Negoïta & Rincón | Crítica

Débiles ecos de la España barroca

Sophie Negoïta y Miguel Rincón en el Alcázar

Sophie Negoïta y Miguel Rincón en el Alcázar / Actidea

Miguel Rincón volvió a dar muestra de su enorme talento en este recital presentado como homenaje a Francisco Guerau (se cumplen los 300 años de su muerte), el autor de uno de los libros de guitarra fundamentales de la historia de la música española, Poema Harmónico (1694), una obra que mira al pasado al recoger la gran tradición polifónica de la vihuela y dejar de lado el tono popular que tenían las músicas publicadas por muchos de sus contemporáneos. Como bien dijo el propio Rincón, ni un sólo rasgueado incluye el Poema harmónico, aunque luego él mismo los incorporara con profusión en los Canarios (nos sonarían raros unos Canarios sin rasgueos, ciertamente, tan interiorizados tenemos los de Gaspar Sanz) o en las Marionas (lo que es menos lógico). Y es que Rincón no sólo fraseó con extraordinario gusto y mostró una claridad espectacular en la exposición de las voces (soberbias variaciones sobre Marizápalos), sino que aportó un punto de vista singular, tanto en esas piezas a solo de Guerau como, sobre todo, en los preludios a los tonos humanos, que llegó a aflamencar sin complejos (No hay que decirle el primor).

Mucho más comedido estuvo en unos acompañamientos con los que trató de guiar a la joven soprano suiza Sophie Negoïta por un campo minado de dificultades que, de momento, es por completo ajeno a sus medios y sus posibilidades expresivas. Con emisión trasera, graves débiles, un español imposible y un fraseo monótono, sin consonantes, sin apenas acentos, Negoïta pasó por la música del XVII español (una selección de auténticos hits del período) sin profundizar en ningún momento en sus valores, la importancia del ritmo, de la prosodia, la intención y el matiz sobre cada palabra, la frescura, la chispa, la pasión. En un repertorio que en el último cuarto de siglo han elevado a unos niveles de hondura, flexibilidad y potencia emotiva deslumbrantes las grandes solistas españolas de la especialidad, los aficionados no pueden conformarse ya con un acercamiento tan básico y aproximativo.

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