtió en una carrera contrarreloj en los años 60 entre la Unión Soviética y los Estados Unidos. Tras el lanzamiento del Sputnik 1 (el primer satélite artificial) por la URSS en 1957 los norteamericanos iniciaron una dura competencia y crearon la NASA, donde se desarrollarían varios programas hasta que el hombre llega a la Luna. "El proyecto Apollo, visto desde la perspectiva actual, sorprende por los riesgos que asumieron todos sus miembros y las mil soluciones que tuvieron que aplicar a problemas tecnológicos nunca antes abordados", recordó Rafael Clemente.

"El proyecto Apollo nos sorprende hoy por los riesgos que asumieron todos sus miembros"

Entre las piezas destaca la reproducción de la sección de mandos del módulo lunar, el único –frente al módulo de mando donde permaneció el piloto Collins y el módulo de servicio– destinado a llevar a dos astronautas hasta la superficie del satélite y remontar después para encontrarse con la nave principal, que esperaría en órbita. Era una nave tan reducida que no tenía asientos y los pilotos –el comandante Armstrong y el piloto Aldrin– iban de pie.

Pero, sin duda, el ámbito más solicitado por los visitantes jóvenes será el módulo interactivo en el que se puede simular que se camina por la superficie de la Luna –se exige inscripción porque cada turno dura unos 8 minutos–.

Muy relevante es la réplica de la escafandra que diseñó el granadino Emilio Herrera, el primer traje espacial de que hay constancia, y que se adelantó en 34 años al que vistió Armstrong, cuya reconstrucción vemos al lado. También impacta la maqueta del cohete Saturno V que, diseñado por Wernher von Braun, se construyó expresamente para el viaje a la Luna y ha sido el más grande y potente utilizado hasta hoy. Pesaba 2.800 toneladas en el despegue y medía más de 110 metros de altura (equivalente a un edificio de 36 pisos).

Alimentos utilizados en viajes espaciales, así como objetos reales y productos de higiene y de primera necesidad, y documentos, diarios y revistas que narran ese momento histórico son otras piezas importantes de un recorrido expositivo que culmina con el colorido y la alegría de Tintín, su cohete, Milú y el profesor Tornasol.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios