LA STRADA | CRÍTICA DE TEATRO

Poesía y filosofía fallidas

Una versión contemporánea de la película de Fellini Una versión contemporánea de la película de Fellini

Una versión contemporánea de la película de Fellini / Sergio Parra

A veces, parece que no salimos de un eterno retorno. Se trata de un encargo, la versión de Gerard Vázquez de una de las películas más emblemáticas del gran Fellini. Una obra maestra de la que hay que olvidarse cuando comienza la obra. Mejor no intentar tenerla presente.

Mario Gas ha utilizado a sus personajes, a Gelsomina, a Zampanó y al Loco, y nos ha contado una historia de miserias, de machismo, de pérdidas. La escenografía de Juan Sanz funciona bien, recuerda la esencia del circo y sirve de pantalla a un audiovisual creado por Álvaro Luna que, imagino, pretende homenajear, más todavía, la película de Fellini. La historia era dura, pero Gas la ha desprovisto de cualquier hálito de alegría. Se ha refocilado en la pena, en el maltrato, en la desorientación mental, en el existencialismo, en las ganas de morir.

Beckett está presente con su Esperando a Godot, demasiado presente, y lo que nos cuentan estos excelentes actores sólo es tragedia. No entiendo por qué Mario Gas ha hecho que Echegui se refugie en ese tono infantil, la discapacidad mental no tiene por qué convertirte en niña. La fiereza de Zampanó (Alfonso Lara) no significa que tenga que ser interpretada desde la frialdad. El ser un monstruo no implica la inexpresividad. Alberto Iglesias y su personaje medio cínico medio filosófico es el único que parece encontrarse cómodo. La función, triste, acaba aburriendo.

El público de anoche se puso en pie para aplaudir.

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