Marko Daniel | director de la Fundación Miró

"Faltaba un cambio social para valorar a Lee Miller"

  • Desde enero está al frente de un museo que quiere resaltar el espíritu internacional y mestizo del arte

Marko Daniel junto a la comisaria de la muestra, Eleanor Clayton. Marko Daniel junto a la comisaria de la muestra, Eleanor Clayton.

Marko Daniel junto a la comisaria de la muestra, Eleanor Clayton. / Fundación Miró

"Lee Miller era una mujer muy decidida que quiso emprender su propia carrera sin importarle las reacciones que eso provocara", declara a este medio Marko Daniel (Aquisgrán, Alemania, 1964). Dirige desde enero la Fundación Miró de Barcelona, a la que llegó por concurso público tras ser jefe de programas de la Tate Modern de Londres. "Fue fotógrafa de moda y sociedad, algo que a menudo la aburría, y corresponsal de guerra, lo que la aterrorizaba, pero no por ello dejó de estar en primera línea del frente. Amante de los más grandes artistas de su tiempo, como Man Ray, acabó formando una familia con el pintor y escritor Roland Penrose, con quien se casó y tuvo un hijo. Pero además allanó el camino del arte moderno en Inglaterra a través de sus proyectos como comisaria para el ICA y de sus retratos de artistas pop emergentes como Eduardo Paolozzi y Richard Hamilton. Escribió incluso un libro de cocina y asumió su carrera artística como algo holístico, donde todo estaba unido".

Para Daniel, "hacía falta un cambio social para reconocer el trabajo que Lee Miller ha hecho como algo que tenía su propia importancia y entidad. Por fortuna, hemos asistido en los últimos años al reconocimiento de mujeres que a veces trabajaban a la sombra de un hombre. Lee Miller ha sido una artista tan radical y singular que no sólo es interesante por su forma de hacer arte en una trayectoria muy diversa sino también por su labor como comisaria y su condición pionera en la articulación de las industrias creativas, concepto que no existía en su época".

Trabajos de Henry Moore y Man Ray (con los labios de Miller) en la muestra. Trabajos de Henry Moore y Man Ray (con los labios de Miller) en la muestra.

Trabajos de Henry Moore y Man Ray (con los labios de Miller) en la muestra. / Andreu Dalmau

¿Qué supone para el primer inglés al frente de la Fundación Miró explorar un momento en que el Reino Unido se volvió más cosmopolita? En el discurso de Daniel resuenan los ecos de las tensiones provocadas por el Brexit. "Es una gran equivocación pensar que somos la primera generación que vive internacionalmente. Si reparamos en el arte conceptual, el surrealismo o el expresionismo abstracto resulta erróneo atribuir su propiedad a un solo país. París fue el centro del arte moderno desde la segunda mitad del XIX hasta después de la Segunda Guerra Mundial pero esos cien años de protagonismo no se debieron exclusivamente a los artistas franceses: Picasso, Miró, Kandinsky, Ernst, todos eran artistas internacionales que pasaron por allí y le dieron forma a las ideas pero no se puede decir que París fuera el origen de todas las novedades que había. París era el punto de encuentro, un nodo en la red internacional. En la Primera Exposición Internacional Surrealista en Londres ya encontramos ese reconocimiento al movimiento como algo internacional. Y esto es algo muy importante hoy en día, cuando en países como Reino Unido se retoman cuestiones sociales y políticas que inspiran miedo y desconfianza. Y si pensamos en el auge de unas derechas involucionistas en Estados Unidos, China o Brasil asistimos a algo terrible. Por eso me parece muy importante que mostremos, en la misma pared, a un artista español y catalán desconocido en Reino Unido y viceversa, a un inglés del que aquí apenas se ha visto obra".

De hecho, la versión barcelonesa de la muestra, que cuenta con el patrocinio en exclusiva de la Fundación BBVA, se enriquece con 15 obras excepcionales que subrayan los vínculos entre el surrealismo inglés y los nombres icónicos de nuestra cultura (Picasso, Miró, Dalí) pero también con figuras poco conocidas en Inglaterra como Maruja Mallo, Dora Maar y Àngels Planells.

"Todos somos internacionales, basta pensar en la vida de Leonora Carrington, que terminó en México, o en Josep Renau, que tras su periplo por México y Estados Unidos recala en la Alemania del Este. Es ese espíritu de la humanidad el que tenemos que reivindicar hoy", concluye.

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