LOS premios Goya se han hecho mayores. Los cabezones han llegado a esa bendita edad en la que a los hombres les empieza a salir la panza y sus calvas comienzan a clarear, mientras que las mujeres sufren el duro trance de contemplar su primera pata de gallo en el rostro. Todo un drama metafísico. Menos mal que estos premios han entrado en la treintena con mejor pie que los seres humanos al cambiar de década. Tampoco era tarea complicada dado que los últimos años de juventud de los Goya fueron algo parecidos a unos encuentros en la tercera fase.

La gala, los cajonazos a la hora de premiar, los discursos pseudopolíticos y los galardones a toda una trayectoria que nunca se llegó a reconocer. Todo un cóctel molotov que hacía que sentarse en el televisor a ver los premios fuera peor que hacerse el harakiri. Hasta que llegó Dani Rovira, ese que empezó con monólogos de fiambreras y tupperwares y que se nos ha metido ya hasta en el bolsillo del pantalón, para darle un toque diferente. El discursito político, criticado tanto por detractores como por partidarios, sigue estando ahí, los premios continúan dándose un poco al tuntún y los reconocimientos a toda una vida dedicada al cine siguen llegado después de muertos, pero ya nos sentamos en el sofá a ver la gala con otra predisposición. Tampoco es que Rovira sea para partirse el pecho, pero le da un puntillo de humor que en anteriores galas otros han intentado pero no han conseguido. De hecho, ese intento de otros presentadores por ser graciosos ha conducido a anteriores galas alchabacanismo más extremo.

Por su buen hacer el año pasado en esta ocasión han vuelto a contar con él y todos estamos expectantes ante lo que el malagueño saleroso tiene preparado para el treinta aniversario de los Goya. Aunque, no nos engañemos, nos importan bien poco los chascarrillos de Rovira. Lo que de verdad queremos para que la gala sea redonda es un beso en los morros de Clara Lago como aquel con el que nos morimos de envidia el año pasado.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios