¡Oh, Fabio!

Luis Sánchez-Moliní

lmolini@grupojoly.com

¿La "Feria de siempre"? Difícil

El Ayuntamiento debe buscar modelos alternativos de Feria o asumir que tendrá que suspenderla otra vez

Ya sé que hace mucho calor para hablar de estas cosas, pero la actualidad manda y no seré yo el que rehúya su obligación en este difícil momento. Como ya es sabido, Espadas ha cortado de raíz cualquier especulación sobre posibles experimentos para hacer una Feria de Abril de 2022 compatible con la pandemia de coronavirus. "La Feria es como siempre o no es", ha dicho tajantemente nuestro alcalde en fuga, lo que no deja de ser una nueva versión del famoso verso de Juan Ramón: "¡No le toques ya más,/ que así es la rosa!", verso cuyo origen más remoto quizás haya que buscarlo en la época en que el poeta de Moguer perdía el tiempo en Sevilla haciendo como que estudiaba Derecho y rondando a Rosalina en la calle Otumba. Espadas, como tantísimos otros, intenta vendernos un canon cerrado de Feria que nunca existió. Sólo hay que consultar las hemerotecas para ver que el gran jolgorio abrileño ha experimentado, a través de su relativamente breve historia, diferentes cambios en sus maneras y costumbres. Es normal, el tiempo lo transforma todo y al folclore, ese invento nostálgico del siglo XIX, también.

Todos queremos volver a la normalidad pre-Covid, tanto en la Feria como en el bar de la esquina, pero la quinta oleada ha demostrado a quienes aún tenían alguna duda que el coronavirus seguirá acompañándonos durante mucho tiempo. ¿Será posible este año la "Feria de siempre", sea lo que sea eso? Probablemente no. Ni siquiera sabemos si en abril vamos a estar ante una nueva cepa mucho más letal que las que hemos conocido hasta ahora. La SARS-Cov-2 nos ha recordado a los sapiens que el mundo es una gran caja de sorpresas, a veces buenas, a veces malas.

Así que lo mejor que puede hacer este Ayuntamiento a medio gas -convertido en un gran tejado de zinc con más de una gata saltando- es ir pensando en modelos alternativos o explicarle a los sevillanos que, un año más, nos vamos a quedar sin la "Feria de siempre" y sin el negocio adjunto. Imagínense un martes o miércoles en el real con las casetas y calles rebosando de una humanidad ajumada (y algún que otro prohombre que "sabe beber") dispuesta a dar rienda suelta a todos sus afectos. Es el paraíso soñado de cualquier enfermedad infecciosa. Hasta los virus son capaces de hacerse un traje de gitana para disfrutar de la bacanal. Ahora vamos a comprobar el verdadero temple de los sevillanos. Uno o dos años sin Semana Santa ni Feria se pueden aguantar, pero tres es más difícil, mucho más. Ánimo.

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