Postnikova. Szymyslik y Aragó | Crítica Buenas noticias con trío

Piotr Szymyslik, Tatiana Postnikova y Javier Aragó en la matinal del Espacio Turina. Piotr Szymyslik, Tatiana Postnikova y Javier Aragó en la matinal del Espacio Turina.

Piotr Szymyslik, Tatiana Postnikova y Javier Aragó en la matinal del Espacio Turina. / Guillermo Mendo

Varias buenas noticias se juntaron en la matinal del Espacio Turina. Al menos, tres: la vuelta del ciclo de cámara de la ROSS, el extraordinario nivel de lo escuchado y la nutrida asistencia de público, que casi llenó las localidades disponibles (la mitad del aforo). La difícil normalización de la vida musical sevillana pasa justamente por esto: el mantenimiento de los ciclos existentes, la calidad de la oferta y la respuesta del público.

Postnikova, Szymyslik y Aragó pusieron su parte con una actuación deslumbrante. El Trío Op.11 de Beethoven se ofreció con un fagot en lugar del cello del original, y uno no sabía que admirar más, si el talento del joven Beethoven para reconducir un inicio más bien escolástico a través de un Adagio celestial y un final con variaciones de incontestable maestría en el trato de un tema por completo intrascendente o el equilibrio, la profundidad del sonido y la claridad articulatoria con la que los tres solistas expusieron la obra, siendo capaces de mostrar tanto su faz mozartiana como los elementos ya claramente beethovenianos que asoman sobre todo en ese final sorprendente.

Del Trío Patético de Glinka, original para esta poco usual formación, cabría destacar el juego permanente de contrates expresivos, con un arranque dramático que pronto se vuelve leve, de un lirismo elegante y reservado, que, pasado el singularísimo Scherzo (con una larga cadencia del fagot sobre el piano en su sección intermedia), los intérpretes enfatizaron especialmente en un Largo más suave que doliente, antes de lanzarse briosos a un Final fulgurante rematado de forma virtuosística.

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