Cultura

SOS de la escena jonda: "El flamenco es inmaterial, pero sus artistas no"

  • La Unión Flamenca, con Eva Yerbabuena al frente, traslada al Parlamento andaluz la angustia del sector, asfixiado por la pandemia

  • Los artistas reclaman "ayudas directas", "contrataciones masivas" y una Mesa Permanente que sirva de "observatorio"

Eva Yerbabuena, este miércoles durante su comparecencia en la Comisión de Cultura en representación de la Unión Flamenca.

Eva Yerbabuena, este miércoles durante su comparecencia en la Comisión de Cultura en representación de la Unión Flamenca. / Alfredo de Anca (EP)

"El flamenco es inmaterial, pero sus artistas no lo somos". Ha sido el quejío lanzado este miércoles en el Parlamento de Andalucía por la bailaora y coreógrafa Eva Yerbabuena, quien en nombre de los artistas flamencos ha relatado la penosa situación que atraviesa el sector desde el inicio de la pandemia. "Detrás de cada persona que se sube al escenario se esconde una vida común, un ciudadano con obligaciones fiscales, con deudas, un ciudadano al que se le ha privado de un derecho esencial, el derecho al trabajo", ha clamado la artista granadina durante su intervención ante la Comisión de Cultura para informar sobre la complicada situación del flamenco en nuestra comunidad.

Yerbabuena ha acudido a la Cámara en su condición de presidenta de la Asociación de Artistas Profesionales del Flamenco, Unión Flamenca, que se constituyó el 16 de abril de 2020, un mes después de decretarse el estado de alarma. Y ha comparecido pese a ser "poco amiga" de los discursos. "Zapatero, a tus zapatos ha sido la máxima que han seguido durante décadas los artistas, hasta que llegó la pandemia para enseñarnos a base de bofetadas de realidad que la lucha por los derechos laborales también formaba parte de nuestros zapatos", ha afirmado.

El punto de inflexión llegó el 7 de abril, cuando el ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, justificó la falta de ayudas al sector cultural con una frase de Orson Welles: "Primero va la vida, luego el cine". "Esta sentencia fue la que despertó las conciencias del sector, adormecido en los laureles de la estética escénica", ha señalado Eva Yerbabuena, que ha propuesto tres "medidas esenciales" para aliviar la mala situación de los artistas flamencos.

La "primera y más urgente", la puesta en marcha de una línea de ayudas directas a artistas. La segunda, "la inclusión de una cuota fija de espectáculos flamencos en los diferentes teatros y escenarios andaluces", toda vez que la Unión Flamenca considera "insuficientes" los ciclos que existen actualmente y solicitan "contrataciones masivas" para reactivar el sector. La tercera, crear una Mesa Permanente del Flamenco, que debería funcionar como "observatorio para llevar a cabo los cambios normativos necesarios".

"Dijo Albert Einstein que la creatividad nace de la angustia. Es cierto, porque ante la crisis sólo hay dos opciones: rendirse o buscar soluciones y, por supuesto, no íbamos a rendirnos", ha subrayado bailaora y coreógrafa, que ha citado también al tótem Antonio Mairena, quien a sus 73 años, 40 de ellos como artista, se quejaba de que no tenía Seguridad Social ni Monte Pío, no había cotizado porque no se les contrataba si pedían la parte correspondiente a la empresa. "Toda la vida trabajando para no tener derecho a nada. Bueno, a la gloria sí", ha apostillado la artista antes de insistir en la idea de que sólo mediante la unión de los artistas flamencos será posible "dignificar" la profesión.

Las consecuencias del confinamiento primero y de las restricciones de horarios y aforos después que ha traído aparejadas la pandemia son de sobra conocidas: giras canceladas, fechas pospuestas indefinidamente, imposibilidad de acceder a las ayudas pese a que "los impuestos y las facturas no perdonan". La Unión Flamenca, de cuya directiva forman parte también Marina Heredia, Arcángel, David Peña Dorantes, Andrés Marín, Rocío Márquez y Rocío Molina, no ha parado de crecer con la incorporación de más artistas, que aunque no son juristas ni políticos tienen claro que "o uníamos nuestras voces y luchábamos o nadie lo haría por nosotros".

Y, ello, pese a que el Estatuto de Autonomía de Andalucía no deja lugar a dudas... sobre el papel al menos: “Corresponde a la comunidad autónoma la competencia exclusiva en materia de conocimiento, conservación, investigación, formación, promoción y difusión del flamenco como elemento singular del patrimonio cultural andaluz”, como recordó, citando literalmente, la granadina, que ha lamentado la "falta de voluntad política" al respecto.

Luego han venido los reproches o, más bien, el quejío por la pena que les aflige: un 26,6% de los flamencos han sufrido más de 50 cancelaciones o aplazamientos de sus espectáculos y de marzo a noviembre se dejaron de ingresar 1,4 millones de euros. Lo recoge una encuesta: un 82% de ellos se dedican al flamenco de manera exclusiva, es su única fuente de ingresos, y el 62,7% no recibe ningún tipo de subsidio o ayuda.

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