Crítica de Flamenco

Energía, solera y naturalidad

El Perla es un guitarrista muy enérgico. No podía ser de otra manera siendo, como es, una de las bases fundamentales de la compañía de Farruquito. Para su puesta de largo como cabeza de cartel eligió hacer lo que todos conocemos que sabe hacer muy bien: acompañar al cante. Un cante con los mismos valores de su guitarra: tensión al máximo, mucha fuerza, entrega sobre el escenario y endiablado compás. Para ello eligió a cuatro cantaores muy jóvenes y de gran presencia escénica. El Pechuguita posee una voz fresca, natural, en tanto que Juanfran Carrasco es un cantaor rotundo, una roca. La sorpresa del grupo la puso el jovencísimo Purili que, pese a ser apenas un adolescente, canta como un viejo. Con el eco del gran Juan Talega septuagenario, estuvo admirable por seguiriya y martinete, con mucho gusto, nada forzado. Y, además, se pegó una pataíta por bulerías muy resultona. También formaba parte del conjunto el sevillano Luis Peña, uno de los últimos cantaores-bailaores festeros de la estirpe de Anzonini, Paco Valdepeñas y compañía. Peña cantó, como el resto de sus compañeros, la soleá al golpe con el único acompañamiento de los nudillos mientras que en su solo se marcó unas pataítas minimalistas deliciosas.

El Perla se lució toda la noche, con un toque rotundo y pleno de compás, mostrando la variedad de sus recursos en el solo. Es un tocaor de la vieja escuela, pero brillante. Sus referentes son Manuel Morao, Melchor de Marchena y el Niño Ricardo. Y sin embargo el legado de estos enormes artistas suena en sus manos fresco, natural, contemporáneo. Uno de las grandes guitarristas de hoy como puso de manifiesto este concierto.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios