Rocío Márquez | Crítica Viaje a la semilla

La cantaora onubense presentó sus 'Alternativas' en el Teatro de la Maestranza. La cantaora onubense presentó sus 'Alternativas' en el Teatro de la Maestranza.

La cantaora onubense presentó sus 'Alternativas' en el Teatro de la Maestranza. / Alberto Domínguez

La propuesta es sumamente radical. Decirlo en mitad de la crisis institucional que padecemos puede parecer frívolo pero hablar del "abandono del campo" cuando la queja de los ricos radicales del mundo ahoga el grito de la tierra, de los hombres, me parece una heroicidad. ¿Quién nos iba a decir en tiempos de prosperidad, que el grito atrabiliario y viril del Turronero iba a volver a estar de moda? El mismo que nos dijo que volveríamos a ser pobres. Hablar del veneno que penetra cada día en nuestros pulmones, en nuestro estómago, en nuestras venas, en nuestro corazón. En nuestras mentes. Con la voz de Antonio Orihuela con la que abrió el concierto con el cante-recitado de Pepe Marchena. ¡Qué valiente Márquez! También de la mariana de Menese-Moreno Galván. Y las músicas populares: En el pozo María Luisa, No hay carretera sin barro. La minera. Los fandangos de Huelva. ¿No han visto ustedes a seres humanos con los ojos de flúor, como cantó Márquez por fandangos? Pues sintonicen el noticiero un día de estos.

En este viaje a la semilla que fue Alternativas, el que definió la cantaora como "flamenco clásico" ocupa un lugar de privilegio. Claro que la guajira de Marchena, que cantó Márquez, fue vanguardia en su momento. Y lo sigue siendo. Como la seguiriya de Manuel Molina que cerró el recital. El flamenco fue siempre político, el flamenco es humano. El deseo es político porque rompe cadenas, salta muros, como el estómago vacío. Vallejo, que acuñó el perfil actual de este cante, inventó también el fandango republicano. Los arreglos de Proyecto Lorca aportan densidad, profundidad de campo, paisajes desolados de la posguerra del siglo XX. Pero ¿qué decir de la seguiriya Si supiera la lengua? Con Proyecto Lorca bailó Leonor Leal el polo, un baile de palillos, en la versión de Manuel García, el Anda jaleo de La Argentinita, el Vito de John Coltrane: precisa, radical, eléctrica, desolada. Incontestable. La propuesta presenta tres estados de ánimo. Lo primero es lo último de la cantaora, Visto en el Jueves, con los cálidos, sorprendentes y sentimentales arreglos de Cano. Después Firmamento, con Proyecto Lorca y los textos de María Salgado, la del flúor, y Teresa de Jesús, entre otras. El final queda para el "flamenco clásico". A los clásicos hay que airearlos para que no pierdan su capacidad de extrañamiento, para que vuelvan a sorprendernos. Para volver a emocionarnos, sorprendernos y enamorarnos del mismo rostro de cada día.

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