señora de rojo sobre fondo gris | Crítica de teatro

Sacristán, esplendor y maestría

Un momento de la soberbia interpretación de José Sacristán Un momento de la soberbia interpretación de José Sacristán

Un momento de la soberbia interpretación de José Sacristán / Javier Naval

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Sacristán, con el público en pie, dedicó su actuación a Miguel y a Ángeles (también le deseó al respetable una buena salud ante el incesante mar de toses con el que la obra estuvo jalonada). Se refería, lógicamente al escritor Miguel Delibes y a su esposa Ángela de Castro que murió con cuarenta y ocho años provocándole un enorme vacío que culminó, casi dos décadas después, en la novela que, ahora, han adaptado José Sámano, Inés Camiña y José Sacristán.

Si el autor vallisoletano rindió en su escrito un sentido homenaje a la figura de su esposa, a la que llamaba ‘mi equilibrio’, con esta adaptación se ha querido construir una obra-monumento a la pareja. Miguel Delibes se convierte en Nicolás y Ángela en Ana. Con exquisito lirismo, Nicolás le cuenta a su hija como detectaron la enfermedad de su madre y la tragedia, íntima, que se desencadenó con su muerte.

Delibes ha tenido mucha suerte con las versiones que se han hecho de sus novelas. Imposible no recordar a la gran Lola Herrera y sus Cinco horas con Mario. Ahora, José Sacristán, a sus 81 años y siendo poseedor de una de las mejores voces del teatro mundial y maestro entre los maestros, bajo la dirección de Sámano, describe con profundo amor y, quizás, demasiada crudeza y detalle, la evolución de la enfermedad y la depresión que ocasionó en el autor (convertido en pintor en la obra) la desaparición de la mujer amada, de la cómplice, de la socia.

Impresionante José Sacristán.

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