Crónica Personal

El PP, a rebufo de libros biográficos

(Des)encuentros. Rajoy reúne a Casado y Ayuso, mientras que Álvarez de Toledo apenas tiene apoyo del partido, pero sí mucha repercusión mediática por soltar la lengua en sus páginas

Isabel Díaz Ayuso y Mariano Rajoy.

Isabel Díaz Ayuso y Mariano Rajoy. / David Fernández / Efe

La vida del PP está condicionada hoy por la publicación de libros de dos autores que nunca han mantenido una relación especialmente fluida, Mariano Rajoy y Cayetana Álvarez de Toledo, ni tampoco los han escrito por motivos similares: Rajoy pretendía poner en valor la política madura frente a la superficial y adolescente, y Cayetana deseaba narrar de forma muy sincera, a veces dolorosamente sinceras, las experiencias personales y políticas que explican por qué se ha convertido en un personaje controvertido.

En un clima envenenado por las tensiones entre la dirección nacional e Isabel Díaz Ayuso, esos dos libros, y sus presentaciones, se han convertido en centro del debate y de rendición de cuentas personales. Rajoy consiguió que Pablo Casado y Ayuso no tuvieran escapatoria: tras un mes arreglando agendas para no coincidir, no encontraron excusa para no ir a la presentación del libro, Política para adultos. Los focos se centraron en ellos, se analizaron con lupa sus gestos y se interpretó por activa y por pasiva la frase que se escuchó a Casado –"nos vemos el lunes"– cuando se refería a que asistirían ambos a la recepción en el Congreso por el Día de la Constitución.

Pasadas las 19:00, desde el gabinete de la líder madrileña se envió un whatsapp a los periodistas: Ayuso no se negó a sentarse al lado de Casado, fue la responsable de protocolo quien indicó su sitio con Rajoy entre los dos, separando a los dos contendientes. Porque hoy son rivales, después de ser amigos entrañables y de que Casado designara a Ayuso candidata al Gobierno madrileño, en contra de la opinión de Génova. El propio Rajoy se hacía responsable del episodio al explicar en El Hormiguero que él había indicado a la presidenta que se situara a su derecha, por lo que se vio obligada a intervenir la persona de protocolo.

También se miró con lupa las asistencias a la presentación del libro de Rajoy. Acudió la plana mayor de su Gobierno, capitaneada por Soraya Sáenz de Santamaría, equipo que no tuvo sitio con Casado, y los ministros se buscaron la vida en la empresa privada o en la profesión que ejercían antes de la política. También acudió Mañueco, líder castellano-leonés, no siempre bien tratado por el secretario general del partido, y el presidente de la CEOE, hoy enfrentado con el Gobierno porque no está de acuerdo con la derogación de la reforma laboral –del PP– que quiere hacer.

Los ex miembros del Ejecutivo de Rajoy han sido discretos estos últimos años, incluso cuando han sido mencionados para compararlos con los actuales dirigentes del PP o con los ministros de Pedro Sánchez. Han procurado no hacer escarnio de la crisis de los populares, y que probablemente se resolvería con fórmulas fáciles que los "ex" conocen de memoria, pero que Casado y García Egea no ponen en práctica porque no asumen que en un partido todos ganan cuando surge una figura que, contra pronóstico, consigue un inesperado y masivo respaldo social. En lugar de aprovechar inteligentemente la situación y abrazarse a ella, Casado y Egea ven a Ayuso como un peligro y han abierto una brecha de consecuencias que sólo se conocerán con el tiempo. De ello se habla en todas las reuniones privadas que hoy mantienen miembros del PP, y se hablaba en los salones del Casino de Madrid donde Rajoy presentaba su libro.

A Cayetana no la echan

Días antes, muy cerca, en el Círculo de Bellas Artes, Cayetana Álvarez de Toledo presentaba Políticamente indeseable; sólo fueron dos diputados del PP, Pilar Marcos, jefa de gabinete y amiga de Cayetana, y Gabriel Elorriaga, recuperado para el gabinete del grupo parlamentario, tras años de desencuentro con el PP de Rajoy. Acudieron también miembros de Cs con Edmundo Bal a la cabeza y figuras destacadas de la cultura como Mario Vargas Llosa –buen amigo de Casado– y Andrés Trapiello.

En la presentación destacaron dos frases: "No me van a echar del PP" y "Ayuso es un gran activo del centroderecha español". Pasaron inadvertidas otras que llevaban carga de profundidad: "Este libro es la historia de un desencanto" y "He tratado con personas que no han estado a la altura". Pero no pasó inadvertido que inició su intervención dando las gracias a Casado por haberle dado la oportunidad de dirigir el grupo parlamentario del Congreso "El reto más emocionante de mi vida política". Nobleza obliga.

Rajoy, sin embargo, hizo esfuerzos por no herir, por no molestar a nadie en un partido que, hoy, se encuentra en carne viva, con heridas, dolorosas, que han provocado que compañeros muy cercanos, amigos, se hayan retirado el saludo. Expresó su apoyo incondicional a Casado –"debe ser presidente del Gobierno"–, que equilibró con elogios a Ayuso por su valentía y por ser capaz de tomar decisiones en momentos difíciles. Se refería a la pandemia, pero hubo quien interpretó que lo que decía se podía aplicar a la tensión que sufre el partido.

De la misma manera que se movió en su habitual equidistancia cuando hay discrepancias, puso la nota esperanzadora, con su habitual terminología coloquial: "Cosas como ésta acaban arreglándose". Rajoy cumplió con el papel que le correspondía: templar gaitas entre los suyos, o al menos intentarlo, y dedicar parte de su presentación a sacar aspectos negativos del Gobierno, algunos con su habitual sorna como los ejemplos que puso sobre el lenguaje inclusivo.

En Política para adultos, los simpatizantes del PP no encontrarán relatos ni emociones, sino reflexiones de un gobernante que lidió con el independentismo, una grave crisis económica o los avances de los movimientos populistas. En Políticamente indeseable sí hay relatos, infinidad, con nombre y apellidos. Zancadillas y operaciones para destrozar o encumbrar, y hay, aunque interesará menos a quienes buscan morbo, operaciones brillantemente resueltas y reflexiones inteligentes sobre los partidos actuales y la necesidad de hacer política defendiendo las ideas por encima del oportunismo.

En el PP, en el de Rajoy y en el de Casado, analizan estos dos libros, también más el de Cayetana que el del ex presidente, con sentimientos encontrados. En de Rajoy, buscando filias y fobias personales del autor, más allá de sus análisis políticos. En el de Cayetana sí hay material para debatir, discutir, criticar y ensalzar. Material para intercambiar comentarios sobre comportamientos nobles e innobles, y conocer desde dentro episodios inimaginables de autoritarismo, celos, mediocridades, potenciar personas afines, deshacerse de las voces críticas y maniobrar para conseguir como fuera los objetivos marcados, generalmente objetivos de poder.

El libro de la ex portavoz, que se confiesa arrogante y antipática antes de que se le acuse de ello, impregna hoy la vida del PP. Porque las historias que describe explican el intento de bloquear el protagonismo de Ayuso. Aparecen las caras del PP más intransigentes, más intolerantes, más dispuestas a cortar las alas a quienes pretenden tener voz propia.

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