Música Barroca en el Espacio Turina

Haendel o el belcanto

  • El tenor sevillano Juan Sancho vuelve al Espacio Turina para ofrecer junto a la contralto italiana Sonia Prina y el conjunto Vespres d'Arnadí un recital con música de Haendel

El tenor Juan Sancho (Sevilla, 1982) vuelve al Turina para cantar música de Haendel.

El tenor Juan Sancho (Sevilla, 1982) vuelve al Turina para cantar música de Haendel. / Oksana Bezsmolna

Aunque hablar hoy de belcanto es hacerlo casi invariablemente de la ópera italiana de principios del siglo XIX, en realidad las raíces del estilo y su auténtica naturaleza descansan en el período barroco, en especial, en la primera mitad del siglo XVIII cuando los grandes cantantes (sobre todo, castrati y sopranos) dominaron las escenas europeas e impusieron sus virtuosísticas maneras para seducir a un público ávido de pirotecnias vocales. La mayoría de los compositores cedieron al impulso de escribir música para el exhibicionismo de los caprichosos divos, aunque los más grandes fueron capaces de conjugar esa pulsión virtuosística con la hondura expresiva. Entre ellos, Haendel fue sin duda el más importante de todos.

El Espacio Turina ha preparado para el próximo sábado a las 20:00 un duelo singular, porque no es tanto el de dos cantantes mostrando sus habilidades a través de la música del compositor germano cuanto el contraste entre las dos almas conceptuales del belcantismo: la bravura y el lirismo. Para ello se ha reunido a un equipo excepcional: el tenor sevillano Juan Sancho, la contralto italiana Sonia Prina y el conjunto catalán Vespres d'Arnadí dirigido por su fundador, el clavecinista Dani Espasa.

La contralto italiana Sonia Prina La contralto italiana Sonia Prina

La contralto italiana Sonia Prina / Ribaltaluce Studio

En programa, arias no demasiado difundidas de Haendel. "Seleccionamos el repertorio pensando en cosas que no están muy grabadas. Pero es que Sonia está en la cresta de la ola desde hace 20 años. Lo tiene grabado casi todo ya", comenta Juan Sancho. Salvo un aria de Giulio Cesare (Empio dirò tu sei), el resto de piezas que cantará la contralto italiana no son en efecto demasiado célebres. Todas ellas fueron destinadas en su día a Senesino, uno de los castrati que más colaboró con Haendel en sus gloriosos años londinenses de la década de 1720. Son piezas de las óperas Radamisto (1720), Rodelinda (1725) y Siroe (1728).

Sancho muestra su entusiasmo por su primera colaboración con la cantante. "Coincidimos en el Orfeo del Real en 2008. Ella ya hacía de Messagiera y yo del Pastor II, el rol más pequeño de la ópera de Monteverdi. Pero entonces me dijo: 'Escucharemos hablar de ti'. Yo siempre he admirado su dramatismo, esa fuerza que tiene y el dominio de la coloratura, que es una cosa de otro planeta. Como yo también estoy muy en la órbita de la coloratura, le dije que teníamos que hacer un programa de mucho virtuosismo, pero que a la vez contrastara con la parte más lírica, porque un programa entero de coloratura al final se hace insoportable. Así que lo planteamos como un duelo entre virtuosismo y virtud, entendida esta como el lirismo, la línea, la elegancia de la música de Haendel".

Si para voz de alto hay muchísimo donde escoger en la producción lírica de Haendel, no pasa lo mismo con la voz de tenor. Acaso sea el papel de Bajazet en la ópera Tamerlano el más lucido de todos, "pero yo tengo grabadas ya sus arias, así que me he ido a Partenope, que acabo de hacer en el Real y tiene también unas arias maravillosas. El aria de Lotario (D'instabile fortuna) es la más virtuosística que yo he cantado de Haendel en mi vida. Es una coloratura que no acaba nunca, es una locura. Haendel la usó para una reposición de Rinaldo en los años 20, tal cual, sin cambiarle el texto, y así lo grabé en su día para el canal Mezzo, pero dentro de Rinaldo. Y luego yo quería hacer también un par de arias que exploraran una línea más noble, más lírica, por eso he puesto el Un momento di contento de Alcina, que es una obra maestra, y Vil trofeo d’un’alma imbele de Poro, una ópera que casi no se hace". 

Dani Espasa al frente de Vespres d'Arnadí en un recital de mayo pasado en Barcelona. Dani Espasa al frente de Vespres d'Arnadí en un recital de mayo pasado en Barcelona.

Dani Espasa al frente de Vespres d'Arnadí en un recital de mayo pasado en Barcelona. / Lorenzo Duaso

Mas difícil es aún hallar dúos haendelianos para las dos voces. Está el de Il trionfo del tempo e del disinganno, el primer oratorio italiano de Haendel, escrito en Roma en 1707, con el que se cerrará el recital, "y uno de El Mesías, que no pegaba nada aquí. Entonces se me ocurrió coger un aria para tenor de Il trionfo y otra de alto para La resurrezione [oratorio también italiano de 1708] y hacer un pasticcio con ellas. Hemos bajado el aria de tenor medio tono y tonalmente encajan a la perfección. El motivo musical de la parte A de ambas arias es el mismo, aunque la de La resurrezione lleva oboes y su parte B ya cambia, porque es un adagio. Se lo pasé a Dani Espasa y le gustó la idea".

Después de un Rinaldo de hace tres años, el tenor sevillano no había vuelto a colaborar con el conjunto de Espasa, "de lo mejor que hay en España. Ya tenía ganas de hacer con ellos un programa de este tipo. Por suerte, el apoyo del Espacio Turina ha sido para mí extraordinario. Están siempre abiertos a mis propuestas, y acogieron esta con interés. Gracias a eso, en abril lo haremos en el Palau de la Música de Barcelona. Es este un año muy haendeliano para mí, vengo de la Partenope del Real y haré también Alcina en Laussana y Belshazzar en Gotinga, además de algún concierto del programa a dúo que tengo con Nuria Rial".

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