La vida, los márgenes, el vuelo
Renacimiento publica una selección de la poesía de Ángeles Mora en 'La sal sobre la nieve', una obra con la que la autora visitó ayer la Feria
Desde que publicó, en 1982 y ya con treinta años, Pensando que el camino iba derecho, un libro en el que aún tenía una "idea sublime de la poesía" que fue dejando atrás, hasta Ficciones para una autobiografía, con el que conquistaría el Premio Nacional de Poesía y el Nacional de la Crítica, Ángeles Mora (Rute, Córdoba, 1952) ha defendido un concepto de la poesía que es también un encuentro con el pensamiento, una literatura arraigada en la propia experiencia que no obstante siempre va más allá del registro notarial de los hechos. "Mis materiales para construir un poema salen de mi propia vida, aunque la poesía se transforme en otra cosa", sostiene esta autora afincada en Granada, que ayer visitó Sevilla para presentar La sal sobre la nieve, una antología de su producción poética que ha publicado Renacimiento y de cuya selección se ha encargado Ioana Gruia.
Charo Prados, que acompañó a Mora, se detuvo en el título escogido para este volumen con la intención de resaltar la "hermosa paradoja" que se da en la obra de una escritora que reivindica las contradicciones de lo humano. "Si las verdades dijeran la verdad / mentirían. / Aunque las verdades / también mienten con su verdad: / la contradicción, / ese nido de pájaros crujiendo".
Para Prados, Mora es una "defensora de la utilidad social de la creación literaria, del alejamiento irónico del yo poético", caminos que ha tomado desde una rotunda lucidez y desde la más absoluta independencia. A menudo se ha englobado su trabajo dentro de la otra sentimentalidad, "pero la decantación hacia lo esencial que supone la palabra medida -advierte Prados- siempre ha vivido al margen. Al margen de las modas, al margen de las clasificaciones, al margen de las políticas oficiales y oficialistas. La poesía de Ángeles Mora vive en la palabra bien hecha, lugar marginal donde los haya. De eso, de palabra bien dicha, hay y no poco en la obra de esta autora". Como la que atraviesa Casablanca, un poema que leyó ayer Mora: "Y cómo me hace daño tu cansancio / -ya sabes que mañana es cada lunes- / esa vieja, tristísima, memoria / de buscarle sentido a algo que bulle /como se abre una flor, /así, de golpe".
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