Polémica en torno a Quico Rivas Nota aclaratoria de Andrés Trapiello

  • En la próxima edición de 'Diligencias', el libro donde se publicaron las páginas que han dado lugar a la carta y la réplica, se añadirá esta nota, valiosa desde el punto de los detalles exactos

El crítico Quico Rivas apoyando en 2003 una protesta ante la iglesia de la Magdalena. El crítico Quico Rivas apoyando en 2003 una protesta ante la iglesia de la Magdalena.

El crítico Quico Rivas apoyando en 2003 una protesta ante la iglesia de la Magdalena. / Juan Carlos Muñoz

A raíz de la publicación de la carta abierta que me dirigió Diego Carrasco el pasado jueves en este periódico y mi respuesta, he recibido dos correos de Álvaro Villacieros, uno de los amigos que acompañó a Quico Rivas la víspera de su muerte. En el primero se dice: "Mi versión de las últimas horas de Quico Rivas es la misma que la de Manolo Gulliver. A ti te contamos lo que ocurrió en las horas anteriores y posteriores a su muerte a los pocos días de aquel triste día". Con Gulliver fue el mismo día. En el segundo añade unos detalles que no me contaron entonces y que he ignorado hasta hoy mismo: según Villacieros un vecino y muy amigo de Quico Rivas, advertido de su gravedad, lo llevó en medio de la noche en una ambulancia a Ronda, de donde volvió para advertir del grave percance a Álvaro Villacieros, Manolo Gulliver y un tercer amigo, y regresaron de inmediato al hospital. Al no ser familiares del enfermo no se les permitió verle, y "aún vivía". Al rato les avisaron de su muerte, y al saber que estaban en camino ya algunos parientes y sin ver a nadie más, se marcharon. Pero al parecer, según Villacieros, estaba con el enfermo "un primo de Rivas, Paquico, según me contó este después, y que murió cogiéndole la mano sin sufrir". Primo al que no vieron entonces ni supieron que estaba allí. Ese "después", el haber sabido ellos estos detalles con posterioridad a la conversación telefónica que mantuve en ese momento, explica los desajustes del relato. No tengo preferencia ni especial interés por ninguna de las dos versiones. Como creí entonces una, creo ahora esta. En la próxima edición de Diligencias, el libro donde se publicaron las páginas que han dado lugar a la carta y la réplica, se añadirá esta nota, valiosa desde el punto de los detalles exactos, hasta donde sean exactos.

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