Crítica de Teatro

Póquer de ases

Julio Muñoz Gijón se ha convertido, con sus novelas, en el cronista de una Sevilla rancia (sic) que abomina de su némesis: esos modernos y modernas que están cambiando la ciudad con sus comidas veganas y de diseño, su arquitectura vanguardista o todo lo que huela a cambio en las tradiciones de Serva la Bari (Sevilla en caló). El asesino de la regañá está por la duodécima edición y a ella le siguieron El crimen del palodú y El prisionero de Sevilla Este que conforman una trilogía en la que los agentes Villanueva (un madrileño desplazado a Sevilla) y Jiménez (un sevillano de pro) se enfrentan a una secta que intenta eliminar de la ciudad cualquier vestigio de modernidad a través de crímenes horrorosos.

El éxito de estas novelas, así como el Twitter del autor: @rancio, llevaron al productor Gervasio Iglesias a crear una serie de televisión para Canal Sur, Brigada de fenómenos, con guión del propio Julio Muñoz. La traslación al teatro parecía cantada y Sofía Aguilar junto a la Sala Cero, primer acierto, se han ocupado de llevarla a cabo. Se le pide a Ana Graciani, segundo acierto, que haga la versión teatral (no olvidemos que Graciani es corresponsable del último éxito de los Compadres, Alfonso Sánchez y Alberto López, y guionista de la película que ambos protagonizan: El mundo es suyo y que se estrena en junio). El trabajo de Graciani es espectacular, le ha dado la vuelta a la novela para poder meterla en un escenario pero ha sido absolutamente fiel a su espíritu. Ha moldeado los personajes, ha creado otros, no existían personajes femeninos con protagonismo en la novela original, y ha conseguido que el thriller y la comedia vayan a la par y en excelente sintonía.

El tercer acierto es la dirección de Antonio Campos. Ya dirigió Estrella Sublime, una obra interpretada por Lola Marmolejo que lleva poniéndose en escena desde hace 18 años sin interrupción. Campos domina como nadie la máscara sevillana, prácticamente es su creador y consigue que Manuel Monteagudo (último premio Lorca como intérprete), Moncho Sánchez-Diezma, Paqui Montoya y José María Peña, impresionantes intérpretes, cuarto acierto, conviertan esta locura de rancios contra modernos en una divertida comedia con todos sus perejiles y que provocaron que el público llegara a aplaudir las salidas de escena de cada intérprete.

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