Historias de la ciudad canalla

Juanjo Macías clausura el Fest con 'Grandes éxitos', un homenaje a los "espectáculos atrevidos" que acogían hace unos años los bares de Sevilla · El intérprete ganó la semana pasada el Premio Escenarios l 'Grandes éxitos'. Juanjo Macías. Hoy en El Cachorro (calle Procurador, 19) a las 23:30. Entrada gratuita.

Juanjo Macías, un cómico que cree que la risa "es necesaria".
Juanjo Macías, un cómico que cree que la risa "es necesaria".
Braulio Ortiz / Sevilla

22 de octubre 2011 - 05:00

Juanjo Macías cierra hoy en la Sala El Cachorro la programación del Fest con Grandes éxitos, una obra en la que el actor vuelve a los orígenes, a "aquellos años" -la promoción no precisa cuánto ha transcurrido desde entonces, como si hubiese miedo en descubrir con el cálculo la inclemente velocidad con la que pasa el tiempo- en los que los bares eran un hervidero de gente inquieta, y uno se encontraba con "espectáculos atrevidos y alocados" en aquellas "canallas noches sevillanas". Macías se curtió allí: en la picardía de las frases punzantes, en la felicidad de los números musicales.

A pesar de retomar la energía de entonces, Grandes éxitos, la pieza que Macías ha creado para el Fest, no es un ejercicio de nostalgia, sino una mirada al presente con la lucidez con la que el cabaré suele contemplar la vida. "Ahora estamos en plena crisis y es el momento de hacer cabaré. El género surge así: en momentos de guerra, de miseria, de conflicto, cuando la gente necesita reírse. Es una forma de contar lo que está aconteciendo, pero siempre llevado a la sátira, al descaro y a la desvergüenza", opina el intérprete, galardonado recientemente con el Premio Escenarios de Sevilla al mejor actor.

El protagonista de montajes como Una noche con Juanjo Macías y La luna me mata siente que tiene "muchas cosas que decir, y pienso que hay que decirlas. Mi herramienta es el escenario, y desde allí puedo contar qué nos está pasando". Y lo que nos está pasando, continúa, duele. "No entiendo que se recorte en cultura y educación. Siempre ha habido camareros poniendo copas, pero ¿cuántas compañías se han disuelto, cuántas empresas han cerrado?". Para Macías, en Sevilla "hay una cantera de gente estupendísima y no se le da el valor que tiene". La cartelera teatral continúa gracias "al ingenio de la gente, que con cuatro duros te monta algo", pero esos valientes se topan con demasiados obstáculos. "Ahora quieres ensayar una obra y ¿dónde lo haces? Para pedir una sala de ensayo se ha impuesto una burocracia: tienes que hacer una memoria, un seguro... ¿Qué se consigue con todo esto? Que la gente se canse y se vaya".

Pero Macías aparta pronto del paisaje la pesadumbre: es, lo sabe, un hombre afortunado. La gloria de mi mare, el espectáculo que estrenó en la Bienal de Flamenco con La Choni, está triunfando por España. "Ahora volvemos al País Vasco, y ha salido la Comunidad Valenciana. Siempre digo que los premios están muy requetebien, pero lo importante es trabajar. Poder decir: tenemos gira de tal a tal, y eso se está cumpliendo con La gloria de mi mare", expone. Aunque al principio el actor tuvo sus dudas con esta comedia sobre la madre de la artista: era, dice, un concepto "arriesgado. Pensé: uf, a ver qué sale. Pero la batuta de Estrella Távora, la directora, ha sido imprescindible, y Choni es muy lista, sabe de quién se rodea y qué es lo que aporta cada uno. Hemos aprendido todos de todos, ha sido un trueque maravilloso el que hemos hecho Choni, Estrella, Raúl Cantizano y Alicia Acuña...". La obra permitió a Macías adentrarse en el mundo del flamenco, algo para lo que tenía "muchas ganas" y para lo que se preparó a fondo: dio clases de bata de cola, de compás y de canto.

Y junto a La gloria de mi mare, este clásico de la escena sevillana tiene otra obra reciente en el repertorio, El baúl de la Piquer. "Pues el baúl lo tenemos un poco cerrado", bromea. "Paz de Alarcón tuvo a Sira, su hija, que ha estado con nosotros en todo el proceso, porque cuando estrenamos en Palma del Río la madre estaba de siete meses. Tenemos una oferta en Madrid, pero la agenda de La gloria... es extensa".

Sus compromisos le obligaron a dejar una colaboración con el Teatro del Velador y Juan Dolores Caballero, El Chino, al que considera su maestro. "Me descubrió otra parte que ni siquiera sabía que tenía: esa parte cruda, miserable, bruta, como él denomina su teatro. Trabajar lo que tú no eres es muy gratificante, es un reto". Hoy, sin embargo, está previsto que Macías trabaje mucho de sí mismo y rescate al cómico que tanto ha hecho reír en los bares. Él sigue creyendo en la capacidad del humor para llegar al espectador. "Tú puedes decir la barbaridad más grande del mundo, pero si la dices sonriendo y para hacer reír eso entra. La risa es mágica, y, en los tiempos en los que estamos, necesaria".

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