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Curso 'Transformaciones' en el CAAC

Ocho incursiones en el Mayo del 68

  • 'Transformaciones', el curso que cada año organiza el CAAC, abordará en su nueva edición las raíces y la pervivencia en la cultura actual de la agitación social que estalló en París hace medio siglo

Anne Wiazemski, Jean-Pierre Léaud y Juliet Berto, en 'La Chinoise', la película sobre estudiantes maoístas que dirigió Jean-Luc Godard en 1967. Anne Wiazemski, Jean-Pierre Léaud y Juliet Berto, en 'La Chinoise', la película sobre estudiantes maoístas que dirigió Jean-Luc Godard en 1967.

Anne Wiazemski, Jean-Pierre Léaud y Juliet Berto, en 'La Chinoise', la película sobre estudiantes maoístas que dirigió Jean-Luc Godard en 1967.

De aquellos días tumultuosos han pasado –están pasando en este 2018– 50 años y, si bien es cierto que nada parece escapar ya al brillo fugaz y mayormente rutinario de la ubicua Industria de la Efeméride, no lo es menos que pensadores de toda clase y credo ideológico no han dejado de ocuparse desde entonces hasta ahora de los motivos y las consecuencias de esa compleja amalgama de hechos, protestas, huelgas, algaradas y utopías que hoy conocemos como Mayo del 68.

Es sabido que, en lógica correspondencia con el triunfo aplastante del paradigma conservador, el pensamiento hegemónico de nuestro tiempo ha revisado tan a la baja el verdadero alcance de aquel estallido social, que en no pocas ocasiones, más que desde el análisis propiamente dicho, aquellos hechos han sido abordados casi abiertamente desde la chanza y la burla. Y no obstante la cuestión es que, más allá de los anteojos con que se realicen estas lecturas a posteriori, también una derrota es importante en términos históricos. En este sentido, pensadores como Toni Negri y Michael Hardt han apuntado últimamente que el capitalismo globalizado ha sabido asumir e incorporar muchas de las exigencias y demandas que desembocaron en aquel Mayo francés, mientras que la izquierda, llamada en teoría a capitalizar esa corriente de profundo descontento con el sistema, apenas supo traducir ese ánimo en políticas reales y efectivas.

El debate, en fin, está servido y de eso tratará precisamente la próxima edición de Transformaciones. Arte y estética desde 1960, el curso que cada año, desde hace 12, organiza el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC). Esta vez, en ocho sesiones desde el 10 de octubre hasta el 28 de noviembre, especialistas de distinto perfil se sentarán a debatir sobre 1968: Resonancias y perspectivas –tal es el título de la edición de este año– poniendo el acento, claro, en los aspectos culturales y artísticos de aquella época de agitación y revuelta contra comportamientos y discursos heredados.

"Más que origen de nada, el mayo francés fue catalizador de muchas cosas que ya se estaban cociendo antes", apunta el coordinador del curso

"Más que origen exclusivo de nada, el 68 fue catalizador de muchas cosas que ya se estaban cociendo", apunta al respecto Juan Bosco Díaz-Urmeneta, profesor de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad de Sevilla y crítico de arte de este periódico, y que un año más coordina este curso. "En el terreno del arte y la cultura, no es casual que un año antes, en 1967, Guy Debord publicase La sociedad del espectáculo. O que en ese momento se empezara a hablar del arte conceptual, con todo lo que conllevaba de enfrentamiento con la tradición", comenta.

"En un aspecto más amplio, en aquel momento se pusieron sobre la mesa cuestiones fundamentales, y otra cosa es que esto a muchos no les interese, como el tema medioambiental, la liberación sexual y, en general, una visión en la que los mundos individuales son más importantes que los colectivos. Por otro lado–añade–, no es casual que el 68 fuera obra de la primera generación universitaria masiva en Europa, gente joven que no estaba satisfecha con el mundo que se construyó después de la guerra, a partir de 1945. Aquí en España la universidad, a finales de los 60, no era así, seguía pesando mucho el clasismo, pero en Francia, por ejemplo, todos esos jóvenes fueron los primeros que se beneficiaron del proyecto de enseñanza pública de posguerra, lo cual dio lugar a una universidad mucho más abierta y, sí, también, mucho más masificada".

Una jornada se dedicará a tratar de reconstruir cómo se vivió en la Sevilla 'underground' la sacudida parisina

De estos hilos, y de muchos otros, tirarán en sus respectivos debates los invitados al curso, que comenzará con la historiadora y doctora en Filosofía Clara Rama y el artista-activista Marcelo Expósito tratando de definir Qué huella dejó 1968. En la segunda jornada, Henar Rivière, miembro del grupo Zaj y especialista en poesía visual, y Manuel Olveira, director del Musac de León, abordarán Las raíces del mayo francés en la contracultura previa, por ejemplo en el corazón del Movimiento Situacionista. Valeriano Bozal y Concha Jerez hablarán sobre Los ecos en España de la primavera de 1968 en la tercera jornada, mientras que la cuarta, con Germán Labrador y Noemí de Haro como ponentes, se centrará en la Deriva californiana: hippies, flores y alucinógenos.

Francisco Jarauta y Estrella de Diego, ya en la quinta sesión, propondrán sendas miradas sobre París en mayo del 68, y uno de sus testigos y protagonistas, el fotógrafo Bruno Barbey, junto a la crítica de arte Elena Vozmediano, ofrecerá en la sexta cita del curso otra perspectiva, la de 1968 en fotografías y documentos. Bartolomé Clavero, catedrático de Derecho de la Hispalense (amén de autor de algunas letras del pionero grupo de rock sevillano Smash) y Gonzalo García-Pelayo tratarán de reconstruir en la penúltima jornada Qué pasó en Sevilla en 1968. Transformaciones pondrá fin a su decimosegunda edición ya a finales de noviembre con un tema, por cierto, que hoy ha cobrado una vigencia incuestionable, El germen de un feminismo radical, a cargo de Patricia Mayayo y Juan Vicente Aliaga.

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